Ser médico (respuesta de Hugo Marietán a una carta de una aspirante a estudiante de Medicina)

A propósito del Día del Médico, vía Revista Alcmeón/18,* Son 3 partes: reflexión, carta y respuesta a la carta. Si tienen tiempo para leer, léanlas pues: ¿quién no ha tenido -o tendrá- que vincularse como paciente con estos profesionales?

“Ser médico implica una responsabilidad sobre la vida de aquel que se entrega a nuestro cuidado. No hay religión, ley, ideología o  cualquier otro hecho cultural que altere este  principio básico.

El médico está para curar,  ese es el mandato que le asigna el grupo, independientemente de que sea el chamán de  la tribu o el académico del sanatorio más caro.  Seguir medicina es asumir riesgos, desde el  simple accidente de contagiarse la enfermedad el paciente que asistimos, ser agredidos  por los familiares, o terminar con juicios ejecutados por abogados que deambulan en los  pasillos de los hospitales buscando la presa  que lo habilite a un juicio por mala praxis, real  o inventado.

El médico tiene la misión de proteger la salud, es un soldado de la vida.  El accionar del médico se da en lo biológico, en la base orgánica del individuo, y no tiene que confundirse nunca, ni mezclarse, con  lo cultural (leyes, ideologías, religión, etcétera). El médico debe intentar restablecer la  salud quebrantada con todos los medios terapéuticos que tenga a su disposición. Para ello  su mente debe estar libre de presiones de otros ámbitos. La mente debe estar exclusivamente  concentrada en salvar la vida del paciente. 

Recientemente se da el falso debate sobre si hay que transfundir sangre a un miembro de una creencia religiosa (que se lo impide) o no. El paciente tiene riesgo grave de  vida. Para el médico no hay duda, debe transfundir, equilibrar el organismo, sacarlo del  coma, y luego, ya restablecido, que siga con  las creencias que desee. Ese es el accionar  médico. El médico no está transfundiendo a  ningún “Testigo de Jehová”, sino a un hombre  que está en una camilla con 21% de hematocrito y necesita sangre urgente. Punto. No  importa que sea de una secta, un asesino, un  santo… el médico sólo debe estar concentrado en que es un hombre en peligro y que él  sabe y dispone de los elementos que pueden  aliviar o quitar ese peligro de muerte. Los  papeles, las leyes, las creencias se discutirán  después, cuando el paciente esté curado. 

Tal como como repetimos en la jura: “Pasaré mi vida y ejerceré mi profesión con inocencia y pureza. En cualquier casa donde entre, no llevaré otro objetivo que el bien de los enfermos; me libraré de cometer voluntariamente faltas injuriosas o acciones corruptoras y evitaré sobre todo la seducción de mujeres u hombres, libres o esclavos”.

Este juramento milenario tiene su razón de  ser: el bien del enfermo está por encima de  las acciones corruptas, o las seducciones (leyes, religiones…) de cualquiera.  Si esto no es así, la salud está en manos  inadecuadas y sujeta a los vaivenes de los  papeles de turno (leyes que son válidas hoy y  reprobadas mañana). ¡¿Cómo un abogado, sea  juez o lo que fuere, puede obligar a un médico  a qué hacer?! Cómo es posible que alguien  que no tiene el menor conocimiento de medicina pueda tener el tupé de dirigir la acción de  un médico ante un paciente en riesgo. Es la  letra de un papel contra la vida de una persona. Una falacia.  ¡La Corte Suprema determinó que no se  transfundiera al paciente Testigo de Jehová  porque firmó un papelito estando sano y fuerte siguiendo una creencia! ¡Dicen que es el  derecho del paciente!

No existe un derecho  superior que el de preservar la vida. Este derecho está por encima de todos los derechos.  Si el médico no transfunde al paciente, esta  siendo seducido por otros hombres, por fuera  de la medicina, a quebrar su juramento y a  apartarse de su esencia en la sociedad: está colaborando con, en caso de que el paciente esté lúcido, el suicidio por razones místicas de  ese ser. Y si no está lúcido, si está en coma  por hipoxia, dados los escasos glóbulos rojos,  está facilitando la muerte del paciente por inacción, por miedo a ser demandado judicialmente.

