Archive for the ‘Decálogos’ Category

Decálogo del alpinista. Club Alpino Francés

diciembre 6, 2017

Diciembre 11
En el Día Internacional de las Montañas…

El Club Alpino Francés ha resumido para sus afiliados varios consejos:

Alpinismo011. Comparado con la debilidad del hombre, el poder de la montaña es infinito. Para afrontarlo con seguridad, el alpinista tiene que poner en juego todos sus recursos materiales, físicos y morales.

2. Nunca hay que abordar la montaña desentrenado ni llegar al límite de las propias fuerzas.

3. La importancia del equipo es fundamental. Muchos accidentes se deben a material inadecuado.

4. El empleo de la cuerda es garantía de seguridad. Más vale abusar de ella que ignorarla.

5. Muchos accidentes mortales se deben a la práctica del montañismo en solitario. Nunca se debe quedar un montañero rezagado.

6. La habilidad técnica se adquiere progresivamente, con guías expertos.

7. La llegada del mal tiempo en la montaña se produce siempre de un modo rápido. Hay que reaccionar de inmediato.

8. Las condiciones de una misma montaña nunca son idénticas.

9. Peligro y dificultad difieren. Afrontar las dificultades en malas condiciones supone un peligro cierto.

10. La calidad de un alpinista se mide por su experiencia, conocimiento, serenidad y prudencia.

Leído en: Gran Fichero de los Deportes. Edit. Sarpe, 1983.

(Archivo blog Acuarela de Palabras/2011)

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Código del Montañés

diciembre 4, 2017

Cada actividad tiene sus propios códigos, pero de todos podemos aprender…

Codigo-montania

“1. Ser, más que parecer

Hacer montaña significa vencer dificultades. Es educativo, aumenta la confianza en sí mismo, pero no debe conducir a un sentimiento de superioridad. Los montañistas no son una élite privilegiada, sino simples seres humanos que tienen hacia sus familias y hacia la sociedad los mismos deberes que los no montañistas. El montañismo no debe perder su carácter de sana actividad de las horas libres. Además, la vida nos impone tareas incomparablemente más grandes y más importantes que las de la práctica del deporte.

La jactancia, el ruido que se hace alrededor de las figuras, la búsqueda del sensacionalismo y las especulaciones, perjudican al deporte montañés en la misma forma que a la mayor parte de las otras actividades. El hombre capaz, el buen amigo en el que se puede confiar, no se distingue por la fanfarronería sino por la reserva. En él, la veracidad es natural.

2. Ver, observar, aprender

Toda verdadera comprensión es consecuencia de la forma de ver y de captar. Esto exige interés, esfuerzo y experiencia. El que mira a su alrededor sin tomar conciencia de lo que le rodea, no hace más que descubrir superficialmente las cosas más esenciales; comprende poco y aprende también poco. Se puede por ejemplo considerar la vegetación de montaña bajo el aspecto de su color verde sembrado de manchas multicolores, las rocas bajo su aspecto grisáceo y matizado y los alrededores montañosos como una corona de picos anónimos, sin quedar por ello insensible a su belleza.

Pero la experiencia será mucho más rica y perdurable si se toma plena conciencia de ella y se comprende aunque no sea más que en sus aspectos más visibles. Bajo cualquier aspecto que se presente, será mucho más interesante si se conocen sus características y su origen. El que tiene algunos conocimientos sobre las variedades de las rocas y de las plantas, sobre los animales y sus costumbres, el que puede decir algo sobre los habitantes de una región montañosa y sobre su historia y su cultura, no cabe duda que experimentará una satisfacción mucho más rica. Si conoces las montañas que te rodean – puede ser que sus nombres evoquen en ti experiencias vividas, recuerdos y esperanzas – vivirás más intensamente la grande y embriagadora experiencia del montañismo.

3. Prepararse

El éxito de una prueba de montaña depende de su preparación. Las condiciones previas son: la habilidad técnica, el entrenamiento, el buen estado físico y la aclimatación, así como un equipo adecuado. A ellas hay que añadir además la capacidad de juzgar las condiciones del desarrollo y del tiempo. Preparate para la prueba en montaña física, espiritual y psicológicamente. Familiarízate con sus características y sus condiciones particulares (es muy importante fijar la ruta y el horario, anotar en caso de escaladas difíciles, los pasos más fatigosos y eventualmente, los lugares de detención o de vivac, las zonas particularmente peligrosas, las posibilidades de retroceso o de descenso) . No olvidar nunca comunicar vuestro objetivo y la ruta prevista a vuestros parientes más próximos, al guarda del refugio (eventualmente, al libro del refugio) o a vuestros amigos.

