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Los 10 libros más polémicos de la historia

abril 27, 2017

Feria del Libro en Buenos Aires. Y yo pensando en libros, tantos que hubo, tantos que hay

Por Gabriela Castro*

Un listado de algunos de los libros cuya publicación ha causado impacto en los últimos siglos

Si de literatura se trata, el mundo ha sido impactado por una serie de libros que han cuestionado o alterado los cánones sociales. Aquí un listado de algunos libros cuya publicación ha causado polémica en el mundo, convirtiéndose en best sellers a nivel mundial.

1. El origen de las especies (Charles Darwin):
Uno de los libros más criticados por la Iglesia Católica en su tiempo, ya que parecía que Darwin echaba por tierra la concepción cristiana la de la creación del mundo, y la sustituía por las de la evolución y la selección natural, soportada por fósiles. Como explica Santiago Collado, subdirector del Grupo de Investigación Ciencia, Razón y Fe, “el libro de Darwin parecía dejar sin sustento el argumento de la finalidad y, consiguientemente, parecía que Dios era desplazado por la ciencia. Esta aportación creó una notable división en el mundo cultural de la época. (…) Muchos vieron en la propuesta de Darwin una seria amenaza contra una comprensión de la realidad concorde con la fe cristiana”.

2. El manifiesto del partido comunista (Carlos Marx y Friedrich Engels):

Considerado como el tratado político más influyente de la historia. Fue publicado en 1848 y vetado en países como Estados Unidos. En él, los autores proponen el modelo de producción y formación social, la determinación de las clases sociales y el impacto del proletariado.

3. Los 120 días de Sodoma (El marqués de Sade):
En este libro, se expone el lado más pesado del sexo. Relata paso a paso cómo cuatro jóvenes son abusados sexualmente y luego asesinados tras 120 días de perversiones. Escrito en 1785, es uno de los libros más censurados en Europa. Por ejemplo, en Inglaterra no se pudo imprimir hasta la década del 50.

4. El Código da Vinci (Dan Brown):
Publicada en el 2003 y cuenta con una adaptación cinematográfica, que también fue éxito de taquilla, protagonizada por Tom Hanks. La historia relata que Jesús se casó con maría Magdalena, hechos que según historiadores cristianos, carecen de veracidad histórica y documental.

5. Lolita (Vladimir Nabokov):
Publicado en 1955, cuenta la historia del pedófilo Humbert Humbert, enamorado de su hijastra de tan sólo 14 años. El libro fue censurado en Europa tras su lanzamiento, pero fue bien acogido en los Estados Unidos. También cuenta con versión fílmica, grabada en Francia.

6. 1984 (George Orwell):
Publicada en 1949, uno de los libros más vendidos de la historia. Su polémica radica en que mucha gente llamó a Orwell de brujo y de paranoico por tratar de “vaticinar” lo que iba a acontecer en 1984. Se dice ahora, que estamos viviendo la ‘era orwelliana’ por todo lo descrito en el libro, como los planteamientos represivos y los sistemas de control gubernamentales.

7. La Guerra de los Mundos (Herbert George Welles):
Uno de los primeros libros que expone la teoría de vida extraterrestre. Trata de cómo los marcianos invaden nuestro planeta. La novela fue adaptada por Orson Welles y convertida en una transmisión, la cual todo el mundo creyó era cierta, desantando caos en los habitantes de Nueva York y Nueva Jersey, Estados Unidos.

8. Los versos satánicos (Salman Rushdie):
Uno de los libros más odiados del Islam porque se mofa de Mahoma, sus esposas y de todo lo que la religión oriental profesa. Publicado en 1988; luego se organizaron quemas públicas, intentos de asesinato contra Rushdie y condenas sociales.

9. Mi Lucha (Adolfo Hitler):
En este libro, publicado en 1925, el dictador alemán propone entre líneas, lo que sería el Imperio Nazi. El libro fue censurado después de la caída de la Alemania que había destrozado Europa.

10. El príncipe (Nicolás Maquiavelo):
Líderes como Stalin, Hitler, Mussolini y Napoleón I de Francia, fueron influenciados por esta obra, en la que el autor defiende la tiranía como forma de lograr el poder. De ahí proviene el término maquiavélico en nuestro idioma.

