Archive for the ‘Tercera edad’ Category

Longevos? Ancianos? Abuelos? Viejos? Mayores?

junio 20, 2016

Octubre 1, Día Internacional de la Tercera Edad.
Agosto 28, Día Nacional de los Derechos de la ancianidad – Establecido por Eva Perón.
Junio 15, Día Mundial de Toma de Conciencia de Abuso y Maltrato en la Vejez.

“Los Abuelos. Por Eva Giberti.

Cuando es necesario aludir o mencionar a gente de la tercera edad, los viejos y las viejas, una singular tendencia determina que tanto en los medios de comunicación como en expresiones barriales sean denominados “abuelos”. Si se trata de un accidente, un automóvil atropelló a una abuela y si se describe un asalto “los abuelos fueron maniatados…” Pero sucede que estos “abuelos” jamás lo fueron: no existen tales nietos y en oportunidades, tampoco hijos. No obstante, cualquier comentario del diario vivir nos introduce al dulce nombre de abuelo como identidad asignada.

La abuelidad adquirió su vigencia merced a Perrault que diseñó una abuela solitaria, viviendo en una casita dentro de un bosque umbrío (por eso tenía las ventanas abiertas), y a merced de un lobo, animal que reiteradamente Animal Planet se empeña en mostrarnos con perfiles perrunos y convivenciales. En el cuento para niños ella es deglutida por la bestia (que recordemos no la mastica porque cuando, al final, el cazador abre la panza del cuadrúpedo la rescata entera y sin digerir –en la versión de los hermanos Grimm–). Es una abuela que atravesó los avatares de quien es tragado para luego exponerse a un rescate por el coraje de un cazador que, escopeta al hombro y cuchillo de carnicero para abrir panzas mediante, salvará la vida de la niña y de la abuela.

¿La abuela sabría que su nietecita la visitaría? Esa es una pregunta que suelen hacerse las abuelas a menudo, pensando en hijos y nietos. Las abuelas de verdad, porque las otras y los otros llamados abuelos sin serlo saben que no habrá ni hijos ni nietos, aunque la sonrisa almibarada de algunas sociedades los bautiza con la prepotencia semántica de quien se siente dueño del idioma.

“Pero Eva… Esa crítica es una exageración… Se los llama de ese modo porque es cariñoso, para hacerlos sentir acompañados, considerados… ¿qué importa si son abuelos de verdad?

Por cierto, la verdad no es lo que más interesa ni averiguar cómo les resulta escuchar que se los llama “abuelos” a quienes no lo son. Identidad impuesta que al mismo tiempo crea una esencia, la abuelidad, en tiempos en los que las esencias se diluyen y las identidades se modifican de acuerdo a la voluntad de quien las transporta según los ritmos propios de la Modernidad tardía.

Identidad que en este caso excluye a los otros, a los viejos y viejas que no son abuelos, para colocarles en el oído la sonoridad de aquello que no les pertenece. Como toda identidad fulgurante (ésta es una de ellas por el modo y la oportunidad en la que se la utiliza) sirve para excluir a los otros, a los que no tuvieron ni tienen los nietos que la identidad impone.

Se adjudica y asigna esta abuelidad para dejar sentado que esos sujetos alguna vez han engendrado, han sido productivos; si se los menciona como ancianos, alguien puede darse cuenta de que no son sujetos que el mercado considere valiosos en cuanto a su capacidad productiva.

Otra historia y otro cantar con los viejos sabios de la tribu que aconsejaban a las nuevas generaciones sentados alrededor del fuego doméstico y que se consideraban modelos o ejemplos respetables; menos aun con el viejo Vizcacha, personaje poético y decidor de verdades: ahora es distinto. Tan distinto que resulta necesario –para todos los de la tercera edad– crearles una identidad “cariñosa” de modo que no aparezcan como sujetos solitarios, que apenas pueden caminar para salir de compras, que titubean con sus recuerdos o lo que es peor los usan para compararlos con la vida actual. ¿Ir de compras? Este es otro capítulo porque, como a la abuela de Caperucita, hay que surtirlos porque podrían perderse en el bosque (hoy en las avenidas) buscando el camino del supermercado.

Con cierta frecuencia la comunidad semantiza haciendo trampas, cuando algo inquieta su “buena conciencia”; por eso siempre la prostitución es “infantil” en lugar de hablar de niñas victimizadas por los adultos, el abuso sexual contra los niños también es caracterizado como infantil para disimular el delito parental y también los padres adoptantes, no son noble y sinceramente adoptantes, sino “padres del corazón”. La cuestión de fondo reside en enmascarar aquello que los hechos transparentan y empinan cuando quedan a la vista. Entonces se otorgan identidades que se organizan en cartografías que provean seguridad a quien se puede sentir sacudido por las palabras que aportan certezas quizás insoportables.

Las identidades, cada vez más cambiantes, avanzan en su movilidad a pesar de los intentos de buscar identidades fijas: “abuelo” es identidad fija desde tiempos bíblicos y ha sido elegida como garantía de permanencia.

Todavía sucede de este modo en épocas en las que la juventud, endiosada, constituye el paradigma de todas las esperanzas pero arrasa con la esperanza de aquellos que no esperan ver crecer a sus nietos. Pero a ellos también los bautizan mediante el rito de la palabra que pretende dulcificar aquello que el cuento había resuelto: el lobo se comió a la abuela pero se disfrazó de abuela para confundir a la niña. La tesis es impecable: hay que disfrazarse de abuela para esconder los hechos. Entonces llamemos “Abuelos” a todas esas personas que son ancianos, viejos, personas “mayores”, gente de la tercera edad.

Existen personas solteras, viudas, pero ¿cuál es el estatuto de quien es gente de la tercera edad y no tiene nietos? Parecería que el problema mayor reside en exceder los sesenta años ya que según la directora gerente del FMI, Cristina Lagarde, se corre el “riesgo de que la gente viva más de lo esperado” o sea “el “riesgo de la longevidad” sobre las finanzas públicas (abril 2012). Como sabemos, cuando se vive más de lo esperado el Estado debe comprometer los fondos públicos (!?) para jubilarlos… lo cual significa un alto costo nacional(!?).

Entonces, para ser cariñosos, por lo menos, concedámosles el título de Abuelos a todos, con o sin nietos, sin diferencias odiosas, sin advertir que la abuela vivía sola en una casita dentro de un bosque umbrío, con las ventanas abiertas y la puerta sin cerrojo, esperando que le llevasen algo para comer, enferma en la cama y a merced de un animal hambriento. Nunca sabremos si el lobo se la comió con el camisón y la cofia –según los dibujos que ilustran el cuento– o si la desvistió primero, para preservar la ropa del posterior disfraz. Pero que el disfraz del lobo, así como su diálogo con Caperucita intentando hacerse pasar por una abuela, constituyen una clave del cuento, no caben dudas.

De eso se trata: hacerse pasar por abuela/abuelo mediante el disfraz que la palabra “abuelo” aporta. Pero dejémoslo claro: así puede suceder cuando se llega a viejo, o sea, cuando se vive más de lo esperable.”

Leído en:  diario Página 12, Los abuelos, http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-297350-2016-04-20.html

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Psicología. Preparación para la ancianidad

septiembre 25, 2014

Octubre 1. Día Internacional de las Personas de Edad

Si tienen un rato para leer…

“Aquellos viejos sabios.

“El autor rescata textos que pensadores romanos de la escuela estoica dedicaron al tema de la vejez: encuentra una sabiduría que, además de su valor para la reflexión personal, contribuye a cuestionar la actitud de esta época respecto del envejecimiento.

Por Enrique Rozitchner*

Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.) escribió, ya en su madurez, el diálogo Catón el mayor o sobre la vejez. En él señala que todos los seres humanos quieren llegar a viejos, pero todos se quejan de haber llegado. Cicerón dice que muchos que han alcanzado la vejez le hacen reproches a ésta, se lamentan de haberla alcanzado, y que esto no sería más que una gran necedad. La actitud de reproche a la vejez se basaría en la imposibilidad de comprender las características propias de cada etapa de la vida. Renegar de la vejez significa renegar de la naturaleza y de la vida misma. Cicerón sugiere valorar cada etapa en función de ella misma y no con relación a otro momento vital: cada una de ellas tendría lo suyo y de nada sirve reclamarle lo que no puede ofrecer. Desde el punto de vista psicológico, el pensamiento de Cicerón respecto de la vejez es totalmente compatible con los ciclos vitales que propone Eric Erickson (El ciclo vital completado, ed. Paidós), si bien se define más bien como una ética o una subjetivación. En definitiva, se trata de aceptar el final de la vida, como acto último.

El Catón formula una preparación para la vejez, pero no en tanto resignación ante las pérdidas, sino como un estadio más bien grávido de existencia. La pérdida de placer que se le achaca a la vejez no es propiedad de ésta: si así fuera, todos los mayores se lamentarían, pero muchos no se quejan, no pierden esa capacidad. La responsabilidad no es de la vejez, sino de una vida mal vivida, o de ciertas costumbres que no pueden sostenerse en el envejecimiento. Cicerón introduce en esto el tema de las virtudes: quien ha trabajado suficientemente consigo mismo no cae en esa posición de lamento inconsolable al envejecer. Falsas creencias o prejuicios disimulan una vida vivida sin virtud.

Cicerón relativiza que la edad pueda ser problema, en comparación con el énfasis puesto en la subjetivación ética y el cultivo de las virtudes a lo largo de los distintos momentos de la vida: la conciencia de una vida bien vivida y el recuerdo de buenas acciones realizadas son, para él, elementos de máxima importancia en la vejez. Se desprende de esto que una vida mal vivida posee más riesgos de finalizar de forma depresiva.

Cicerón valoriza la experiencia anímica de los que han vivido muchos años, y aquí se marca un contraste entre la cultura del Catón y el mundo actual. Para Cicerón, los mayores también tienen asuntos sociales y políticos que atender y lo hacen de manera diferente que los jóvenes; acciones importantes que no requieren celeridad, sino prudencia y reflexión, funciones que suelen desarrollarse con el envejecimiento. El lugar común de la vejez débil o dulce contrasta con esos hombres cargados de años y poderosos que toman decisiones enérgicas y temibles, como declarar una guerra.

La capacidad intelectual de muchos adultos mayores es superior a la de muchos jóvenes. Cicerón explica que la pérdida de la memoria en el envejecimiento se evita ejercitándola, y el ejemplo al que recurre parece una ironía: conviene leer epitafios, lo cual, además de ejercitar la memoria, renueva el recuerdo de los muertos. El epitafio representa también la rememoración de personalidades y acontecimientos significativos, una memoria social y cultural. En realidad, ni el viejo ni nadie recuerdan cosas que no despierten algún interés. Quizás el cuidado de la memoria responde más a esa práctica selectiva de la historia afectiva de cada uno. Cicerón remarca la diferencia entre simple recuerdo y reminiscencia, entendida ésta como recuerdo cargado de afecto y significación, que hace a la integridad del sujeto. En los adultos mayores la memoria tiene características reminiscentes, antes que la acumulación de información que sería más propia del joven.

Cicerón señala el riesgo que conlleva considerar incapaz al adulto mayor, un problema antiguo y muy vigente. Cicerón relata el caso de Sófocles, Lee el resto de esta entrada »

Todo hijo es padre de la muerte de su padre

junio 12, 2014

Un texto que te emocionará… 

 

“Hay una ruptura en la historia de la familia, donde las edades se acumulan y se superponen y el orden natural no tiene sentido: es cuando el hijo se convierte en el padre de su padre. 

Cuidar2personas

Es cuando el padre se hace mayor y comienza a trotar como si estuviera dentro de la niebla. Lento, lento, impreciso.

Es cuando uno de los padres que te tomó con fuerza de la mano cuando eras pequeño ya no quiere estar solo. Es cuando el padre, una vez firme e insuperable, se debilita y toma aliento dos veces antes de levantarse de su lugar.

Es cuando el padre, que en otro tiempo había mandado y ordenado, hoy solo suspira, solo gime, y busca dónde está la puerta y la ventana – todo corredor ahora está lejos.

Es cuando uno de los padres antes dispuesto y trabajador fracasa en ponerse su propia ropa y no recuerda sus medicamentos.

Y nosotros, como hijos, no haremos otra cosa sino aceptar que somos responsables de esa vida. Aquella vida que nos engendró depende de nuestra vida para morir en paz.

Todo hijo es el padre de la muerte de su padre.

Tal vez la vejez del padre y de la madre es curiosamente el último embarazo. Nuestra última enseñanza. Una oportunidad para devolver los cuidados y el amor que nos han dado por décadas.