4. Realizar lo que somos capaces

Esto implica dos cosas:

a) No queremos reservarnos, sino ir hasta el límite de nuestras posibilidades. Una sana ambición es un elemento positivo. La satisfacción que nos produce la acción cumplida, por el valor de la acción en sí misma, da la verdadera medida. Presenciar las hazañas de un buen montañés, hábil y seguro, proporciona placer.

b) No exagerar. La capacidad es la medida de lo que nos está permitido, es decir, que si las condiciones físicas y psicológicas son malas, si la forma física en ese día nos es satisfactoria, hay que quedarse abajo. La insensatez no solamente pone en peligro a la persona que así actúa y a sus compañeros, sino también con frecuencia, a los que van a socorrerlos. No se puede asumir esta responsabilidad ni ante sí mismo, ni ante los padres o terceras personas que por esta causa se perjudican. Tomarse tiempo. Esta máxima es aplicable tanto antes de la prueba como, dentro de lo posible, durante la misma. Lo que no se ha podido hacer este año, puede hacerse más tarde.

5. Economizar medios artificiales

El que reseña una escalada en el libro de la cumbre, la anota para sí mismo o la cuenta a sus amigos y camaradas del club, reivindica el hecho de haber recorrido una determinada vía ya anteriormente realizada. Es evidente que una renovación no es una hazaña del mismo valor que la primera escalada. Pero, las dificultades características de la escalada de esta o aquella vía, deben permanecer invariables. Del que la realiza por primera vez se exige que sea razonable y del que la renueva que sea leal. No es razonable, ni tampoco admisible para los que vengan después , intentar una primera que represente un riesgo total. No es leal tampoco abrir una vía recurriendo a medios artificiales ilícitos. Esto no es renovar una ascensión, sino violentarla. Toda vía de escalada sembrada de seguros está desvalorizada, y por ello, las vías deben conservarse o volver a adquirir lo más posible su estado primitivo. La moral montañesa exige por tanto una verdadera competición disciplinada de fuerzas midiéndose en condiciones intactas, que uno no tiene el derecho de degradar. Aquel que no escala lealmente debe hacérsele reflexionar y debe educársele. Como toda libertad, la libertad de la montaña está también sometida a reglas morales que excluyen la arbitrariedad y la deslealtad.

6. Tener el valor de renunciar

El que intenta una prueba en montaña, con o sin esquís, debe estar también preparado para el regreso. El escalador debe conocer la técnica del descenso. (Así, por ejemplo, el que prefiere la escalada en roca puede tener que enfrentarse con ciertas dificultades durante sus pruebas combinadas sobre roca y sobre hielo). Debe conocer la vía teórica para juzgar, en caso dado, si es posible o sensato continuar la ascensión, utilizar un paso lateral o resolverse por el regreso. En caso de necesidad, todos los medios son buenos para salir de una pared o de una grave dificultad. Ciertas catástrofes se han producido porque la decisión de retroceder se ha tomado demasiado tarde. Por ello, la cuestión de la retirada debe ser incluida en primera línea en todas las consideraciones sobre la montaña.

Reconociendo a tiempo la necesidad de una retirada, no hacemos más que demostrar nuestro sentido de la responsabilidad. Vale más renunciar demasiado pronto, que demasiado tarde. Aunque no se haya conseguido alcanzar la cumbre, la prueba puede llegar a ser una aventura verdadera e inolvidable, porque en la mayor parte de los casos, la retirada implica la posibilidad del regreso y del éxito final.

7. Socorrer

En una región habitada, podemos ser socorridos, en caso necesario, en cualquier momento. Pero en montaña no es así. Existen desde luego, puestos de socorro, bases y patrullas de salvamento, pero éstas no cubren más que una región muy limitada. El que se encuentra en dificultades en montaña, se ve obligado a solicitar el socorro más próximo. Y es por esto que todo andinista, todo esquiador, debe estar siempre dispuesto a ser capaz de socorrer un forma eficaz. Un curso de salvamento o por lo menos de primeros auxilios, es una de las exigencias inexcusables de todo montañés activo.

El peligro de otros es la señal de socorro inmediato, desinteresado y voluntario. Nadie debe contar nunca sobre la eventualidad de que el auxilio sea prestado por terceros, guías, profesores de esquí o miembros del servicio de salvamento. Pero, el apresuramiento en disponerse a prestar socorro, no debe ser tampoco ciego. La falsa valoración de sus propias capacidades y medios ha tenido ya, a pesar de la mejor voluntad, muchas consecuencias mortales. Para que el socorro sea coronado por el éxito hace falta discernir rápidamente cuáles son los métodos más eficaces. Hay que intentar ante todo establecer contacto con las personas en peligro, para determinar la naturaleza de la ayuda solicitada.

Con frecuencia es también oportuno constatar la forma en que puede llegarse hasta ellas. La decisión sobre la forma de intervención depende de la comunicación establecida con las personas a socorrer. El que por sí mismo es capaz de prestar socorro, debe hacerlo inmediatamente. En caso dado, una tercera persona, de la cual sea posible prescindir, deberá partir en busca de otros socorristas. Si existen pocas probabilidades de socorrer eficazmente y por el contrario, es posible llamar a otros socorristas, conviene hacerlo en el plazo más breve.

Raramente la vida y la muerte dependen tan estrechamente de la decisión justa y de la acción inmediata, como en los casos de salvamento en montaña.

8. Cuidar los refugios

Debemos una gran parte de nuestras posibilidades de excursión a la existencia de los refugios. Nuestros antecesores los construyeron con gran amor y a costa de grandes sacrificios. A nosotros nos corresponde cuidarlos para nuestro uso y el de nuestros hijos, debiéndolos considerar como bases de nuestras excursiones.

Todo montañés sabe por propia experiencia qué agradable es la estancia en un refugio limpio y cuidado y lo desagradable que puede llegar a ser si el refugio está sucio o mal cuidado. Por tanto es natural que el deportista de montaña se sienta responsable del estado de los refugios, muy especialmente de aquellos que no están dotados de un servicio de mantenimiento regular y de los refugios de invierno.

Cuanto más contribuyamos al mantenimiento y limpieza de nuestros refugios más a gusto nos sentiremos en la montaña y menores serán los gastos de refugios que figuran en el presupuesto de las sociedades deportivas. El montañismo activo, la formación de los jóvenes, las expediciones y otras disciplinas útiles saldrán a su vez beneficiadas.

9. Proteger la naturaleza

Nos incumbe una seria responsabilidad en la protección de la naturaleza. Todo lo que en ella nos proporciona hoy goce y salud, no debemos dejarlo a nuestros hijos como si fuera un campo devastado. El paisaje montañés es una de las raras regiones donde la naturaleza se encuentra en estado primitivo. Esta “región inculta” debe ser protegida de una supervaloración excesiva bajo la forma de caminos, funiculares, trenes, casas, cercados, centrales eléctricas, industrias y otras muestras de civilización, generalmente con fines lucrativos. Nosotros los humanos, tenemos necesidad de disponer de algún espacio donde podamos estar solos frente a un mundo intacto y sano, para poder encontrarnos a nosotros mismos. La montaña representa este mundo intacto y así debe permanecer.

Esta convicción encuentra su expresión práctica en las leyes para la protección de la naturaleza que todo montañés debería conocer. Además de la protección de animales y plantas, es preciso que nos preocupemos también por el estado de las cumbres y de los caminos que en modo alguno, no deben convertirse en depósitos donde uno se desprende de las latas de conserva vacías, botellas, papeles grasientos y otros desperdicios. El que esto hace, se extiende un certificado deplorable de ignorancia. Es tan sencillo transportar “vacío” al regreso todo lo que se ha subido “lleno”, en caso de que no se prefiera enterrar todos los desperdicios bajo las piedras. Cuidad de que las montañas permanezcan limpias.

10. Ser tolerante

En la montaña somos ante todo hombre y no miembros de una raza, nacionalidad, pueblo, religión, partido, profesión o cualquier otro tipo de agrupación. Hay muchas formas de hacer montañismo. La expresión “montañés verdadero” o “auténtico” no es más que una frase pretenciosa por la que ciertas personas tratan de imponer sus propias ideas. A este respecto hay opiniones muy diferentes. Lo que distingue a los montañistas unos de otros no es tanto su calidad como su individualidad. Unos consagran todas sus horas libres a hacer excursiones por montañas. Otros no van a ellas más que ocasionalmente. Este realiza con el mismo placer tanto un paseo por la montaña, como un recorrido extremadamente difícil. A unos, las excursiones le hacen conquistar las cumbres, mientras que otros se dedican a no conocer de la montaña más que las paredes a escalar. Unos prefieren la roca, otros el hielo.

Hay otros para los que el colmo del placer son las excursiones que les proporcionan ejemplares de hierbas o piedras para coleccionar. Pero todos pueden ser montañistas y ninguno lo es más que el otro.

El que no concede valor al montañismo moderado se coloca en el mismo nivel que aquel otro que, en el extremo opuesto, no ve más que lo rudimentario desprovisto de comprensión y de sentido para el “mundo sublime de las montañas” reside precisamente en el hecho de que cada uno puede buscar en ellas el placer a su propia manera.”

Fuente: “Código del Montañés” editado en el año 1965 por la Federación Argentina de Montañismo y Afines, basado en las recomendaciones de la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo (UIAA)

Leído en: MundoTrekking Allí dice que “En la Asamblea General de la Unión Internacional de Alpinismo (UIAA), celebrada en Munich, Alemania, entre el 18 y el 22 de junio de 1964, se recomendó la divulgación de la ponencia presentada por el Club Alpino Alemán, consistente en una serie de consejos prácticos y éticos destinados a los deportistas de montaña.”

(Archivo blog Acuarela de Palabras/2009)

Día de los Derechos del Estudiante Secundario y Decálogo de Derechos del Estudiante Secundario

septiembre 12, 2016

Septiembre, 16. (Argentina)

Luego de leer acerca de esta efeméride, me fui a buscar cuáles son esos derechos. Después de un rato, me dí cuenta que me estaba resultando demasiado complicado.

Encontré invitaciones a reflexionar sobre el tema, algunas definiciones, el texto de la Ley de Educación Nacional/Argentina que, obviamente, incluye a todos los niveles educativos y, por fin, un texto acerca de los derechos del estudiante secundario y escrito a la manera de un decálogo. Los dejo aquí por si a alguno le sirve:

Nochelapices“En la llamada “Noche de los Lápices” (1976), por orden del general Ramón Camps, las fuerzas de seguridad secuestran a diez estudiantes secundarios, en su mayoría militantes de la Unión de Estudiantes Secundarios. Trasladados por diversos centros de detención y salvajemente torturados, cuatro podrán salir con vida, quedando a disposición del Poder Ejecutivo. Los jóvenes asesinados y desaparecidos fueron Claudio de Acha, de 16 años; Daniel Alberto Racedo, de 18, Horacio Angel Ungaro, de 17, María Clara Ciocchini, de 18 años, María Claudia Falcone y Bartolomé López Muntaner, ambos de 16 años. Años después, este hecho será conocido por la opinión pública gracias a las denuncias de los sobrevivientes Pablo Díaz, Emilce Moler y Gustavo Calotti. El 14 de mayo de 1998 la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sanciona con fuerza de Ley (10.671) que se establece la fecha del 16 de Setiembre, en conmemoración a “La Noche de los Lápices”, como Día de los Derechos del Estudiante Secundario, el cual quedará incorporado al calendario escolar de cada ciclo lectivo.” (Fuente: Télam)

Desde la página web “La Guía de Educación”**, algunos conceptos y referencias a la Ley 26.206 de Educación Nacional/Ministerio de Educación   

Estudio04Es alumno todo aquel que recibe clases con el fin de aprender, ya sea en una institución formal (escuela, instituto educativo, centro de formación profesional, facultad, etcétera) o en forma particular. Siempre que hay un alumno que aprende hay un docente o varios, que lo guían en su aprendizaje. Las edades son variables, se comienza a ser alumno en el Jardín de Infantes y el aprendizaje puede perdurar de por vida, en cualquier nivel de enseñanza (primaria, secundaria, universitaria, o de posgrado).

La palabra alumno proviene en su etimología de “alere” cuyo significado es alimentar, por eso su derecho principal es ser saciado en su hambre de saber y de formación integral. La Nueva Ley de Educación de la República Argentina en su artículo 2, nos dice que la educación es un derecho tanto personal como social, que debe ser garantizado por el Estado. Es un derecho constitucional (art. 14 C:N)

Si el alumno es un niño, durante las horas que permanece en el establecimiento escolar, está bajo el cuidado de los docentes y directivos del establecimiento, que tienen sobre él, jurídicamente, la responsabilidad civil, delegada por sus padres en ese tiempo que no están bajo su vigilancia (art. 1115 C:C).

Sin embargo, el nuevo art. 1117 del C.C. argentino atribuye la responsabilidad por daños que causen o sufran los alumnos menores, a los propietarios de establecimientos educativos privados o estatales, salvo que prueben que existió caso fortuito, debiendo contratar un seguro de responsabilidad civil.

Por lo tanto son los dueños de los establecimientos, (en caso de establecimientos públicos, el Estado) los que deberán responder por los daños y perjuicios ocasionados, y no el docente, que será responsable solo si se prueba su negligencia, abriéndose contra él un sumario administrativo. Esto no excluye su responsabilidad penal en caso de delitos.

El docente debe cuidar de que todo alumno niño o adulto, sea respetado en su dignidad humana, no sea discriminado, ni lesionado física o psicológicamente. Debe impartir contenidos y predicar lo que obliga, con su propio ejemplo.

 – Todo alumno tiene derecho a pedir una explicación si no entiende una lección o tarea, o tiene dudas sobre su calificación.

Estudio03– Tiene derecho a recibir asistencia médica y a que sus padres sean citados en caso de accidente o enfermedad. Si se trasladara a un centro asistencial, y sus padres no hubieran acudido, será un docente el que deberá acompañarlo, junto a los profesionales de salud.

– Quienes pertenezcan a poblaciones originarias tienen derecho a recibir educación intercultural bilingüe (art. 52 ley 26.206)

Si por razones de salud el alumno no puede concurrir a un centro educativo (en las ramas inicial, primaria o secundaria) por más de 30 días, el alumno tiene derecho a requerir educación domiciliaria y hospitalaria (art. 60 ley 26.206).”

Fuente: ** La Guía de Educación Allí, info acerca de Los Centros de Estudiantes.

Finalmente, un decálogo de “Derechos del Estudiante Secundario” desde el blog JRW***:

Estudio01“1. DERECHO AL ESTUDIO. Sin aceptar ABSOLUTAMENTE NINGUNA limitacion (económica, racial, sexual, ideológica, religiosa, etc).

2. DERECHO AL CONOCIMIENTO. No simplemente a la transmisión de datos. Queremos aprender a comprender lo que estudiamos y el mundo en que vivimos; desarrollar el propio pensar, con una visión sin prejuicios y crítica de la realidad, queremos aprender a desarrollar nuestra sensibilidad y desaprisionar nuestras emociones, aprender a ver las cosas desde diferentes puntos de vista y no verlas desde el orificio de una cerradura. Pretendemos el derecho a conocer nuestro cuerpo y expresarnos a través de él. Queremos descubrir, resolver, crear. Reclamamos el derecho a una vida plena.

3. DERECHO A LA PARTICIPACIÓN. Los estudiantes son el sentido de un colegio. Por eso, debe ser el colegio el que esté al servicio de los estudiantes y no al contrario. Debemos poder decidir sobre nuestra propia vida, sobre las elecciones de cargos administrativos (director, secretaría, etc.). Decidir quiénes serán nuestros profesores, quiénes serán nuestros maestros. Reclamamos el derecho a un espacio de participación real para TODOS los estudiantes.

4. DERECHO A REPLICA. Exigimos el imprescindible derecho a poder evaluar (y si fuese el caso, suspender) la acción de un docente o del cuerpo docente, sea por la enseñanza dada, por la forma inadecuada de examinar, y con particular referencia a la apertura mental (admitir errores, cambiar puntos de vista, etc.), a sus criterios de evaluación y al modo de tratar a las personas. Los docentes examinan a los estudiantes y viceversa. Es necesario que el mismo derecho se aplique al personal administrativo.

5. DERECHO A REBELARSE. A poner en discusión lo establecido, las normas, las reglas sociales, a abrir nuevos caminos, nuevas formas no violentas de rebelión, tener la posibilidad y los espacios, expresarlas, sin ningún tipo de presión o discriminación. Declaramos el derecho a la imaginación, a la transformación y a la impugnación de las “verdades absolutas” por múltiples y nuevos puntos de vista de libre elección.

6. DERECHO A VIVIR SIN VIOLENCIA. Aprender, trabajar, estudiar, investigar, alimentarnos, crear, divertirnos, soñar, acercarnos a otras personas como si fuesen posible amigos y no como probables enemigos, expresarnos y gozar… sin ridículos prejuicios que han llevado a la Humanidad al borde del precipicio.

7. DERECHO A LA INVESTIGACIÓN Y AL ERROR. En todos los campos y con todos los instrumentos posibles a disposición. Derecho a encontrar nuevos caminos. Derecho a la divulgación plena de los nuevos descubrimientos. Al intentar nuevos descubrimientos, a veces se llega a “calles sin salida” pero ¡de este modo avanzó la Humanidad! Queremos soñar nuevos horizontes, encontrar nuevas salidas, sentir el desafío de nuevos intentos, la alegría de nuevos aciertos, jugar y arriesgar a equivocarnos… pero serán nuevos errores. No la repetición histórica de los mismos errores conocidos…

8. DERECHO A LA COMUNICACIÓN. A considerar a un docente como un acompañante en el descubrimiento de ese nuevo mundo que se abre ante nosotros. Queremos que la relación estudiante-docente sea de aprendizaje mutuo, tener en cada compañero a un par, y no considerarlo, ni ser considerado como alguien inferior o superior.

9. DERECHO A RECONOCERNOS SERES HUMANOS. No matrículas, usuarios, clases, números, notas. Derecho a respetar y ser respetados. Derecho a preguntarnos sobre el sentido de la propia existencia sin avergonzarse, lo que permitirá darle sentido a lo que uno elige estudiar.

10. DERECHO A LA RECIPROCIDAD CON LA GENTE. El colegio y los estudiantes secundarios no son una elite y deben abrirse a la gente, (ya que se sostiene gracias al esfuerzo de toda la población y de generaciones de trabajadores) para así construir una nueva sociedad, un nuevo mundo, una nueva humanidad…”

Fuente: *** BlogJRW

Estudio02

En los ejemplares de la revista El Monitor de la Educación hay artículos acerca de los jóvenes y la educación: http://www.me.gov.ar/monitor/

Decálogo de la serenidad: Sólo por hoy. Juan XXIII

junio 14, 2015

Palabras inspiradoras…

juanxxiii“1. Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez. 

2. Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie, sino a mi mismo. 

3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no solo en el otro mundo, sino en éste también. 

4. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos. 

5. Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura; recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma. 

6. Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie. 

7. Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer; y si me sintiera ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere.

8. Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades : la prisa y la indecisión.

9. Sólo por hoy creeré firmemente – aunque las circunstancias demuestren lo contrario – que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie existiera en el mundo. 

10. Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad. 

Puedo hacer bien durante doce horas lo que me descorazonaría si pensase tener que hacerlo durante toda mi vida.” 

Juan XXIII ( http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_XXIII ) ( http://www.biografiasyvidas.com/biografia/j/juan_xxiii.htm )

Leído en: Está citado en muchos sitios, por ejemplo: http://es.catholic.net/op/articulos/46540/declogo-de-la-serenidad.html

Nota: Los “Cinco Principios del Reiki” también tienen la expresión “Sólo por hoy…”:

“Sólo por hoy

No te enojes

No te preocupes

Sé agradecido

Trabaja duro (sobre ti mismo)

Sé bondadoso con los demás”

Dr. Mikao Usui (Japón) 1865-1926

Leído en: http://www.reikidoargentina.com.ar/sitio/principios-del-reiki

Un decálogo para mejorar la convivencia escolar y prevenir la violencia

marzo 12, 2014

De link en link…

1. Adaptar la educación a los actuales cambios sociales, desarrollando la colaboración a múltiples niveles.
2. Reconocer las múltiples condiciones de riesgo de violencia.
3. Mejorar el vínculo educativo, erradicar la exclusión y desarrollar el sentido del propio proyecto.
4. Superar el currículum oculto, incrementando la coherencia educativa.
5. Desarrollar alternativas a la violencia reactiva e instrumental y romper la conspiración del silencio sobre la violencia escolar.
6. Favorecer una representación de la violencia que ayude a combatirla al reconocerla como la antítesis de la justicia.
8. Prevenir el sexismo construyendo la igualdad.
9. La colaboración entre la escuela, la familia y el resto de la sociedad.
10. Poner a disposición del profesorado los medios que permitan adaptar la escuela a una situación nueva.

(Abajo, el desarrollo de estas ideas por su autor*)

Convivencia1

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