Archive for the ‘Cuentos – Historias’ Category

Cuentos orientales: Indiferencia

marzo 11, 2015

101-cuentos“Era un venerable maestro. En sus ojos había un reconfortante destello de paz permanente. Sólo tenía un discípulo, al que paulatinamente iba impartiendo la enseñanza mística. El cielo se había teñido de una hermosa tonalidad de naranja-oro, cuando el maestro se dirigió al discípulo y le ordenó:

-Querido mío, mi muy querido, acércate al cementerio y, una vez allí, con toda la fuerza de tus pulmones, comienza a gritar toda clase de halagos a los muertos.

El discípulo caminó hasta un cementerio cercano. El silencio era sobrecogedor. Quebró la apacible atmósfera del lugar gritando toda clase de elogios a los muertos. Después regresó junto a su maestro.

-¿Qué te respondieron los muertos? -preguntó el maestro.

-Nada dijeron.

-En ese caso, mi muy querido amigo, vuelve al cementerio y lanza toda suerte de insultos a los muertos.

El discípulo regresó hasta el silente cementerio. A pleno pulmón, comenzó a soltar toda clase de improperios contra los muertos. Después de unos minutos, volvió junto al maestro, que le preguntó al instante:

-¿Qué te han respondido los muertos?

-De nuevo nada dijeron -repuso el discípulo.

Y el maestro concluyó:

-Así debes ser tú: indiferente, como un muerto, a los halagos y a los insultos de los otros.

*El Maestro dice: Quien hoy te halaga, mañana te puede insultar y quien hoy te insulta, mañana te puede halagar. No seas como una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Permanece en ti mismo más allá de unos y de otros.”

Leído en: CiudadSeva

Tres lógicos en un bar. Adrián Paenza

febrero 6, 2015

Este verano, lo estoy pasando muy entretenida con libros de Paenza*…

paenza01“El que sigue es un cuento que me mandó Juan Sabia [9] el 26 de septiembre de 2011. Me lo envió escrito en un mail que decía lo siguiente (y transcribo literalmente):

“Tres lógicos entran en un bar. El barman se acerca y les pregunta: ‘¿Todos quieren cerveza?’. El primer lógico mira al barman y le dice: ‘No sé’. El segundo lógico también lo mira y le dice: ‘No sé’. Finalmente, el tercer lógico mira al barman también y le dice: ‘Sí’.” 

Por supuesto, es difícil tener que explicar una historia de este tipo, pero me interesa invitarle a que relea el enunciado y vea si puede seguir el “hilo” de lo que sucede en el bar. Haga el intento de deducir qué es lo que quería cada uno y por qué el último de los tres está en condiciones de contestar afirmativamente la pregunta del barman. La/lo dejo a usted consigo mismo pensando qué pasó.

Reflexión
En principio, da la sensación de que únicamente tres lógicos (o personas que se dediquen al estudio de la lógica) puedan tener una conversación de ese tipo.

Segundo, quiero reflexionar con usted sobre lo que pasó. Cuando el barman pregunta si todos (y quiero enfatizar esta palabra: “todos”) quieren cerveza, está claro que sin hablarse entre ellos es imposible que el primero (o el segundo) de los lógicos pueda contestar. Es que ninguno de ellos sabe lo que va a pasar con los otros.

Cuando le pregunta al primero, si él no quisiera cerveza, hubiera debido contestar que no a la pregunta de si todos quieren cerveza. Como no dijo “no”, uno puede deducir que él sí quiere cerveza, pero no puede contestar la pregunta de si todos quieren, porque no sabe lo que van a contestar los dos que le siguen.

De la misma forma es posible deducir que el segundo lógico también quiere cerveza, pero tampoco puede contestar que sí (por las mismas razones que el anterior), porque no sabe lo que quiere el tercero.

