Archive for the ‘Cuentos – Historias’ Category

Cuentos orientales: Discernimiento

abril 17, 2015

“El gurú y el discípulo estaban departiendo sobre cuestiones místicas. El maestro concluyó con la entrevista diciéndole:

-Todo lo que existe es Dios.

El discípulo no entendió la verdadera naturaleza de las palabras de su mentor. Salió de la casa y comenzó a caminar por una callejuela. De súbito, vio frente a él un elefante que venía en dirección contraria, ocupando toda la calle. El jovencito que conducía al animal, gritó avisando:

-¡Eh, oiga, apártese, déjenos pasar!

Pero el discípulo, inmutable, se dijo: “Yo soy Dios y el elefante es Dios, así que ¿cómo puede tener miedo Dios de sí mismo?

Razonando de este modo evitó apartarse. El elefante llegó hasta él, lo agarró con la trompa y lo lanzó al tejado de una casa, rompiéndole varios huesos. Semanas después, repuesto de sus heridas, el discípulo acudió al mentor y se lamentó de lo sucedido. El gurú replicó:

-De acuerdo, tú eres Dios y el elefante es Dios. Pero Dios, en la forma del muchacho que conducía el elefante, te avisó para que dejaras el paso libre. ¿Por qué no hiciste caso de la advertencia de Dios?

  *El Maestro dice: Afila el discernimiento. No tomes la soga por una serpiente, ni la serpiente por una soga.”

Leído en: CiudadSeva y el libro Cuentos clásicos de la India: la tradición de un legado espiritual. Recopilación, Ramiro Calle.

Cuentos orientales: Búsqueda espiritual

marzo 31, 2015

Si hubiera tenido un poco más de tiempo…

101cuentos“Con algunos ahorros, un hombre de un pueblo de la India compró un burro joven. La persona que se lo vendió le previno de la cantidad de comida que tenía que procurarle todos los días.

Pero el nuevo propietario pensó que tal cantidad era excesiva y comenzó a restar comida día a día al pollino.

Hasta tal punto disminuyó la ración de alimento al asno que, un día, el pobre animal amaneció muerto. Entonces el hombre comenzó a gimotear y a lamentarse así:

-¡Qué desgracia! ¡Vaya fatalidad! Si me hubiera dado un poco más de tiempo antes de morirse, yo hubiera logrado que se acostumbrase a no comer nada en absoluto.

*El Maestro dice: Como este hombre son algunos negligentes y “avaros” buscadores espirituales: quieren conquistar la Sabiduría sin ningún ejercitamiento espiritual.”

Leído en: CiudadSeva y el libro Cuentos clásicos de la India: la tradición de un legado espiritual. Recopilación, Ramiro Calle.

Cuentos orientales: Indiferencia

marzo 11, 2015

101-cuentos“Era un venerable maestro. En sus ojos había un reconfortante destello de paz permanente. Sólo tenía un discípulo, al que paulatinamente iba impartiendo la enseñanza mística. El cielo se había teñido de una hermosa tonalidad de naranja-oro, cuando el maestro se dirigió al discípulo y le ordenó:

-Querido mío, mi muy querido, acércate al cementerio y, una vez allí, con toda la fuerza de tus pulmones, comienza a gritar toda clase de halagos a los muertos.

El discípulo caminó hasta un cementerio cercano. El silencio era sobrecogedor. Quebró la apacible atmósfera del lugar gritando toda clase de elogios a los muertos. Después regresó junto a su maestro.

-¿Qué te respondieron los muertos? -preguntó el maestro.

-Nada dijeron.

-En ese caso, mi muy querido amigo, vuelve al cementerio y lanza toda suerte de insultos a los muertos.

El discípulo regresó hasta el silente cementerio. A pleno pulmón, comenzó a soltar toda clase de improperios contra los muertos. Después de unos minutos, volvió junto al maestro, que le preguntó al instante:

-¿Qué te han respondido los muertos?

-De nuevo nada dijeron -repuso el discípulo.

Y el maestro concluyó:

-Así debes ser tú: indiferente, como un muerto, a los halagos y a los insultos de los otros.

*El Maestro dice: Quien hoy te halaga, mañana te puede insultar y quien hoy te insulta, mañana te puede halagar. No seas como una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Permanece en ti mismo más allá de unos y de otros.”

Leído en: CiudadSeva

Tres lógicos en un bar. Adrián Paenza

febrero 6, 2015

Este verano, lo estoy pasando muy entretenida con libros de Paenza*…

paenza01“El que sigue es un cuento que me mandó Juan Sabia [9] el 26 de septiembre de 2011. Me lo envió escrito en un mail que decía lo siguiente (y transcribo literalmente):

“Tres lógicos entran en un bar. El barman se acerca y les pregunta: ‘¿Todos quieren cerveza?’. El primer lógico mira al barman y le dice: ‘No sé’. El segundo lógico también lo mira y le dice: ‘No sé’. Finalmente, el tercer lógico mira al barman también y le dice: ‘Sí’.” 

Por supuesto, es difícil tener que explicar una historia de este tipo, pero me interesa invitarle a que relea el enunciado y vea si puede seguir el “hilo” de lo que sucede en el bar. Haga el intento de deducir qué es lo que quería cada uno y por qué el último de los tres está en condiciones de contestar afirmativamente la pregunta del barman. La/lo dejo a usted consigo mismo pensando qué pasó.

Reflexión
En principio, da la sensación de que únicamente tres lógicos (o personas que se dediquen al estudio de la lógica) puedan tener una conversación de ese tipo.

Segundo, quiero reflexionar con usted sobre lo que pasó. Cuando el barman pregunta si todos (y quiero enfatizar esta palabra: “todos”) quieren cerveza, está claro que sin hablarse entre ellos es imposible que el primero (o el segundo) de los lógicos pueda contestar. Es que ninguno de ellos sabe lo que va a pasar con los otros.

Cuando le pregunta al primero, si él no quisiera cerveza, hubiera debido contestar que no a la pregunta de si todos quieren cerveza. Como no dijo “no”, uno puede deducir que él sí quiere cerveza, pero no puede contestar la pregunta de si todos quieren, porque no sabe lo que van a contestar los dos que le siguen.

De la misma forma es posible deducir que el segundo lógico también quiere cerveza, pero tampoco puede contestar que sí (por las mismas razones que el anterior), porque no sabe lo que quiere el tercero.

Recién el último es quien cuenta con todos los datos para dar una respuesta. El tercer lógico es el único que puede contestar o bien que sí, o bien que no. Si dijera que no, significaría que él no quiere cerveza (pero los dos primeros ya sabíamos que sí). En cambio, como él sí quiere cerveza, y ya sabe que los dos que lo antecedieron también, entonces él contesta: ¡sí!, cuando el barman les preguntó si todos querían cerveza.

Como dije, es complicado tener que explicar un chiste. Sin embargo en este caso, creo que valió la pena. ¿Usted qué piensa?”

*Editorial La Página/2014.

En la web:
Libros Maravillosos/Matemáticas Para Todos (preparado por Patricio Barros)
Diario Página12/Contratapa
El sitio de la Biblioteca Central Dr. Luis Federico Leloir – Facultad de Ciencias Exactas y Naturales – Universidad de Buenos Aires ofrece libros de Paenza en formato pdf.

Cuentos orientales: Medicina para curar el éxtasis

febrero 4, 2015

Semana Mundial de la Armonía Interconfesional*…

101cuentos“La encarnación divina de Gauranga había entrado en un éxtasis muy profundo. Ausente de todo, perdió el equilibrio y cayó al mar. Unos pescadores lo sacaron con sus redes y, al involucrarse con la encarnación divina, también ellos entraron en éxtasis. Sintiéndose muy felices, ebrios de gozo espiritual, dejaron su trabajo y comenzaron a ir de un lado para otro sin dejar de recitar el nombre de Dios. Los parientes, cuando comprobaron que pasaban las horas y no salían de su trance místico, empezaron a preocuparse. Trataron entonces de sacarles del éxtasis, pero fracasaron en sus intentos. El tiempo transcurría y todos ellos seguían conectados con la Conciencia Cósmica, ausentes de la realidad cotidiana. Impotentes y alarmados, los parientes pidieron consejo al mismo Gauranga, quien les aconsejó:

-Id a casa de un sacerdote, coged un poco de arroz, ponedlo en la boca de los pescadores y os aseguro que se curarán de su éxtasis.

Los parientes cogieron el arroz de casa de un sacerdote y lo pusieron en la boca de los pescadores. En el acto, el arroz del sacerdote se encargó de sacarlos del éxtasis y volvieron todos a su estado ordinario de consciencia.

*El Maestro dice: Muchos sacerdotes sólo son profesionales de la religión, sin corazón puro ni conducta impecable.”

Leído en: CiudadSeva y el libro Cuentos Clásicos de la India: la tradición de un legado espiritual. Recopilación por Ramiro Calle. 

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