Y así como adaptamos nuestra casa para cuidar de nuestros bebés, bloqueando tomas de luz y poniendo corralitos, ahora vamos a cambiar la distribución de los muebles para nuestros padres.

La primera transformación ocurre en el cuarto de baño.

Seremos los padres de nuestros padres los que ahora pondremos una barra en la regadera.

La barra es emblemática. La barra es simbólica. La barra es inaugurar el “destemplamiento de las aguas”.

Porque la ducha, simple y refrescante, ahora es una tempestad para los viejos pies de nuestros protectores. No podemos dejarlos ningún momento.

La casa de quien cuida de sus padres tendrá abrazaderas por las paredes. Y nuestros brazos se extenderán en forma de barandillas.

Envejecer es caminar sosteniéndose de los objetos, envejecer es incluso subir escaleras sin escalones.

Seremos extraños en nuestra propia casa. Observaremos cada detalle con miedo y desconocimiento, con duda y preocupación. Seremos arquitectos, diseñadores, ingenieros frustrados. ¿Cómo no previmos que nuestros padres se enfermarían y necesitarían de nosotros?

Nos lamentaremos de los sofás, las estatuas y la escalera de caracol. Lamentaremos todos los obstáculos y la alfombra.

Feliz el hijo que es el padre de su padre antes de su muerte, y pobre del hijo que aparece sólo en el funeral y no se despide un poco cada día.

Mi amigo Joseph Klein acompañó a su padre hasta sus últimos minutos.

En el hospital, la enfermera hacía la maniobra para moverlo de la cama a la camilla, tratando de cambiar las sábanas cuando Joe gritó desde su asiento:

– Deja que te ayude.

Reunió fuerzas y tomó por primera a su padre en su regazo.

Colocó la cara de su padre contra su pecho.

Acomodó en sus hombros a su padre consumido por el cáncer: pequeño, arrugado, frágil, tembloroso.

Se quedó abrazándolo por un buen tiempo, el tiempo equivalente a su infancia, el tiempo equivalente a su adolescencia, un buen tiempo, un tiempo interminable.

Meciendo a su padre de un lado al otro.

Acariciando a su padre.

Calmando a  su padre. 

Y decía en voz baja: Estoy aquí, estoy aquí, papá!

Lo que un padre quiere oír al final de su vida es que su hijo está ahí“.

 

(Fabrício Carpinejar “Todo filho é pai da morte de seu pai”, versión al español Zorelly Pedroza).

Leído en: vivirlafe
Relacionado: El duelo por la muerte del padre

PD: Quería decir algunas palabras acerca de esto pero, la verdad, no es un tema fácil de expresar. Sólo contar que he cuidado algunas personas ancianas, y viví muy de cerca todo el proceso de volverse anciano.  Y noté todos éstos y muchos más detalles de lo que nos puede ir sucediendo si vivimos lo suficiente. 

Saludamos a las personas mayores en su día!

septiembre 30, 2013

Octubre 1, Día Internacional de la Tercera Edad.  

T2abuelita

La imagen: Inolvidables personajes: Tweety, Silvestre y su “Abuelita”.

Envejecimiento activo

septiembre 28, 2013

Octubre, 1. Día Internacional de las Personas de Tercera Edad

“¿Por qué son importantes los programas preventivos en adultos mayores?

La OMS ha adoptado la expresión envejecimiento activo como el proceso de aprovechamiento y optimización de las oportunidades que favorecen el mantenimiento del bienestar físico, social y mental a lo largo de toda la vida. Este concepto refleja el compromiso de mantener y reforzar la independencia, la participación social, el bienestar emocional y la salud física de los adultos mayores. Ideas principales:

La mejor garantía de una vejez sana es el mantenimiento de hábitos saludables durante toda la vida: seguir una dieta adecuada; realizar práctica regular de ejercicio físico adaptado a la edad; evitar el consumo de tóxicos; realizar las vacunaciones recomendadas y detectar, de manera precoz, enfermedades crónicas -posiblemente invalidantes-

La mayor longevidad se acompaña de un aumento en la prevalencia de morbilidad, sobre todo de enfermedades crónicas Las más frecuentes son los dolores, las alteraciones de los órganos de los sentidos, el insomnio y la hipertensión arterial -una de las enfermedades crónicas más frecuentes en los adultos mayores-

La realización de actividades preventivas tiene como objetivo, en este grupo de edad, el aumento de la expectativa de vida activa o libre de incapacidad, es decir, prevenir el deterioro funcional, y cuando este se ha producido, recuperar el nivel de función previo, para que el adulto mayor pueda permanecer en su domicilio, con el mayor grado de independencia posible.