Recién el último es quien cuenta con todos los datos para dar una respuesta. El tercer lógico es el único que puede contestar o bien que sí, o bien que no. Si dijera que no, significaría que él no quiere cerveza (pero los dos primeros ya sabíamos que sí). En cambio, como él sí quiere cerveza, y ya sabe que los dos que lo antecedieron también, entonces él contesta: ¡sí!, cuando el barman les preguntó si todos querían cerveza.

Como dije, es complicado tener que explicar un chiste. Sin embargo en este caso, creo que valió la pena. ¿Usted qué piensa?”

*Editorial La Página/2014.

En la web:
Libros Maravillosos/Matemáticas Para Todos (preparado por Patricio Barros)
Diario Página12/Contratapa
El sitio de la Biblioteca Central Dr. Luis Federico Leloir – Facultad de Ciencias Exactas y Naturales – Universidad de Buenos Aires ofrece libros de Paenza en formato pdf.

Cuentos orientales: Medicina para curar el éxtasis

febrero 4, 2015

Semana Mundial de la Armonía Interconfesional*…

101cuentos“La encarnación divina de Gauranga había entrado en un éxtasis muy profundo. Ausente de todo, perdió el equilibrio y cayó al mar. Unos pescadores lo sacaron con sus redes y, al involucrarse con la encarnación divina, también ellos entraron en éxtasis. Sintiéndose muy felices, ebrios de gozo espiritual, dejaron su trabajo y comenzaron a ir de un lado para otro sin dejar de recitar el nombre de Dios. Los parientes, cuando comprobaron que pasaban las horas y no salían de su trance místico, empezaron a preocuparse. Trataron entonces de sacarles del éxtasis, pero fracasaron en sus intentos. El tiempo transcurría y todos ellos seguían conectados con la Conciencia Cósmica, ausentes de la realidad cotidiana. Impotentes y alarmados, los parientes pidieron consejo al mismo Gauranga, quien les aconsejó:

-Id a casa de un sacerdote, coged un poco de arroz, ponedlo en la boca de los pescadores y os aseguro que se curarán de su éxtasis.

Los parientes cogieron el arroz de casa de un sacerdote y lo pusieron en la boca de los pescadores. En el acto, el arroz del sacerdote se encargó de sacarlos del éxtasis y volvieron todos a su estado ordinario de consciencia.

*El Maestro dice: Muchos sacerdotes sólo son profesionales de la religión, sin corazón puro ni conducta impecable.”

Leído en: CiudadSeva y el libro Cuentos Clásicos de la India: la tradición de un legado espiritual. Recopilación por Ramiro Calle. 

Cuentos orientales: Prédica

octubre 31, 2014

101-cuentos“Había en un pueblo de la India un hombre de gran santidad. A los aldeanos les parecía una persona notable a la vez que extravagante. La verdad es que ese hombre les llamaba la atención al mismo tiempo que los confundía. El caso es que le pidieron que les predicase. El hombre, que siempre estaba en disponibilidad para los demás, no dudó en aceptar. El día señalado para la prédica, no obstante, tuvo la intuición de que la actitud de los asistentes no era sincera y de que debían recibir una lección. Llegó el momento de la charla y todos los aldeanos se dispusieron a escuchar al hombre santo confiados en pasar un buen rato a su costa. El maestro se presentó ante ellos. Tras una breve pausa de silencio, preguntó:

-Amigos, ¿sabéis de qué voy a hablaros?

-No -contestaron.

-En ese caso -dijo-, no voy a decirles nada. Son tan ignorantes que de nada podría hablarles que mereciera la pena. En tanto no sepan de qué voy a hablarles, no les dirigiré la palabra.

Los asistentes, desorientados, se fueron a sus casas. Se reunieron al día siguiente y decidieron reclamar nuevamente las palabras del santo.

El hombre no dudó en acudir hasta ellos y les preguntó:

-¿Sabéis de qué voy a hablaros?

-Sí, lo sabemos -repusieron los aldeanos.

-Siendo así -dijo el santo-, no tengo nada que deciros, porque ya lo sabéis. Que paséis una buena noche, amigos.

Los aldeanos se sintieron burlados y experimentaron mucha indignación.