Leído en: * lainformacion.com/arte-cultura-y-espectaculos

PD:  Seguramente podríamos buscar otros “10 libros” más

Cuentos de Antón Chéjov

abril 7, 2017

Alguna vez fui al teatro a mirar “El jardín de los cerezos”, pero nunca había leído cuentos de este gran escritor ruso. Me gustaron todos, comparto uno breve y muy emotivo que encontré en la web, y del que Wikipedia nos dice:

Vanka. Antón Chejov

“Con este cuento Chéjov critica a la sociedad europea de la segunda mitad del siglo XIX, especialmente al maltrato y la marginalidad que sufrían muchos niños huérfanos en la época del autor.” (Wikipedia)

“Una nochebuena Vanka Chukov, un niño huérfano de 9 años, comienza a escribir una carta dirigida a su abuelo desde la casa del zapatero Alojin en Moscú. En ella, Vanka le va contando las penurias que está pasando (el maltrato del zapatero, la miseria en la que vive, la soledad que siente…) y finalmente le ruega poder ir a vivir con él a su aldea. ...”

Pero lo bello es lo que vamos sintiendo a medida que leemos: 

“Querido abuelo Constantino Makarich -escribió-: Soy yo quien te escribe. Te felicito con motivo de las Navidades y le pido a Dios que te colme de venturas. No tengo papá ni mamá; sólo te tengo a ti…

Vanka miró a la oscura ventana, en cuyos cristales se reflejaba la bujía, y se imaginó a su abuelo Constantino Makarich, empleado a la sazón como guardia nocturno en casa de los señores Chivarev. Era un viejecito enjuto y vivo, siempre risueño y con ojos de bebedor. Tenía sesenta y cinco años. Durante el día dormía en la cocina o bromeaba con los cocineros, y por la noche se paseaba, envuelto en una amplia pelliza, en torno de la finca, y golpeaba de vez en cuando con un bastoncillo una pequeña plancha cuadrada, para dar fe de que no dormía y atemorizar a los ladrones. Lo acompañaban dos perros: Canelo y Serpiente. Este último se merecía su nombre: era largo de cuerpo y muy astuto, y siempre parecía ocultar malas intenciones; aunque miraba a todo el mundo con ojos acariciadores, no le inspiraba a nadie confianza. Se adivinaba, bajo aquella máscara de cariño, una perfidia jesuítica.

Le gustaba acercarse a la gente con suavidad, sin ser notado, y morderla en las pantorrillas. Con frecuencia robaba pollos de casa de los campesinos. Le pegaban grandes palizas; dos veces había estado a punto de morir ahorcado; pero siempre salía con vida de los más apurados trances y resucitaba cuando lo tenían ya por muerto.

En aquel momento, el abuelo de Vanka estaría, de fijo, a la puerta, y mirando las ventanas iluminadas de la iglesia, embromaría a los cocineros y a las criadas, frotándose las manos para calentarse. Riendo con risita senil les daría vaya a las mujeres.

-¿Quiere usted un polvito? -les preguntaría, acercándoles la tabaquera a la nariz.

Las mujeres estornudarían. El viejo, regocijadísimo, prorrumpiría en carcajadas y se apretaría con ambas manos los ijares.

Luego les ofrecería un polvito a los perros. El Canelo estornudaría, sacudiría la cabeza, y, con el gesto huraño de un señor ofendido en su dignidad, se marcharía. El Serpiente, hipócrita, ocultando siempre sus verdaderos sentimientos, no estornudaría y menearía el rabo.

El tiempo sería soberbio. Habría una gran calma en la atmósfera, límpida y fresca. A pesar de la oscuridad de la noche, se vería toda la aldea con sus tejados blancos, el humo de las chimeneas, los árboles plateados por la escarcha, los montones de nieve. En el cielo, miles de estrellas parecerían hacerle alegres guiños a la Tierra. La Vía Láctea se distinguiría muy bien, como si, con motivo de la fiesta, la hubieran lavado y frotado con nieve…

Vanka, imaginándose todo esto, suspiraba.

