Archive for the ‘Cuentos – Historias’ Category

El regalo

diciembre 15, 2015

Martes de Cuento nos eligió uno de Ray Bradbury, ideal para sintonizar con los sentimientos que rodean la Navidad…

Martes de cuento

lm_navidad_m Ilustración: Oscar Scotellaro

El día siguiente sería Navidad y, mientras los tres se dirigían a la estación de naves espaciales, el padre y la madre estaban preocupados. Era el primer vuelo que el niño realizaría por el espacio, su primer viaje en cohete, y deseaban que fuera lo más agradable posible. Cuando en la aduana los obligaron a dejar el regalo porque excedía el peso máximo por pocos gramos, al igual que el arbolito con sus hermosas velas blancas, sintieron que les quitaban la fiesta y el cariño.

El niño los esperaba en la terminal. Cuando estos llegaron, murmuraban algo contra los oficiales interplanetarios.

-¿Qué haremos?

-Nada, ¿qué podemos hacer?

-¡Qué reglamentos absurdos!

-¡Con tanta ilusión que le hacía el árbol!

La sirena aulló, y los pasajeros se apresuraron hacia el cohete de Marte. La madre y el padre fueron los últimos en entrar. El niño iba entre ellos, pálido…

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La fuerza del shofar…

septiembre 14, 2015

Se viene Rosh Hashana… (Septiembre 14, 2015)

“Se nos ha heredado una pequeña anécdota de Rabi Levi Itzak de Berdichev en la cual se relata sobre un niño pastor que nunca aprendió a leer, cuando llegó el día de Iom Kipur, no quiso este separarse del resto de la comunidad y acudió al Templo en ese santo día.

Sin embargo, no sabiendo rezar se sentó cerca de la puerta. Al observar como todos los demás presentes se concentraban en sus plegarias, no sabiendo que hacer en su abandono y soledad, tomó su flauta con la cual tocaba en el campo y deseó a través de sus notas expresar sus emociones  y sentimientos ante de Dios, lo cual no sabía hacer con palabras. Cuando se escucharon estas notas, se levantó un gran tumulto en la sinagoga, ¿quién es aquel que ha osado de secrar este santo día y este consagrado lugar? – se preguntaban los congregantes, y estaban ya a punto de arrojarlo del Templo.

En eso se escuchó la voz de Rabi Levi Itzak quien pedía que el niño fuera traído ante él. En su presencia le dijo él a los feligreses:

– Han Ustedes de saber que hasta este momento todos los rezos y oraciones dichas habían sido rechazadas por el Eterno, pero fueron estas simples y sencillas notas, que brotaron de los más profundo del limpio y tierno corazón de esta criatura, las que rompieron todas las barreras que separan al pueblo de Israel de Dios y conmovieron con su fervor al gran Dios de la compasión.”

 

Cuentos orientales: Discernimiento

abril 17, 2015

“El gurú y el discípulo estaban departiendo sobre cuestiones místicas. El maestro concluyó con la entrevista diciéndole:

-Todo lo que existe es Dios.

El discípulo no entendió la verdadera naturaleza de las palabras de su mentor. Salió de la casa y comenzó a caminar por una callejuela. De súbito, vio frente a él un elefante que venía en dirección contraria, ocupando toda la calle. El jovencito que conducía al animal, gritó avisando:

-¡Eh, oiga, apártese, déjenos pasar!

Pero el discípulo, inmutable, se dijo: “Yo soy Dios y el elefante es Dios, así que ¿cómo puede tener miedo Dios de sí mismo?

Razonando de este modo evitó apartarse. El elefante llegó hasta él, lo agarró con la trompa y lo lanzó al tejado de una casa, rompiéndole varios huesos. Semanas después, repuesto de sus heridas, el discípulo acudió al mentor y se lamentó de lo sucedido. El gurú replicó:

-De acuerdo, tú eres Dios y el elefante es Dios. Pero Dios, en la forma del muchacho que conducía el elefante, te avisó para que dejaras el paso libre. ¿Por qué no hiciste caso de la advertencia de Dios?

  *El Maestro dice: Afila el discernimiento. No tomes la soga por una serpiente, ni la serpiente por una soga.”

Leído en: CiudadSeva y el libro Cuentos clásicos de la India: la tradición de un legado espiritual. Recopilación, Ramiro Calle.

Cuentos orientales: Búsqueda espiritual

marzo 31, 2015

Si hubiera tenido un poco más de tiempo…

101cuentos“Con algunos ahorros, un hombre de un pueblo de la India compró un burro joven. La persona que se lo vendió le previno de la cantidad de comida que tenía que procurarle todos los días.

Pero el nuevo propietario pensó que tal cantidad era excesiva y comenzó a restar comida día a día al pollino.

Hasta tal punto disminuyó la ración de alimento al asno que, un día, el pobre animal amaneció muerto. Entonces el hombre comenzó a gimotear y a lamentarse así:

-¡Qué desgracia! ¡Vaya fatalidad! Si me hubiera dado un poco más de tiempo antes de morirse, yo hubiera logrado que se acostumbrase a no comer nada en absoluto.

*El Maestro dice: Como este hombre son algunos negligentes y “avaros” buscadores espirituales: quieren conquistar la Sabiduría sin ningún ejercitamiento espiritual.”

Leído en: CiudadSeva y el libro Cuentos clásicos de la India: la tradición de un legado espiritual. Recopilación, Ramiro Calle.

Cuentos orientales: Indiferencia

marzo 11, 2015

101-cuentos“Era un venerable maestro. En sus ojos había un reconfortante destello de paz permanente. Sólo tenía un discípulo, al que paulatinamente iba impartiendo la enseñanza mística. El cielo se había teñido de una hermosa tonalidad de naranja-oro, cuando el maestro se dirigió al discípulo y le ordenó:

-Querido mío, mi muy querido, acércate al cementerio y, una vez allí, con toda la fuerza de tus pulmones, comienza a gritar toda clase de halagos a los muertos.

El discípulo caminó hasta un cementerio cercano. El silencio era sobrecogedor. Quebró la apacible atmósfera del lugar gritando toda clase de elogios a los muertos. Después regresó junto a su maestro.

-¿Qué te respondieron los muertos? -preguntó el maestro.

-Nada dijeron.

-En ese caso, mi muy querido amigo, vuelve al cementerio y lanza toda suerte de insultos a los muertos.

El discípulo regresó hasta el silente cementerio. A pleno pulmón, comenzó a soltar toda clase de improperios contra los muertos. Después de unos minutos, volvió junto al maestro, que le preguntó al instante:

-¿Qué te han respondido los muertos?

-De nuevo nada dijeron -repuso el discípulo.

Y el maestro concluyó:

-Así debes ser tú: indiferente, como un muerto, a los halagos y a los insultos de los otros.

*El Maestro dice: Quien hoy te halaga, mañana te puede insultar y quien hoy te insulta, mañana te puede halagar. No seas como una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Permanece en ti mismo más allá de unos y de otros.”

Leído en: CiudadSeva

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