No se dieron por vencidos, desde luego, y convocaron de nuevo al hombre santo. El santo miró a los asistentes en silencio y calma. Después, preguntó:

-¿Sabéis, amigos, de qué voy a hablaros?

No queriendo dejarse atrapar de nuevo, los aldeanos ya habían convenido la respuesta:

-Algunos lo sabemos y otros no.

Y el hombre santo dijo:

-En tal caso, que los que saben transmitan su conocimiento a los que no saben.

Dicho esto, el hombre santo se marchó de nuevo al bosque.

*El Maestro dice: Sin acritud, pero con firmeza, el ser humano debe velar por sí mismo.”

Leído en: CiudadSeva y el libro Cuentos clásicos de la India: la tradición de un legado espiritual. Recopilación, Ramiro Calle.

El origen de la calabaza de Halloween

octubre 26, 2014

En los útimos años, esta celebración va siendo adoptada entre nosotros (Buenos Aires, Argentina); las vidrieras se llenan de sus íconos; como la calabaza la cual, a su vez, no es un símbolo originario de esta fecha, primitivamente Fiesta de Samhain. Por mi parte, es la primera vez que leo la siguiente historia…

Calabaza03“Cuenta dicha historia que  hace muchos años, una noche del 31 de Octubre un hombre irlandés astuto y tramposo, llamado Jack, estaba emborrachándose en una cantina; allí se topó con Lucifer y  haciendo gala de su fama de pendenciero y tacaño quiso demostrar a todos su ingenio queriendo engañar al mismo diablo  ofreciéndole su alma a cambio de que le pagase el último trago.

El diablo aceptó y para pagar, se transformó en una moneda. Antes  de que el tabernero pudiese cogerla Jack se  la arrebató y la guardó en su monedero donde tenía grabada una cruz, quedando el diablo atrapado incapaz de poder volver a su forma original. Jack puso como condición a su libertad la promesa de renunciar a poseer su alma durante los próximos 10 años. El diablo ante esa tesitura, no tuvo más remedio que  aceptar y concederle su reclamación.

Calabaza02Pasado el plazo, el diablo volvió en su busca reuniéndose con él  en medio del campo. Jack viendo cerca su final  se dispuso a tenderle de nuevo una trampa.

-Antes de partir contigo, me gustaría que me concedieses un último deseo -dijo- es simple, tan solo quisiera poder saborear una manzana de aquél árbol.

El diablo sonrió ante la petición, la cual le pareció algo estúpida y se prestó a concederle su último deseo. De un brinco subió hasta lo alto, mientras que Jack audaz,  aprovechó para dibujar rápidamente una cruz en el tronco. De esta manera el diablo no pudo bajar y tuvo que volver  a prometer que liberaría su alma pero esta vez para siempre. 

El alma en pena de Jack 

Jack murió unos años más tarde; cuando pretendió cruzar las puertas del cielo, se las cerraron por golfo, borracho y estafador, entonces se encaminó hacia el infierno donde el diablo le estaba esperando.

-No tengo adónde ir – exclamó Jack-,  a lo que el diablo le contestó: – Vuelve por donde has venido ¿no recuerdas la promesa de no poseer jamás tu alma?

El camino entre las tinieblas era oscuro y terrible, un fuerte  viento le impedía caminar. El diablo le lanzó desde los mismísimos infiernos un carbón encendido  para que se guiara en la negrura de la noche eterna;  Jack lo puso  en una calabaza que llevaba con él, para que no se apagara con el viento y siguió su vereda interminable.

Calabaza01Pero ésta no es más que una de las muchas versiones de la leyenda de Jack Lantern, otras menos dulces desvelan que el diablo en su último encuentro no tuvo ninguna compasión y fue él mismo quien cortó la cabeza a Jack y la utilizó como linterna (por eso las diferentes expresiones de caras que se les dan a las calabazas).”

Leído en: Los sueños de Lehahiah 
Relacionado: Noche de Brujas (reflexión) 

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.158 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: