Archive for the ‘Cuentos – Historias’ Category

Cuentos crueles. Abelardo Castillo

marzo 2, 2017

Leí estos cuentos que me dejaron una fea sensación, reminiscencias del “clima” de una épocaque pasó… ¿pasó? 

cruelesabelardoEn el “Posfacio” el autor nos dice que: “… fue escrito entre 1962 y 1966, vale decir en la sonora década del 60, años que no fueron el tiempo dorado e irresponsable que algunos imaginan, sino el preludio de otros años atroces y violentos que siguieron y en los que aún vivimos.(1) Yo no sé de qué modo mis cuentos testimonian aquellos días, que también son éstos: sé que de algún modo los testimonian. Sé que corresponden no sólo en algún caso por su asunto, sino hasta por la exasperación de su tono, a ese período turbulento donde la violencia, el sexo, la política, la crueldad, el nacimiento y la casi simultánea muerte de las ilusiones fueron, para nuestra generación, no meros temas literarios, sino el ámbito donde unos hombres, que éramos nosotros, vivieron, amaron, creyeron, traicionaron, fueron traicionados y escribieron.”

(1) Escrito en 1981.
Leído en: Cuentos Crueles, pag.141-2, Abelardo Castillo, Edit. EMECÉ.

Entre otros, en la web, podemos leer el cuento “Patrón”: 
http://lenguayliteratura.fullblog.com.ar/patron-cuento-de-abelardo-castillo.html

Un análisis del mismo en:  Revista Topía:

Allí dice: “…Tanto el cuento Patrón de Abelardo Castillo, como el film homónimo de Jorge Rocca, son una lectura metafórica sobre el patriarcado, y donde su consecuente autoritarismo es llevado a extremos de crueldad.

Las tramas de ambas narraciones, permiten además, ser leídas en clave histórico-político-económico-social. La analogía entre el personaje del patrón de estancia y las figuras autoritarias de los regímenes dictatoriales del país, son más que evidentes.

Dentro de este contexto particular, y de su ubicación histórico-geográfica, el patriarcado podría definirse como la manifestación y la institucionalización del dominio masculino sobre las mujeres y los niños, y la aplicación de ese dominio en la sociedad en general…”

Leído en: Patrón: Un cuento y un film sobre la crueldad del patriarcado

Contarlo como un cuento

febrero 25, 2017

Leyendo “Cuentos de Eva Luna”*

ctosevaluna“Hay toda clase de historias. Algunas nacen al ser contadas, su sustancia es el lenguaje y antes de que alguien las ponga en palabras son apenas una emoción, un capricho de la mente, una imagen o una intangible reminiscencia. Otras vienen completas, como manzanas, y pueden repetirse hasta el infinito sin riesgo de alterar su sentido. Existen unas tomadas de la realidad y procesadas por la inspiración, y otras que surgen en un instante de inspiración y después de ser contadas suceden en la realidad. Y hay historias secretas que permanecen ocultas en las sombras de la memoria, son como organismos vivos, les salen raíces, tentáculos, se llenan de adherencias y parásitos, y con el tiempo se transforman en materia de pesadillas. A veces para exorcizar los demonios de un recuerdo es necesario contarlo como un cuento…”

Leído en: * Cuentos de Eva Luna, cuento Vida Interminable, pag. 205; Isabel Allende. Acerca del libro: https://es.wikipedia.org/wiki/Cuentos_de_Eva_Luna

Nacimiento

diciembre 21, 2016

Prosigo leyendo las historias que nos cuenta Galeano en otro de sus libros

“Diciembre 24. ¡Milagro!

loshijosdelosdiasEn la Nochebuena de 1991, murió la Unión Soviética y en su pesebre nació el capitalismo ruso.

La nueva fe hizo el milagro: por ella iluminados, los funcionarios se hicieron empresarios, los dirigentes del Partido Comunista cambiaron de religión y pasaron a ser ostentosos nuevos ricos, que pusieron bandera de remate al Estado y compraron a precio de banana todo lo comprable
en su país y en el mundo.

Ni los clubes de fútbol se salvaron.”

Leído en: Los Hijos de los Días, Eduardo Galeano, 2012, Siglo XXI, pág. 402.

Adios a las armas

noviembre 30, 2016

“Diciembre 1. Adiós a las armas.

loshijosdelosdiasEl presidente de Costa Rica, don Pepe Figueres, había dicho:

Aquí lo único que anda mal es todo.

Y en el año 1948, suprimió las fuerzas armadas.

Muchos anunciaron el fin del mundo, o por lo menos el fin de Costa Rica.

Pero el mundo siguió girando, y Costa Rica se salvó de las guerras y los golpes de Estado.”

Leído en: Los Hijos de los Días, Eduardo Galeano, 2012, Siglo XXI, pág. 379.

Interesante leer en Wikipedia el artículo “Países sin fuerzas armadas” que nos cuenta que “algunos países, aunque no cuentan con fuerzas armadas, pertenecen a organismos internacionales militares o han suscrito tratados de defensa mutua”: https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_sin_fuerzas_armadas

Asimismo, acerca de Costa Rica, nos aclara que: “La constitución abolió el ejército, salvo en caso de guerra, en 1948. Es sede de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y de la Universidad para la Paz de Naciones Unidas. Sin embargo, Costa Rica ha intervenido militarmente en otros países al formar parte de las fuerzas de ocupación de República Dominicana en 1965 y 1966 y formó parte (en esta ocasión con apoyo diplomático y no militar) de la Fuerza Multinacional que invadió Irak…”

Muros y murallas

noviembre 9, 2016

Prosigo leyendo los breves relatos que nos brinda Galeano en otro de sus libros...

“Noviembre 9. Prohibido pasar.

loshijosdelosdiasUn día como hoy, en 1989, murió el muro de Berlín. Pero otros muros nacieron para que los invadidos no invadan a los invasores,

para que los africanos no recuperen los salarios que sus esclavos nunca cobraron,
para que los palestinos no regresen a la patria que les robaron,
para que los saharauis no entren en su tierra usurpada,
para que los mexicanos no pisen el inmenso mapa que les comieron.

En el año 2005, el hombre-bala más famoso en los circos del mundo, David Smith, expresó su protesta, a su manera, contra la humillante muralla que separa México de los Estados Unidos. Un enorme cañón lo disparó, y desde las alturas del aire David pudo caer, sano y salvo, del lado prohibido de la frontera.

Él había nacido en los Estados Unidos, pero fue mexicano mientras duró su vuelo.”

Leído en: Los Hijos de los Días, Eduardo Galeano, 2012, Siglo XXI, pág. 355.

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