Archive for the ‘Cuentos – Historias’ Category

Tres lógicos en un bar. Adrián Paenza

febrero 6, 2015

Este verano, lo estoy pasando muy entretenida con libros de Paenza*…

paenza01“El que sigue es un cuento que me mandó Juan Sabia [9] el 26 de septiembre de 2011. Me lo envió escrito en un mail que decía lo siguiente (y transcribo literalmente):

“Tres lógicos entran en un bar. El barman se acerca y les pregunta: ‘¿Todos quieren cerveza?’. El primer lógico mira al barman y le dice: ‘No sé’. El segundo lógico también lo mira y le dice: ‘No sé’. Finalmente, el tercer lógico mira al barman también y le dice: ‘Sí’.” 

Por supuesto, es difícil tener que explicar una historia de este tipo, pero me interesa invitarle a que relea el enunciado y vea si puede seguir el “hilo” de lo que sucede en el bar. Haga el intento de deducir qué es lo que quería cada uno y por qué el último de los tres está en condiciones de contestar afirmativamente la pregunta del barman. La/lo dejo a usted consigo mismo pensando qué pasó.

Reflexión
En principio, da la sensación de que únicamente tres lógicos (o personas que se dediquen al estudio de la lógica) puedan tener una conversación de ese tipo.

Segundo, quiero reflexionar con usted sobre lo que pasó. Cuando el barman pregunta si todos (y quiero enfatizar esta palabra: “todos”) quieren cerveza, está claro que sin hablarse entre ellos es imposible que el primero (o el segundo) de los lógicos pueda contestar. Es que ninguno de ellos sabe lo que va a pasar con los otros.

Cuando le pregunta al primero, si él no quisiera cerveza, hubiera debido contestar que no a la pregunta de si todos quieren cerveza. Como no dijo “no”, uno puede deducir que él sí quiere cerveza, pero no puede contestar la pregunta de si todos quieren, porque no sabe lo que van a contestar los dos que le siguen.

De la misma forma es posible deducir que el segundo lógico también quiere cerveza, pero tampoco puede contestar que sí (por las mismas razones que el anterior), porque no sabe lo que quiere el tercero.

Recién el último es quien cuenta con todos los datos para dar una respuesta. El tercer lógico es el único que puede contestar o bien que sí, o bien que no. Si dijera que no, significaría que él no quiere cerveza (pero los dos primeros ya sabíamos que sí). En cambio, como él sí quiere cerveza, y ya sabe que los dos que lo antecedieron también, entonces él contesta: ¡sí!, cuando el barman les preguntó si todos querían cerveza.

Como dije, es complicado tener que explicar un chiste. Sin embargo en este caso, creo que valió la pena. ¿Usted qué piensa?”

*Editorial La Página/2014.

En la web:
Libros Maravillosos/Matemáticas Para Todos (preparado por Patricio Barros)
Diario Página12/Contratapa
El sitio de la Biblioteca Central Dr. Luis Federico Leloir – Facultad de Ciencias Exactas y Naturales – Universidad de Buenos Aires ofrece libros de Paenza en formato pdf.

Cuentos orientales: Medicina para curar el éxtasis

febrero 4, 2015

Semana Mundial de la Armonía Interconfesional*…

101cuentos“La encarnación divina de Gauranga había entrado en un éxtasis muy profundo. Ausente de todo, perdió el equilibrio y cayó al mar. Unos pescadores lo sacaron con sus redes y, al involucrarse con la encarnación divina, también ellos entraron en éxtasis. Sintiéndose muy felices, ebrios de gozo espiritual, dejaron su trabajo y comenzaron a ir de un lado para otro sin dejar de recitar el nombre de Dios. Los parientes, cuando comprobaron que pasaban las horas y no salían de su trance místico, empezaron a preocuparse. Trataron entonces de sacarles del éxtasis, pero fracasaron en sus intentos. El tiempo transcurría y todos ellos seguían conectados con la Conciencia Cósmica, ausentes de la realidad cotidiana. Impotentes y alarmados, los parientes pidieron consejo al mismo Gauranga, quien les aconsejó:

-Id a casa de un sacerdote, coged un poco de arroz, ponedlo en la boca de los pescadores y os aseguro que se curarán de su éxtasis.

Los parientes cogieron el arroz de casa de un sacerdote y lo pusieron en la boca de los pescadores. En el acto, el arroz del sacerdote se encargó de sacarlos del éxtasis y volvieron todos a su estado ordinario de consciencia.

*El Maestro dice: Muchos sacerdotes sólo son profesionales de la religión, sin corazón puro ni conducta impecable.”

