Archive for the ‘Poemas’ Category

Poema Buenos Aires de los años setenta, por Eliahu Toker

marzo 19, 2019

A propósito de conmemorarse el Día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia

Los campos de concentración andaban por las calles.
Se habían desatado y vestidos de civil,
repartiendo muerte
a manos llenas, andaban en falcon por las calles.

Berlín de los años treinta.
Varsovia de los años cuarenta.
Buenos Aires de los años setenta.
No resultan comparables, claro.
Allí los cristales judíos estallaban espontáneamente
y las barbas se arrancaban de los rostros judíos
por sí mismas
y los muros crecían solos
encerrando a
sospechosos de judaísmo y demás perversiones en
inmensos corrales urbanos mientras
alambradas de púa brotaban por sí solas de la
tierra concentrando a los
infrahumanos judíos y
a los infrahumanos gitanos y a
los infrahumanos políticos mientras
el silencio aullaba en silencio por los barrios
arios, polacos, cristianos. Dios
es justo. Job debe de ser
culpable. Algo habrán hecho estos
judíos, gitanos, políticos. Se la habrán
buscado. Además la guerra es
guerra y mientras yo conserve sano mi
culo, que cada cual cuide del suyo.

Buenos Aires de los años setenta. Los campos
de concentración andaban por las calles en falcon
evaporando infrahumanos de sus
casas. La ceguera crecía por las calles. La sordera
crecía por las calles. La mudez crecía
por las calles. Las dos manos sobre los propios
testículos, nadie quería saber nada de nada.
Job debe de ser culpable y el no oír ni
ver ni pensar ni saber ni hablar garantiza
los propios testículos contra la electricidad.
Un silencio viscoso gritaba desde las
entrelíneas de los diarios, silbaba en
las radios, en los oídos, en los estómagos. Nuestro
silencio.
Aprendimos a caminar con los ojos cerrados. La
fórmula salvadora era no ver o, por
lo menos, no ver en voz alta.

La inquisición es sabia y a ella no se le escapa nada.
Los subversivos son infrahumanos, el demonio mismo,
y no merecen juez ni juicio. Además
el demonio es contagioso:
sus hijos, amigos y conocidos son también infrahumanos,
hijos amigos y conocidos del demonio.
Y también los artistas son infrahumanos y demoníacos.
Y los psicólogos y los sociólogos y los socialistas, infra-
humanos y demoníacos, no merecedores de juez ni juicio.
Y los judíos son, por supuesto, aún más infrahumanos
y demoníacos. Y los artistas judíos, sociólogos, psicólogos y
socialistas judíos son, por
lógica, doblemente infrahumanos y doblemente demoníacos. Y,
lo justo es justo, les corresponde doble exorcismo.
En cuanto a padres, hijos, tíos, amigos y conocidos de
sociólogos, psicólogos, artistas y judíos, resultan
sospechosos y pasibles de evaporación en su propio beneficio
antes de que caigan en la tentación de pactar
con el demonio. Además, todo sospechoso
sabiamente exprimido, termina
confesando su complicidad con el abismo.
Los únicos humanos, super-
humanos, insospechados de pactos con el maligno,
somos los torturadores.
Los únicos angelicales y superhumanos somos
los jefes de los torturadores.
Y nuestros ideólogos y nuestros protectores y nuestros
amigos. Lo sabemos todo, nada se nos oculta;
reconocemos de inmediato al poseído.

Y uno ya no sabe quién es uno;
demonio, ángel, fantasma o sólo un símbolo
a la espera de ser descifrado por alguno
que uno no conoce ni lo conoce a uno.
Otro decide quién soy
desde las sombras de su escritorio,
desde las sombras de su fantasía,
desde las sombras de su delirio.
Uno es apenas un fantasma
en un delirio que tortura al torturador;
¿por qué no habría él de torturarlo a uno a su vez?
Uno existe apenas para que él pueda
vengar en uno,
matar en uno,
a sus fantasmas.

(Agosto de 1980)

Leído enhttp://eliahutoker.com.ar/escritos/poemas_buenos_aires_de_los_anyos_setenta.htm#os_setenta.htm

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Poemas por la justicia social: Lamento y respuesta a “Unidad”, por Bárbara Oaxaca

febrero 18, 2019

Febrero 20 – Día Mundial de la Justicia Social

El hombre del pueblo
hoy piensa en otras cosas.

El joven estudiante
mira con desprecio al campesino

El campesino escupe “indio”
el indio grita “vieja”
la mujer responde “naco”
el humilde increpa “puto”
el gay contesta “buga”
el heterosexual grita “mediocre”
señalando al obrero

Y el obrero no replica…
hace largo tiempo que el obrero no replica.

Guardado en el desván el manifiesto
sube el volumen
y sólo exclama:
¡ Goool !

Bárbara Oaxaca (México, 1972)

En: Antología Internacional de Poemas para la justicia social en el mundo.