Tomó de nuevo la pluma y continuó escribiendo:

«Ayer me pegaron. El maestro me cogió por los pelos y me dio unos cuantos correazos por haberme dormido arrullando a su nene. El otro día la maestra me mandó destripar una sardina, y yo, en vez de empezar por la cabeza, empecé por la cola; entonces la maestra cogió la sardina y me dio en la cara con ella. Los otros aprendices, como son mayores que yo, me mortifican, me mandan por vodka a la taberna y me hacen robarle pepinos a la maestra, que, cuando se entera, me sacude el polvo. Casi siempre tengo hambre. Por la mañana me dan un mendrugo de pan; para comer, unas gachas de alforfón; para cenar, otro mendrugo de pan. Nunca me dan otra cosa, ni siquiera una taza de té. Duermo en el portal y paso mucho frío; además, tengo que arrullar al nene, que no me deja dormir con sus gritos…  Abuelito: sé bueno, sácame de aquí, que no puedo soportar esta vida. Te saludo con mucho respeto y te prometo pedirle siempre a Dios por ti. Si no me sacas de aquí me moriré.»

Vanka hizo un puchero, se frotó los ojos con el puño y no pudo reprimir un sollozo.

«Te seré todo lo útil que pueda -continuó momentos después-. Rogaré por ti, y si no estás contento conmigo puedes pegarme todo lo que quieras. Buscaré trabajo, guardaré el rebaño. Abuelito: te ruego que me saques de aquí si no quieres que me muera. Yo escaparía y me iría a la aldea contigo; pero no tengo botas, y hace demasiado frío para ir descalzo. Cuando sea mayor te mantendré con mi trabajo y no permitiré que nadie te ofenda. Y cuando te mueras, le rogaré a Dios por el descanso de tu alma, como le ruego ahora por el alma de mi madre.

«Moscú es una ciudad muy grande. Hay muchos palacios, muchos caballos, pero ni una oveja. También hay perros, pero no son como los de la aldea: no muerden y casi no ladran. He visto en una tienda una caña de pescar con un anzuelo tan hermoso que se podrían pescar con ella los peces más grandes. Se venden también en las tiendas escopetas de primer orden, como la de tu señor. Deben costar muy caras, lo menos cien rublos cada una. En las carnicerías venden perdices, liebres, conejos, y no se sabe dónde los cazan.

«Abuelito: cuando enciendan en casa de los señores el árbol de Navidad, coge para mí una nuez dorada y escóndela bien. Luego, cuando yo vaya, me la darás. Pídesela a la señorita Olga Ignatievna; dile que es para Vanka. Verás cómo te la da.»

Vanka suspira otra vez y se queda mirando a la ventana. Recuerda que todos los años, en vísperas de la fiesta, cuando había que buscar un árbol de Navidad para los señores, iba él al bosque con su abuelo. ¡Dios mío, qué encanto! El frío le ponía rojas las mejillas; pero a él no le importaba. El abuelo, antes de derribar el árbol escogido, encendía la pipa y decía algunas chirigotas acerca de la nariz helada de Vanka. Jóvenes abetos, cubiertos de escarcha, parecían, en su inmovilidad, esperar el hachazo que sobre uno de ellos debía descargar la mano del abuelo. De pronto, saltando por encima de los montones de nieve, aparecía una liebre en precipitada carrera. El abuelo, al verla, daba muestras de gran agitación y, agachándose, gritaba:

-¡Cógela, cógela! ¡Ah, diablo!

Luego el abuelo derribaba un abeto, y entre los dos lo trasladaban a la casa señorial. Allí, el árbol era preparado para la fiesta. La señorita Olga Ignatievna ponía mayor entusiasmo que nadie en este trabajo. Vanka la quería mucho. Cuando aún vivía su madre y servía en casa de los señores, Olga Ignatievna le daba bombones y le enseñaba a leer, a escribir, a contar de uno a ciento y hasta a bailar. Pero, muerta su madre, el huérfano Vanka pasó a formar parte de la servidumbre culinaria, con su abuelo, y luego fue enviado a Moscú, a casa del zapatero Alajin, para que aprendiese el oficio…

«¡Ven, abuelito, ven! -continuó escribiendo, tras una corta reflexión, el muchacho-. En nombre de Nuestro Señor te suplico que me saques de aquí. Ten piedad del pobrecito huérfano. Todo el mundo me pega, se burla de mí, me insulta. Y, además, siempre tengo hambre. Y, además, me aburro atrozmente y no hago más que llorar. Anteayer, el ama me dio un pescozón tan fuerte que me caí y estuve un rato sin poder levantarme. Esto no es vivir; los perros viven mejor que yo… Recuerdos a la cocinera Alena, al cochero Egorka y a todos nuestros amigos de la aldea. Mi acordeón guárdalo bien y no se lo dejes a nadie. Sin más, sabes que te quiere tu nieto

VANKA CHUKOV
Ven en seguida, abuelito.»

Vanka plegó en cuatro dobleces la hoja de papel y la metió en un sobre que había comprado el día anterior. Luego, meditó un poco y escribió en el sobre la siguiente dirección:

«En la aldea, a mi abuelo.»

Tras una nueva meditación, añadió:

«Constantino Makarich.»

Congratulándose de haber escrito la carta sin que nadie lo estorbase, se puso la gorra, y, sin otro abrigo, corrió a la calle.

El dependiente de la carnicería, a quien aquella tarde le había preguntado, le había dicho que las cartas debían echarse a los buzones, de donde las recogían para llevarlas en troika a través del mundo entero.

Vanka echó su preciosa epístola en el buzón más próximo…

Una hora después dormía, mecido por dulces esperanzas.

Vio en sueños la cálida estufa aldeana. Sentado en ella, su abuelo les leía a las cocineras la carta de Vanka. El perro Serpiente se paseaba en torno de la estufa y meneaba el rabo…”

Leído en: http://ciudadseva.com/texto/vanka/
Info acerca del cuento:
http://es.wikipedia.org/wiki/Vanka
Algo más del autor en WordPress:
http://eldisparaletras.wordpress.com/2011/07/17/los-cuentos-de-chejov/

La imagen: es la portada del libro de la colección Clásicos de Bolsillo de Longseller adónde leí este cuento y otros más. En el Prólogo de dicha edición se nos dice que: “… El estilo conciso tiene en él –Chéjov– a su máximo representante… sabe exponer los problemas de la vida mediante el análisis profundo y sutil de situaciones aparentemente intrascendentes y cotidianas. Unas pocas pinceladas le bastan para mostrar tanto un suceso como a personajes comunes y corrientes…”

Una ley muy antigua (Dhammapada)

marzo 30, 2017

dhammapadaReleyendo Versos Gemelos…

“¡Me ha insultado, me ha herido, me ha maltratado, me ha humillado!”
El que piensa así nunca podrá dejar de odiar.

“¡Me ha insultado, me ha herido, me ha maltratado, me ha humillado!
El que ha dejado de pensar así
ya ha cesado de odiar.

“El odio no cesa con el odio, el odio cesa con el amor.”

Esta es una ley muy antigua. Quienes ignoran que el odio los lleva a su propia destrucción, se sumergen en el error. Pero quienes esto saben, evitan que la semilla del odio se desarrolle en su corazón.”

Intenciones (Dhammapada)

marzo 27, 2017

dhammapadaReleyendo Versos Gemelos…

“El que actúa motivado por una mala intención sufre en este mundo y en el mundo del más allá. La impureza de sus actos aflige y apesadumbra a su corazón.

 

El devoto que lleva una vida religiosa es feliz en este mundo y en el mundo del más allá. La pureza de sus obras deleita y regocija a su corazón.”

Hacer bien. Hacer mal (Dhammapada)

marzo 20, 2017

dhammapadaReleyendo Versos Gemelos… 

“El que actúa mal sufre en este mundo y en el mundo del más allá. “He hecho el mal”, piensa, y sufre, y se acongoja. Y mayor es su dolor cuanto más avanza en el camino errado. 

El devoto que lleva una vida religiosa es feliz en este mundo y en el mundo del más allá. “He hecho el bien”, piensa, y se regocija. Y mayor es su alegría cuanto más avanza en el camino del bien.” 

 

PD: “He hecho el mal- piensa”… Yo lo cambiaría por sabe en su inconsciente y  algunas veces también lo piensa /sabe conscientemente”…

PD2: No válido para mentes psicópatas y perversas… o si? La culpa no funciona con ellos… o si?

PD3: Y qué pasa cuando alguien cree que ha hecho el bien pero, no es así?

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