Leído en: CiudadSeva y el libro Cuentos Clásicos de la India: la tradición de un legado espiritual. Recopilación por Ramiro Calle. 

Cuentos orientales: Prédica

octubre 31, 2014

101-cuentos“Había en un pueblo de la India un hombre de gran santidad. A los aldeanos les parecía una persona notable a la vez que extravagante. La verdad es que ese hombre les llamaba la atención al mismo tiempo que los confundía. El caso es que le pidieron que les predicase. El hombre, que siempre estaba en disponibilidad para los demás, no dudó en aceptar. El día señalado para la prédica, no obstante, tuvo la intuición de que la actitud de los asistentes no era sincera y de que debían recibir una lección. Llegó el momento de la charla y todos los aldeanos se dispusieron a escuchar al hombre santo confiados en pasar un buen rato a su costa. El maestro se presentó ante ellos. Tras una breve pausa de silencio, preguntó:

-Amigos, ¿sabéis de qué voy a hablaros?

-No -contestaron.

-En ese caso -dijo-, no voy a decirles nada. Son tan ignorantes que de nada podría hablarles que mereciera la pena. En tanto no sepan de qué voy a hablarles, no les dirigiré la palabra.

Los asistentes, desorientados, se fueron a sus casas. Se reunieron al día siguiente y decidieron reclamar nuevamente las palabras del santo.

El hombre no dudó en acudir hasta ellos y les preguntó:

-¿Sabéis de qué voy a hablaros?

-Sí, lo sabemos -repusieron los aldeanos.

-Siendo así -dijo el santo-, no tengo nada que deciros, porque ya lo sabéis. Que paséis una buena noche, amigos.

Los aldeanos se sintieron burlados y experimentaron mucha indignación.

No se dieron por vencidos, desde luego, y convocaron de nuevo al hombre santo. El santo miró a los asistentes en silencio y calma. Después, preguntó:

-¿Sabéis, amigos, de qué voy a hablaros?

No queriendo dejarse atrapar de nuevo, los aldeanos ya habían convenido la respuesta:

-Algunos lo sabemos y otros no.

Y el hombre santo dijo:

-En tal caso, que los que saben transmitan su conocimiento a los que no saben.

Dicho esto, el hombre santo se marchó de nuevo al bosque.

*El Maestro dice: Sin acritud, pero con firmeza, el ser humano debe velar por sí mismo.”

Leído en: CiudadSeva y el libro Cuentos clásicos de la India: la tradición de un legado espiritual. Recopilación, Ramiro Calle.

El origen de la calabaza de Halloween

octubre 26, 2014

En los útimos años, esta celebración va siendo adoptada entre nosotros (Buenos Aires, Argentina); las vidrieras se llenan de sus íconos; como la calabaza la cual, a su vez, no es un símbolo originario de esta fecha, primitivamente Fiesta de Samhain. Por mi parte, es la primera vez que leo la siguiente historia…

Calabaza03“Cuenta dicha historia que  hace muchos años, una noche del 31 de Octubre un hombre irlandés astuto y tramposo, llamado Jack, estaba emborrachándose en una cantina; allí se topó con Lucifer y  haciendo gala de su fama de pendenciero y tacaño quiso demostrar a todos su ingenio queriendo engañar al mismo diablo  ofreciéndole su alma a cambio de que le pagase el último trago.

El diablo aceptó y para pagar, se transformó en una moneda. Antes  de que el tabernero pudiese cogerla Jack se  la arrebató y la guardó en su monedero donde tenía grabada una cruz, quedando el diablo atrapado incapaz de poder volver a su forma original. Jack puso como condición a su libertad la promesa de renunciar a poseer su alma durante los próximos 10 años. El diablo ante esa tesitura, no tuvo más remedio que  aceptar y concederle su reclamación.

Calabaza02Pasado el plazo, el diablo volvió en su busca reuniéndose con él  en medio del campo. Jack viendo cerca su final  se dispuso a tenderle de nuevo una trampa.

-Antes de partir contigo, me gustaría que me concedieses un último deseo -dijo- es simple, tan solo quisiera poder saborear una manzana de aquél árbol.

El diablo sonrió ante la petición, la cual le pareció algo estúpida y se prestó a concederle su último deseo. De un brinco subió hasta lo alto, mientras que Jack audaz,  aprovechó para dibujar rápidamente una cruz en el tronco. De esta manera el diablo no pudo bajar y tuvo que volver  a prometer que liberaría su alma pero esta vez para siempre. 

El alma en pena de Jack 

Jack murió unos años más tarde; cuando pretendió cruzar las puertas del cielo, se las cerraron por golfo, borracho y estafador, entonces se encaminó hacia el infierno donde el diablo le estaba esperando.

