Archive for the ‘Plegarias’ Category

Oración de la Serenidad. Reinhold Niebuhr

junio 22, 2016

Desde el archivo 2007, uno de los posts más leídos…

“Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar,
el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar
y la sabiduría para conocer la diferencia;
viviendo un día a la vez, disfrutando un momento a la vez;
aceptando las adversidades como un camino hacia la paz;
pidiendo, como lo hizo Dios, en este mundo pecador tal y como es,
y no como me gustaría que fuera;
creyendo que Tú harás que todas las cosas estén bien
si yo me entrego a Tu voluntad;
de modo que pueda ser razonablemente feliz en esta vida
e increíblemente feliz Contigo en la siguiente. Amen.”

 

r-niebuhr.jpegReinhold Niebuhr: (Wrigth City, 1892-Stockbridge, 1971) Teólogo estadounidense. Ordenado ministro de la Iglesia evangélica, fue pastor en Detroit hasta 1928 y después enseñó en el seminario teológico de Nueva York (1930-1960). Demostró la unión entre el liberalismo político y la teología bíblica e insistió en el pecado original, en el juicio de Dios y en los contactos entre Dios y el ser humanoVía: Biografías y Vidas

PD: Puede interesarles leer acerca de los supuestos autores de esta Plegaria de la Serenidad en: https://es.wikipedia.org/wiki/Plegaria_de_la_Serenidad

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Plegaria al abuelo fuego

diciembre 21, 2015

“Que el fuego ilumine nuestros pensamientos, que los haga verdaderos, buenos y justos.

Que nos impida resignarnos con menos.

Que el fuego ilumine nuestra mirada.

Que nos abra los ojos al placer de compartir todo lo bueno de la vida.

Rogamos al fuego que nos aleje de aquello que no nos pertenece por derecho.

Que el fuego caldee nuestros labios, para que podamos decir la verdad con palabras amables que sirvan y estimulen a otros.

Que el fuego habite en nuestros oídos, para que podamos escuchar de verdad, para que podamos oír el rumor del agua y toda la creación y el Ensueño.

Que nos proteja de las habladurías y de todo aquello que pueda hacernos daño y causar el quebranto de nuestra familia.

Que el fuego habite en nuestros brazos y manos para que podamos ser útiles y construir el amor.

Que el fuego habite en todo nuestro ser, en nuestras piernas y pies, para que podamos caminar sobre la tierra con reverencia y respeto, para que podamos avanzar por la senda del bien y la verdad, sabiéndonos a salvo de apartarnos de aquello que no es verdadero.”

Leído enhttps://www.facebook.com/pages/Diario-De-Las-Americas/

Plegaria zen

enero 2, 2015

Lecturas… 

“…En el mensaje de anochecer, como parte de la ceremonia tradicional de cierre del día, un practicante antiguo dice:

“Respetuosamente les recuerdo: vida y muerte es algo urgentemente serio.

Todo pasa rápidamente y se desvanece la oportunidad de este instante.

Que cada uno, completamente, corte la negligencia, corte la indulgencia, y despierte… despierte.

Atención! Que tu vida no pase en vano.”

Leído en: Nota “Primer Encuentro Zen Latinoamericano”, en revista UnoMismo/367.

Urgencia, negligencia, indulgencia…  

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Oración por los niños (Papa Francisco)

noviembre 18, 2014

Día Internacional del Niño…

“Quiero pedir por los niños que dejan sus dedos llenos de chocolate en todo lo que tocan, que saltan en los charcos y arruinan sus pantalones nuevos, que comen dulces antes de la comida y que nunca encuentran sus zapatos en la mañana…

Quiero pedir por los niños que miran a los fotógrafos desde atrás de los alambres de púas, que nunca han caminado por la calle con un par de zapatos nuevos, que nunca han jugado “encantados” y que han nacido en lugares a donde nosotros jamás nos acercaríamos, que es donde probablemente morirán…

Quiero pedir por los niños que nos dan besos pegoteados de caramelo y ramos de flores, que duermen con su perro y quieren enterrar a sus pescaditos, que nos abrazan muy fuerte y que olvidan su dinero para la merienda, que riegan la pasta de dientes por todo el baño, que observan con ojos asombrados a su padre cuando se afeita y a su madre mientras se maquilla, que hacen ruido cuando toman la sopa…

Y también quiero pedir por los niños que nunca han comido postre, que no tienen cobija favorita que llevar a todos lados, que ven a sus padres sufrir, que se acercan a nuestros coches en cada crucero pidiendo con sus ojos, que no tienen baños para asearse, y cuyas fotos aparecen en las estaciones de policía y no en las oficinas de sus padres…

Quiero pedir por los niños cuyas pesadillas suceden a plena luz del día, que comen lo que encuentran, que duermen bajo el cielo abrigados por periódicos, que nunca han ido al dentista, que no reciben mimos de nadie, que van a dormir hambrientos y despiertan hambrientos, que no tienen dirección…

Quiero pedir por los niños a quienes les gusta que los carguen
y por aquellos que tienen que ser cargados, por los que se dan por vencidos y por los que siguen luchando, por los que no encuentran manos que tomar…

Por todos esos niños, Señor, quiero pedir el día de hoy, porque todos son valiosos, dan una nueva forma de amor a nuestras vidas y una razón para vivir, porque ellos nos hacen sentir la necesidad de comprometernos a construir un mundo más justo…

Rezo y pido por nuestros hijos, los que nacieron y los que nacerán, porque son la mejor esperanza para nuestro mundo, la compensación de nuestro trabajo, la realización de nuestros sueños incompletos, la garantía de nuestra inmortalidad… y la muestra de que Dios no ha perdido la esperanza en los hombres…

Por todos los hijos del mundo… para que DIOS los bendiga con amor y alegría,

Amén.”

Leída en: FMMilenium/Facebook (Agosto/11)

Bendición del Hogar

agosto 25, 2014

“¡Dios mío!, bendice mi casa, para que sea el hogar del amor y la paz.

Bendice, la puerta abierta como dos brazos extendidos que dan la bienvenida a mis invitados.

Bendice, las ventanas que dejan entrar el sol a raudales cada mañana, y por donde se asoman las estrellas del firmamento, que son luces de esperanza para la humanidad.

Bendice, los muros que nos defienden del viento, del frío, del calor, y que son nuestros amigos en las horas que pasamos en la casa.

Bendice, nuestra mesa, y los sitios de trabajo diario para que nos ayudes, y el lugar de reposo para que nos guardes del peligro.

Bendice, el techo que cobija los afanes de hoy, y los sueños de mañana, y que guarda para siempre entre los vivos, la memoria sagrada de los que se han ido al cielo.

Bendice, la luz de la casa, la madre, la fuerza, y el aliento… el padre, y que sean benditos los hijos, luz de esperanza, y de sueños futuros.

Bendice, los sentimientos, las ternuras, el amor, los anhelos que florecerán en nuestras vidas cotidianas.

Bendice, nuestros pensamientos para que siempre sean puros, y las palabras para que sean rectas, y que nuestros actos en la tierra nos conduzcan a TÍ.

Bendice nuestras horas de paz y de silencio, para que fortalezcamos juntos nuestro espíritu, y este nos lleve puros hacia TÍ.

Bendice, nuestros dolores más profundos, y nuestras alegrías porque son el corazón de la familia.

¡Señor, quédate siempre con nosotros… en tu morada… en nuestra casa!”

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