La salud es un elemento clave del envejecimiento activo. Este asegura que todos los adultos mayores puedan seguir aportando una contribución vital y positiva a sus familias, comunidades y sociedad. Para conseguirlo, es necesario conocer las actitudes y los mecanismos que permitan mitigar los efectos biológicos, psicológicos y sociales que el paso del tiempo tiene sobre nuestro organismo, a la luz de los nuevos conocimientos de la ciencia y de la medicina moderna. Dentro de las medidas para mejorar la calidad de vida del adulto mayor se incluyen el mantenimiento de la actividad intelectual, que mejora la función cognitiva y reduce la ansiedad y los cuadros depresivos.

Las deficiencias más frecuentes son las de tipo osteoarticular, seguidas por las deficiencias sensoriales de la vista y del oído.

Las actividades preventivas comprenden el control de los factores de riesgo conocidos para la enfermedad cardiovascular, para el cáncer y para las enfermedades infecciosas; la detección precoz, tratamiento y rehabilitación de los síndromes geriátricos que afectan a la independencia y autonomía de la persona: caídas, función cognitiva, deterioro de la vista, hipoacusia, desnutrición, uso inadecuado de la medicación y alteración del patrón de eliminación urinaria.

Actividades de prevención y promoción de la salud en síndromes geriátricos

Para evitar caídas se recomienda practicar ejercicio físico, particularmente el entrenamiento del equilibrio y el fortalecimiento muscular. Dar consejo a los cuidadores y ancianos sobre la adopción de medidas para reducir el riesgo de caídas que incluya la práctica de ejercicio, la reducción de los peligros ambientales y la monitorización de la medicación. Cuando aparece alto riesgo de caídas -mayores de 75 años, consumo de hipnóticos o de antihipertensivos, polifarmacia, deterioro cognitivo o inestabilidad-  se aconseja realizar una intervención multifactorial intensiva, individualizada y domiciliaria, si hubiera recursos disponibles, que incluya ejercicio físico, revisión del estado de salud, de la medicación psicotrópica y del entorno. Adoptar medidas de rehabilitación, individualizadas y progresivas.

En el deterioro de la función cognitiva se recomienda estar alerta ante síntomas de alarma de demencias como pérdida de memoria o trastornos de comportamiento, referidos por la familia o el propio adulto mayor. Ante sospecha de deterioro cognitivo se recomienda una evaluación clínica detallada que incluya entrevista clínica estructurada y test neuropsicológicos y seguimiento posterior individualizado para evaluar su progresión.

En las alteraciones visuales se recomienda realizar un examen completo de la vista por un oftalmólogo o profesional capacitado. En los diabéticos y en los que presenten presión intraocular elevada o antecedentes familiares de glaucoma, se debe realizar con una periodicidad anual.

En las alteraciones auditivas se recomienda realizar valoración completa de la dificultad y, de ser necesarios, promover el uso de audífonos, brindando información y sugerencias para su adecuada utilización y adaptación progresiva.

En la polimedicación se recomienda sensibilizar a los profesionales del equipo de salud mediante contactos con expertos en el uso adecuado de los medicamentos, la utilización de sistemas informáticos y, en su defecto, de hojas de perfiles de prescripción, la educación sanitaria de la persona y la revisión periódica de los medicamentos consumidos.

En el déficit de equilibrio nutricional se recomienda identificar los factores de riesgo para brindar asesoramiento y modificación de la ingesta alimentaria. Efectuar medición periódica del peso y de la talla: una pérdida de peso significativa es un indicador de sospecha.

En la alteración del patrón de eliminación urinaria se recomienda realizar valoración del tipo de incontinencia, brindar educación sanitaria, enseñar ejercicios y promover el uso de contendores externos.”

Leído en: Temas de Enfermería 

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PD: Si la medicina prosigue prolongando la vida: alguna vez llegará a haber “cuarta edad”?

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