-No tengo adónde ir – exclamó Jack-,  a lo que el diablo le contestó: – Vuelve por donde has venido ¿no recuerdas la promesa de no poseer jamás tu alma?

El camino entre las tinieblas era oscuro y terrible, un fuerte  viento le impedía caminar. El diablo le lanzó desde los mismísimos infiernos un carbón encendido  para que se guiara en la negrura de la noche eterna;  Jack lo puso  en una calabaza que llevaba con él, para que no se apagara con el viento y siguió su vereda interminable.

Calabaza01Pero ésta no es más que una de las muchas versiones de la leyenda de Jack Lantern, otras menos dulces desvelan que el diablo en su último encuentro no tuvo ninguna compasión y fue él mismo quien cortó la cabeza a Jack y la utilizó como linterna (por eso las diferentes expresiones de caras que se les dan a las calabazas).”

Leído en: Los sueños de Lehahiah 
Relacionado: Noche de Brujas (reflexión) 

Crónica sobre el 17 de octubre de 1945 (Argentina)

octubre 13, 2014

Scalabrini-ortizCrónica de Scalabrini Ortiz sobre el 17 de octubre de 1945:

“Pero en la mañana del 17 de octubre, comienza a oírse aquí y allá un rumor que se agiganta y una vibración inusitada que pone en tensión a la Argentina. El pueblo entero se está volcando sobre la Plaza de Mayo. Desde todos los rincones los trabajadores se movilizan exigiendo la libertad de Perón. Todos convergen hacia el centro de Buenos Aires. El sol caía a plomo sobre la Plaza de Mayo cuando las primeras columnas  de obreros comenzaron a llegar. Venían con su traje de fajina porque acudían directamente de sus fábricas y talleres. Frente a mis ojos desfilaban rostros atezados, brazos membrudos, torsos fornidos, con las greñas al aire y las vestiduras escasas cubiertas de pringues, de restos de brea, grasas y aceites. Llegaban cantando y vociferando, unidos en la impetración de un solo nombre : Perón… Un pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad. Un hálito áspero crecía en densas vaharadas, mientras las multitudes continuaban llegando. Venían de las usinas de Puerto Nuevo, de los talleres de Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturas de San Martín y Vicente López, de las fundiciones y acerías del Riachuelo, de las hilanderías de Barracas.
Brotaban de los pantanos de Gerli y Avellaneda, descendían de las Lomas de Zamora… Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la Nación que asomaba por primera vez en su tosca desnudez original, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto. Era es sustrato de nuestra idiosincracia  y de nuestras posibilidades colectivas allí presentes, en su primordialidad sin recatos y sin disimulos. Era el de nadie y el sin nada, en una multiplicidad casi infinita de gamas y matices humanos… Éramos briznas en la multitud  y el alma de todos nos redimía. Presentía que la historia estaba pasando junto a nosotros  y nos acariciaba suavemente  como la brisa fresca del río.. Lo que yo había soñado e intuído durante muchos años estaba allí presente, corpóreo, tenso, multifacetado pero único en el espíritu  conjunto. Eran los hombres que están solos y esperan que iniciaban sus tareas de reivindicación. El espíritu de la tierra estaba presente como nunca creí verlo. Por inusitado ensalmo, junto a mi, yo mismo dentro, encarnado en una muchedumbre clamorosa de varios cientos de miles de almas conglomeradas en un solo ser unívoco, aislado en sí mismo, rodeado por la animadversión de los soberbios de la fortuna, del poder y del saber, enriquecido por las delegaciones impalpables del trabajo de las selvas, de los cañaverales y de las praderas… Traduciendo en la firme línea de su voz conjunta su voluntad de grandeza, consumiendo en la misma llama los cansancios y los desalientos personales, el espíritu de la tierra se erguía vibrando sobre la plaza de nuestras libertades, pleno en la confirmación de su existencia…”

Lorenzo Pepe, en el sitio del Instituto Nacional Juan Domingo Perón 

“Raúl Scalabrini Ortiz nació en 1898. Su inclinación a la ciencia lo llevó a doctorarse en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Luego viajó a Europa en donde publicó ensayos en importantes periódicos como Le Monde de Francia.

En 1931 su libro “El hombre que está solo y espera” ya marcó una línea en el pensamiento nacional. 

Fundó la revista “Señales” en la que publicaba sus estudios sobre economía y también integró el grupo inicial de FORJA.

Scalabrini mantiene una nutrida correspondencia con el general Perón a partir de 1955, cuando el General permanece en el exilio…”

Relacionada: Escultura en honor a los descamisados 

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