Archive for the ‘Gente’ Category

Estuve leyendo: La filosofía de la generación beat Y otros escritos. Por Jack Kerouac

enero 10, 2019

“La Generación Beat fue una visión que tuvimos John Clellon Holmes y yo, y Allen Ginsberg de manera aún más salvaje, hacia fines de los años cuarenta, de una generación de hipsters locos e iluminados, que aparecieron de pronto y empezaron a errar por los caminos de América, graves, indiscretos, haciendo dedo, harapientos, beatíficos, hermosos, de una fea belleza beat (…) beat quería decir derrotado y marginado pero a la vez colmado de una convicción muy intensa.” / JACK KEROUAC

La publicación, en 1957, de En el camino le confirió a Jack Kerouac una fama súbita cuya administración (la administración de su brillo y la de su decadencia) lo ocuparía casi hasta su muerte. Un efecto colateral de esa fama fueron los encargos que recibió de distintas revistas. Si bien había tenido una iniciación en la crónica periodística ya antes de los veinte años, Kerouac aprovechó ahora esa demanda para justificarse a sí mismo. Los artículos, ensayos y ficciones breves incluidos en este libro, originalmente publicados en su mayoría en revistas como Esquire, Playboy, Evergreen Review o Escapade, y traducidos aquí por primera vez al español, tienen una sostenida entonación programática: la tienen ya sea porque adoptan la forma nítida del manifiesto (como los famosos escritos sobre poética y sobre la “prosa espontánea”), o porque ponen en acto ese mismo programa tanto a la hora de relatar el encuentro de Kerouac con un fantasmal cantante de blues que podría ser él mismo como en sus crónicas deportivas, en la descripción del nacimiento del bop o de las afinidades de su escritura con las fotos de Robert Frank o la prosa de Céline.

Además de la justificación, Kerouac tiene en mente el ajuste de cuentas con la propia Beat Generation, y lo resuelve oscilando entre el recuerdo de sus orígenes y la crítica de su evolución. Si existía algo que pudiera llamarse “filosofía” de la Generación Beat, Kerouac era el único en condiciones de formularla. La Generación Beat fue acaso la generación de un hombre solo, el propio Kerouac, ángel profano, que no quería pertenecer a ninguna generación.”

Pablo Gianera
Colección: Numancia – Traducción de: Pablo Gianera – Prólogo de: Robert Creeley – ISBN: 978-987-1622-36-8 – Páginas: 224.

Leído enhttp://www.cajanegraeditora.com.ar/libros/la-filosofía-de-la-generación-beat

Relacionado: Los beats: una tribu visionaria

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Estuve leyendo: Las ideas del rock, por Sergio Pujol

noviembre 20, 2018

Una reseña, desde el sitio del autor:

“Asociado a la rebeldía y el inconformismo juveniles, el rock produjo una revolución cultural cuyos efectos aun modelan buena parte de nuestra vida cotidiana. Nació en tiempo de jazz, el blues y la generación beat, y pronto se convirtió en la expresión popular de aquellas formas de espíritu contestatario. Fue la voz de una generación enfrentada a la moral sexual instituida y la segregación racial, y al calor de sus demandas barrió tabúes sociales y jerarquías artísticas a lo largo del mundo entero.

En este libro, Sergio Pujol ensaya la historia intelectual de un género considerado, en más de una oportunidad, como inculto e ignorante. En un arco que va de la transgresión corporal de Elvis a los experimentos vocales de Björk, y sin desconocer las contradicciones ideológicas del fenómeno, Las ideas del rock reconstruye los hilos de una historia signada por discontinuidades y rupturas, pero también por un cierto carácter inmutable, ese que convirtió a la música de los jóvenes en la voz de una discrepancia profunda.”

Leído en: http://sergiopujol.com.ar/

Relacionados: Los beats, una tribu visionaria  –  Gregory Corso

El Día Internacional de las Personas Mayores

octubre 1, 2018

Octubre 1º

“…para responder a las oportunidades y los desafíos del envejecimiento de la población en el siglo 21 y para promover el desarrollo de una sociedad para todas las edades…

Las diferentes denominaciones: senectud, ancianidad, vejez, mayores, segunda juventud, provectos y tercera edad, al igual que la termonología de seniors para elders (en inglés) tienen todos el propósito de esquivar los prejuicios y la discriminación.

Algunos de ellos sí lo logran, y en gran medida; otros, por el contrario, generan nuevas máscaras.”

Leído en: Wikipedia

 

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Cómo el patriarcado desmanteló el matriarcado

marzo 15, 2018

Qué bueno que haya quienes se dedican a esta relecturas! Lástima haber vivido ya rehén del relato “adánico, antifeminista y culpabilizador”. Aunque, imagino, si no éste hubiese sido otro… y rehenes igual! Pero me gusta esto de imaginar algún otro relato primordial… ¿cómo se hubiera “configurado” nuestro psiquismo? Imposible saber. Pero lo que me entusiasma es el desmontaje, la deconstrucción

2018-02-20

“Es difícil rastrear los pasos que hicieron posible la liquidación del matriarcado y el triunfo del patriarcado, hace 10-12 mil años. Pero han quedado rastros de esa lucha de género. La forma como fue releído el pecado de Adán y Eva nos revela el trabajo de desmontaje del matriarcado por parte del patriarcado. Esa relectura fue presentada por dos conocidas teólogas feministas, Riane Eisler (Sex Myth and Politics of the Body: New Paths to Power and Love, Harper San Francisco 1955) y Françoise Gange (Les dieux menteurs, Paris, Indigo-Côté Femmes éditions,1997).