Pienso que no hay mayor inseguridad sanitaria que generar médicos miedosos de  arruinar su vida profesional por los posibles  juicios si toma una decisión ante un paciente  en riesgo. No transfundimos, no operamos, no accionamos si no tenemos la orden de un juez  (un abogado), y cuando al fin esa orden llega  el paciente está muerto o su salud gravemente empeorada. Con esta actitud temerosa, el  médico zafará de un juicio (hecho por un abogado querellante) y no será penado (por un  abogado con el cargo de juez), pero el que pagará las consecuencias de esta precaución  será el paciente (que puede ser en algún momento usted, lector, o yo, o el mismísimo juez)  y la conciencia del médico que sabe que está  ejerciendo mal su profesión.

La reciente ley 26742, del 24 de mayo de  2012, dice:  “e) Autonomía de la voluntad. El paciente  tiene derecho a aceptar o rechazar determinadas terapias o procedimientos médicos o  biológicos, con o sin expresión de causa, como  así también a revocar posteriormente su manifestación de la voluntad.”.  Cuántas muertes producirá este ambiguo artículo, cuántos juicios, cuántos pacientes  temerosos agravarán su enfermedad, cuántos médicos miedosos esperarán la decisión del paciente mientras su ciencia les indica que se esta muriendo o agravando.  Esta invasión de los abogados y sus papeles en la medicina sólo presagia malos tiempos para la salud del país. 

Buenos Aires, 2 de junio de 2012

b) Carta y respuesta:

Querido doctor Marietan, estoy por empezar el CBC, en la Universidad de Buenos Aires mi mayor objetivo es ejercer Psiquiatría,  como estoy por comenzar me gustaría si usted me puede dar un consejo a seguir, algo  que a usted le haya servido, aparte de mis  ganas y de mi esfuerzo, me gustaría que me  regalara unas palabras. Desde ya muchas  gracias.  Matilde.

Matilde:  Existen los trabajos y las pasiones. Trabajas para conseguir mantenerte económicamente. El trabajo te hace medir el esfuerzo, mirar  el reloj, pelear por tus derechos laborales. El  trabajo es una parte de tu tiempo y de tu psiquis.  La pasión es algo que envuelve todo tu ser.  No existe el reloj ni el esfuerzo. Te empuja.  Te da y te quita. Te enriquece y te desgasta.  Te absorbe. La pasión se muestra con tu vocación, el camino para lo que has nacido.  La psiquiatría es Medicina.  Puedes trabajar de médico o ser un Médico. Si has sido paciente alguna vez entenderás esta diferencia al sentir la labor del médico que te atendió. Pudo haber hecho un trabajo correcto, adecuado, técnicamente ajustado. Pudo haber hecho un trabajo displicente, seguido de una “receta”, o haber sido negligente como cualquier otro trabajo. Cuando  estás con un Médico te sientes protegida, sientes que ese hombre, esa mujer, te cuidará, más  allá de la técnica, de la información que maneje. Esa persona está disfrutando de ayudarte, de aliviar tu sufrimiento.  Los médicos, trabajadores diplomados, son  la mayoría. Los Médicos son pocos, desde  siempre. 

Estudiar Medicina es un esfuerzo. Es una  carrera con obstáculos. Si tienes vocación el  esfuerzo no te derrumbará, al contrario, será  como un “desafío”, y disfrutarás de lo que  aprendes. Si no es tu vocación todo es trabajoso, costoso, cuesta arriba, negativo, te parecerá que está todo en tu contra, te quejarás  constantemente, dirás que estás perdiendo tu  juventud, llorarás cuando tengas que quedarte un fin de semana estudiando mientras tus  amigas salen a divertirse, dirás que ya hay  muchos médicos. 

Si no tienes vocación, no sigas Medicina,  busca otro trabajo.  Pero si tienes vocación Medicina es hermosa, le dará un color nuevo a tu vida, todo  el esfuerzo que hagas ahora como estudiante te lo devolverá cuando ejerzas y escuches esas palabras mágicas que son la mejor recompensa: “Doctora, ahora me siento mejor”,  cuando sientas el agradecimiento en la mirada de tus pacientes, en sus pequeños gestos. 