Según estas dos autoras se realizó una especie de proceso de culpabilización de las mujeres en el esfuerzo de consolidar el dominio patriarcal.

Los ritos y símbolos sagrados del matriarcado fueron diabolizados y retroproyectados a los orígenes en forma de un relato primordial, con la intención de borrar totalmente los rasgos del relato femenino anterior.

El relato actual del pecado de los orígenes, supuestamente ocurrido en el paraíso terrenal, pone en jaque cuatro símbolos fundamentales de la religión de las grandes diosas-madres.

El primer símbolo en ser atacado fue la propia mujer (Gn 3,16), que en la cultura matriarcal representaba el sexo sagrado, generador de vida. Como tal ella simbolizaba la Gran-Madre, al Suprema Divinidad.

En segundo lugar, se deconstruye el símbolo de la serpiente, considerado el atributo principal de la Diosa-Madre. Ella representaba la sabiduría divina que se renovaba siempre como la piel de la serpiente.

En tercer lugar, se desfiguró el árbol de la vida, considerado siempre como uno de los símbolos principales de la vida. Uniendo el cielo con la tierra, el árbol renueva continuamente la vida, como mejor fruto de la divinidad y del universo. Génesis 3,6 dice explícitamente que “el árbol era bueno para comer, una alegría para los ojos y deseable para obrar con sabiduría”.

En cuarto lugar, se destruye la relación hombre-mujer que originariamente constituía el corazón de la experiencia de lo sagrado. La sexualidad era sagrada pues posibilitaba el acceso al éxtasis y al saber místico.

Entonces, ¿qué hizo el actual relato del pecado de los orígenes? Invirtió totalmente el sentido profundo y verdadero de esos símbolos. Los desacralizó, los diabolizó y los transformó de bendición en maldición.

La mujer será eternamente maldita, convertida en un ser inferior. El texto bíblico dice explícitamente que “el varón la dominará” (Gn 3,16). El poder de la mujer de dar la vida fue transformado en una maldición: “multiplicaré el sufrimiento de la gravidez” (Gn 3,16). Como se puede ver, la inversión fue total, y muy perversa.

La serpiente se vuelve maldita (Gn 3,14) y símbolo del demonio tentador. El símbolo principal de la mujer fue transformado en su enemigo visceral: “pondré enemistad entre ti y la mujer… tú le herirás el talón” (Gn 3,15).

El árbol de la vida y de la sabiduría llega bajo el signo de lo prohibido (Gn 3,3). Antes, en la cultura matriarcal, comer del árbol de la vida era llenarse de sabiduría. Ahora comer de él significa un peligro mortal (Gn 3,3), anunciado por Dios mismo. El cristianismo posterior sustituirá el árbol de la vida por el leño muerto de la cruz, símbolo del sufrimiento redentor de Cristo.

El amor sagrado entre el hombre y la mujer es distorsionado: “darás a luz a tus hijos con dolor, la pasión te arrastrará hacia tu marido y él te dominará” (Gn 3,16). Desde entonces se volvió imposible una lectura positiva de la sexualidad, del cuerpo y de la feminidad.

Se realizó así una deconstrucción total del relato anterior, femenino y sacral. Se presentó otro relato de los orígenes que va a determinar todas las significaciones posteriores. Todos somos, bien o mal, rehenes del relato adánico, antifeminista y culpabilizador.

El trabajo de las teólogas pretende ser liberador: mostrar el carácter construido que tiene el actual relato dominante, centrado sobre la dominación, el pecado y la muerte, y proponer una alternativa más originaria y positiva en la cual aparece una relación nueva con la vida, con el poder, con lo sagrado y con la sexualidad.

Su interpretación no busca restablecer una situación pasada, sino, al rescatar el matriarcado, cuya existencia está científicamente demostrada, y encontrar un punto de mayor equilibrio entre los valores masculinos y femeninos para el tiempo presente.

Estamos asistiendo a un cambio de paradigma en las relaciones masculino/femenino. Este cambio debe ser consolidado con un pensamiento profundo e integrador que posibilite una felicidad personal y colectiva mayor que la débilmente alcanzada bajo el régimen patriarcal. Pero esto sólo se consigue deconstruyendo relatos que destruyen la armonía masculino/femenino, y construyendo nuevos símbolos que inspiren prácticas civilizatorias y humanizadoras para los dos sexos. Es lo que las feministas, antropólogas, filósofas, teólogas, y otras, están haciendo con expresiva creatividad. Y hay teólogos que se suman a ellas.”

Leonardo Boff
Fuente: http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=875

Soy feminista. Florence Thomas

marzo 9, 2018

Desde el archivo*…

Florencethomas“Nunca he declarado la guerra a los hombres; no declaro la guerra a nadie, cambio la vida: soy feminista.

No soy ni amargada ni insatisfecha: me gusta el humor, la risa, pero sé también compartir los duelos de las miles de mujeres víctimas de violencia: soy feminista.

Me gusta con locura la libertad más no el libertinaje: soy feminista.

No soy pro-abortista, soy pro-opción porque conozco a las mujeres y creo en su enorme responsabilidad: soy feminista.

No soy lesbiana, y si lo fuera ¿cuál sería el problema? Soy feminista.

Sí, soy feminista** porque no quiero morir indignada.

Soy feminista y defenderé hasta donde puedo hacerlo a las mujeres, a su derecho a una vida libre de violencias.

Soy feminista porque creo que hoy día serlo representa uno de los últimos humanismos en esta tierra desolada y porque he apostado a un mundo mixto hecho de hombres y mujeres que no tienen la misma manera de habitar el mundo, de interpretarlo y de actuar sobre él.

Soy feminista porque me gusta provocar debates desde donde puedo hacerlo.

Soy feminista para mover ideas y poner a circular conceptos; para reconstruir viejos discursos y narrativas, para desmontar mitos y estereotipos, derrumbar roles prescritos e imaginarios prestados.

Soy feminista para defender también a los sujetos inesperados y su reconocimiento como sujetos de derecho, para gays, lesbianas y transgeneristas, para ancianos y ancianas, para niños y niñas, para indígenas y afrodescendientes y para todas las mujeres que no quieren parir un solo hijo más para la guerra.

Soy feminista  y escribo para las mujeres que no tienen voces, para todas las mujeres, desde sus incontestables semejanzas y sus evidentes diferencias.

Soy feminista porque serlo me permite pensar también en nuestras hermanas afganas, ruandesas, croatas, iraníes, que me permite pensar en las niñas africanas cuyo clítoris ha sido extirpado, en todas las mujeres que son obligadas a cubrirse de velos, en todas las mujeres del mundo maltratadas, víctimas de abusos, violadas y en todas las que han pagado con su vida esta peste mundial llamada misoginia.

Sí, soy feminista para que podamos oír otras voces, para aprender a escribir el guión humano desde la complejidad, la diversidad y la pluralidad.

Soy feminista para mover la razón e impedir que se fosilice en un discurso estéril al amor. Soy feminista para reconciliar razón y emoción y participar humildemente en la construcción de sujetos sentipensantes como los llama Eduardo Galeano.

Soy feminista y defiendo una epistemología que acepte la complejidad, las ambigüedades, las incertidumbres y la sospecha. Sé hoy que no existe verdad única, Historia con H mayúscula, ni Sujeto universal. Existen verdades, relatos y contingencias; existen, al lado de la historia oficial tradicionalmente escrita por los hombres, historias no oficiales, historias de las vidas privadas, historias de vida que nos enseñan tanto sobre la otra cara del mundo, tal vez su cara más humana.

En fin soy feminista tratando de atravesar críticamente una moral patriarcal de las exclusiones, de los exilios, de las orfandades y de las guerras, una moral que nos gobierna desde hace siglos.

Trato de ser feminista en el contexto de una modernidad que cumple por fin sus promesas para todos y todas. Como dice Gilles Deleuze ’siempre se escribe para dar vida, para liberarla cuando se encuentra prisionera, para trazar líneas de huida’. Sí, trato de trazar para las mujeres de este país líneas de huida que pasen por la utopía. Porque creo que un día existirá en el mundo entero un lugar para las mujeres, para sus palabras, sus voces, sus reivindicaciones, sus desequilibrios, sus desórdenes, sus afirmaciones en cuanto seres equivalentes políticamente a los hombres y diferentes existencialmente.

Un día, no muy lejano, espero, dejaremos de atraer e inquietar a los hombres; dejaremos de escindirnos en madres o putas, en Marías o Evas, imágenes que alimentaron durante siglos los imaginarios patriarcales; habremos aprendido a realizar alianzas entre lo que representa María y lo que significa Eva.

Habremos aprendido a ser mujeres, simplemente mujeres. Ni santas, ni brujas; ni putas, ni vírgenes; ni sumisas, ni histéricas, sino mujeres, resignificando ese concepto, llenándolo de múltiples contenidos capaces de reflejar novedosas prácticas de sí que nuestra revolución nos entregó; mujeres que no necesiten más ni amos, ni maridos, sino nuevos compañeros dispuestos a intentar reconciliarse con ellas desde el reconocimiento imprescindible de la soledad y la necesidad imperiosa del amor.

Por esto repito tantas veces que ser mujer hoy es romper con los viejos modelos esperados para nosotras, es no reconocerse en lo ya pensado para nosotras, es extraviarse como lo expresaba tan bellamente esta mujer italiana Alessandra Bocchetti. Sí, no reconocerse en lo ya pensado para nosotras. Por esto soy una extraviada, soy feminista.

Y lo soy con el derecho también a equivocarme.”

Florence Thomas

Basado en:  VivianaDisparatada

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