Psiquiatría es como una dama exquisita y  oscura. No es para cualquiera. No se entrega  a cualquiera. Te da poco y te quita mucho, y  siempre mantiene una incógnita. El camino por  el que transita es árido, invita a la fantasía.  Pero si estás en ella, sientes que ese también es tu camino, que es tu pasión, que no puedes hacer otra cosa más que ser Psiquiatra.  Tal vez, algunas veces, llores a un costado del camino, luego, cuando tengas más de diez años de especialista, comprenderás en profundidad estas palabras que te he escrito y que las lágrimas que has derramado en tu vida,  y las risas que has regalado también son parte del aprendizaje de la Psiquiatría.  Te deseo lo mejor.  Dr. Hugo Marietan

Leído en: Ser médico –  Hugo Marietan, médico psiquiatra – Alcmeón, Revista Argentina de Clínica Neuropsiquiátrica – alcmeon.com.ar/18/70/07_marietan_alc70.pdf

Juramento hipocrático (versión actual)

Diciembre 3, día del médico.

Juramento de Hipócrates. Fórmula de Ginebra. Asociación Médica Mundial: Asamblea 8/11 – IX – 1948.

“En el momento de ser admitido entre los miembros de la profesión médica, me comprometo solemnemente a consagrar mi vida al servicio de la humanidad.

juramentohipocraticoConservaré a mis maestros el respeto y el reconocimiento del que son acreedores.

Desempeñaré mi arte con conciencia y dignidad. La salud y la vida del enfermo serán las primeras de mis preocupaciones.

Respetaré el secreto de quien haya confiado en mí.

Mantendré, en todas las medidas de mi medio, el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica. Mis colegas serán mis hermanos.

No permitiré que entre mi deber y mi enfermo vengan a interponerse consideraciones de religión, de nacionalidad, de raza, partido o clase.

Tendré absoluto respeto por la vida humana.

Aun bajo amenazas, no admitiré utilizar mis conocimientos médicos contra las leyes de la humanidad.

Hago estas promesas solemnemente, libremente, por mi honor.”

Versión antigua y versión del juramento hipocrático de la Convención de Ginebra en: https://es.wikipedia.org/wiki/Juramento_hipocrático

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Lealtad al rey

Estábamos con el tema de las juras y la ética… Leí en Wikipedia:

“Luego de que el candidato es aceptado por mayoría en el Congreso de los Diputados, es nombrado por el Rey como Presidente del Gobierno en una ceremonia de investidura en la cual toma su juramento en el Salón de Audiencias del Palacio de la Zarzuela ante la presencia del Rey de España y del Notario Mayor del Reino (Ministro de Justicia). Su juramento dice:

“Juro cumplir fielmente las obligaciones del cargo de Presidente del Gobierno con lealtad al Rey, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, así como mantener en secreto las deliberaciones del Consejo de Ministros”.

En lugar del juramento, puede prestarse simple promesa, con la misma fórmula.”

PD: Esto de la lealtad al Rey no lo tenemos en Latinoamérica. Acabo de recordar que cuando realicé el trámite para la ciudadanía española -yo nací en Argentina- también tuve que firmar ‘lealtad al Rey’.  Recuerdo que sentí algo raro… me trasladó a los cuentos de hadas… Yo -por fin- tenía un Rey!  🙂 Claro que mi Rey ni me conoce… y mi vida de Cenicienta prosigue su destino de espera… 😦 Fdo: Norma Luz, la bloguera de aquí.

Jurar por Dios

Estábamos con el tema de las juras y la ética…

No es necesario ser católico para jurar por Dios.

Un Tribunal de Estados Unidos hizo lugar a una demanda que exige que se puedan utilizar otros libros sagrados para jurar en el ámbito de la Justicia.

La demanda, presentada por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), busca que se modifiquen las leyes que reglamentan los juramentos y que se puedan utilizar el Corán o el Viejo Testamento.”

Leida en: DiarioJudicial (19-01-2007)

PD: Recién ahora? En detalles como este se nota lo conservador y retrógado de nuestras sociedades.

PD2: Ahora entiendo por qué muchos no cumplen bien sus deberes… es que habían jurado sobre ‘libros’ en los que no creen 😉