Vía: https://www.revistaarcadia.com

Lo que debes amar/José Martí. Sólo El Amor/Silvio Rodríguez 

febrero 14, 2019

Desde el Archivo/2007, unos de los más leídos durante estos días de “enamorados”

Debes amar
la arcilla que va en tus manos;
debes amar
su arena hasta la locura
y si no,
no la emprendas que será en vano;
sólo el amor
alumbra lo que perdura…
sólo el amor
convierte en milagro el barro…
Debes amar
el tiempo de los intentos;
debes amar
la hora que nunca brilla;
y si no,
no pretendas tocar los yertos…
sólo el amor
engendra la maravilla
sólo el amor
consigue encender lo muerto…

José Martí (La Habana, 28 de enero de 1853 – 19 de mayo de 1895), político republicano democrático, pensador, escritor, periodista, filósofo y poeta cubano.  Perteneció al movimiento literario del modernismo. ) 

PD: Tal como nos contaron algunos lectores, este poema fue musicalizado por Silvio Rodríguez o, mejor dicho, le inspiró una canción, y aparece en varios sitios-web, titulada “Sólo El Amor”:

Sólo El Amor – Silvio Rodríguez 

Debes amar la arcilla que va en tus manos
Debes amar su arena hasta la locura
Y si no, no la emprendas que será en vano

Sólo el amor alumbra lo que perdura
Sólo el amor convierte en milagro el barro
Sólo el amor alumbra lo que perdura
Sólo el amor convierte en milagro el barro.
Debes amar el tiempo de los intentos

Debes amar la hora que nunca brilla
Y si no, no pretendas tocar los yertos

Sólo el amor engendra la maravilla
Sólo el amor consigue encender lo muerto
Sólo el amor engendra la maravilla
Sólo el amor consigue encender lo muerto.
Debes amar la arcilla que va en tus manos
Debes amar su arena hasta la locura

Y si no, no la emprendas que será en vano
Sólo el amor alumbra lo que perdura
Sólo el amor convierte en milagro el barro
Sólo el amor alumbra lo que perdura
Sólo el amor convierte en milagro el barro.
Debes amar el tiempo de los intentos
Debes amar la hora que nunca brilla

Y si no, no pretendas tocar los yertos
Sólo el amor engendra la maravilla
Sólo el amor consigue encender lo muerto
Sólo el amor engendra la maravilla
Sólo el amor consigue encender lo muerto.

Leída en: https://www.letras.com/silvio-rodriguez/373224/

La canción sobre el enemigo de clase. Bertolt Brecht

febrero 8, 2019

10 de Febrero de 1898, su natalicio. Nos dicen que recordar a Brecht ayuda a realizar un ejercicio de lucidez política

1.

Cuando pequeño, fui a la escuela
y aprendí, lo que es mío y lo que es tuyo.
Y cuando todo se había aprendido,
me parecía que no era todo.
Y no tenía desayuno que comer,
y otros sí tenían:
y así fue que sí lo aprendí todo
sobre la naturaleza del enemigo de clase.
Y aprendí, por qué y debido a qué razón
hay un desgarrón atravesando el mundo.
Y este perdura entre nosotros, porque la lluvia
cae de arriba hacia abajo.

2.

Y me dijeron: Si soy dócil,
entonces llegaré a ser como ellos.
Pero pensé: Si soy su oveja,
entonces llegaré jamás a carnicero.
Y vi más de uno de entre nosotros
que tragó su anzuelo.
Y cuando le aconteció lo que nos aconteció a ti y a mi,
entonces se extrañó.
Mas a mi, a mi no me extrañó,
pronto descubrí su juego:
La lluvia, así es, corre hacia abajo
y no corre, así es, hacia arriba.

3.

Ahí escuché que redoblaron los tambores,
y todos hablaron de eso:
Ahora deberíamos conducir guerras
por un lugarcito en el sol.
Y voces enronquecidas nos prometían
cielo, mar y tierra.
Y cabecillas gordos y grasientos
gritaron: no os postréis ahora!
Y creímos: no quedan más que unas horas,
luego tendremos esto y aquello.
Pero otra vez la lluvia corría hacia abajo,
y durante cuatro años tragamos hierba.

4.

Y una vez de repente se escuchó:
Ahora hacemos Republica!
Y ahí un hombre se parece al otro,
sea flaco u gordo.
Y los que estaban cansados por el hambre
jamás no habían estado tan esperanzados.
Pero los que estaban saciados porque comían,
estaban esperanzados como ellos.
Y dije: Ahí algo no puede ser cierto
y estaba lleno de dudas turbadas:
que sí, no es cierto, lo de la lluvia que
parece que corre hacia arriba.

5.

Nos dieron papelitos para votar,
entregamos las armas.
Nos dieron una promesa,
y dimos nuestro fusil.
Y escuchamos: que los que saben de las cosas,
ahora nos ayudaran.
Deberíamos emprender el trabajo,
ellos harían el resto.
Entonces me dejé conmover otra vez
y me quedé quieto, conforme a lo pedido
y pensé: Que bueno la lluvia
queriendo correr hacia arriba.

6.

Y poco después escuché decir,
ahora todo esta arreglado ya.
Si aguantamos la calamidad menor,
se nos dispensará de la mayor.
Y tragamos el frailuco Brüning,
para que no sea el Papen.
Y tragamos el junker Papen,
puesto que de lo contrario sería el turno del Schleicher.
Y el frailuco cedió su puesto al junker,
y el junker lo cedió al general.
Y la lluvia corría hacia abajo,
y corría copiosamente de verdad.

7.

Mientras anduvimos con papeletas para votar,
cerraron las fábricas.
Cuando dormimos frente a las agencias de empleo
que nos sellan la constancia,
les evitamos la preocupación por nosotros.
Escuchamos dichos como estos:
¡Siempre tranquilo! ¡Que esperáis, no más!
Después de una crisis mayor
¡viene un auge mayor!
Y dije a mis colegas:
¡Así habla el enemigo de clase!
Cuando él habla de buen tiempo,
se refiere a su tiempo a él.
La lluvia no puede ir hacia arriba,
aun cuando súbitamente tenga buenas intenciones
para nosotros.
Lo que puede es: puede acabar,
y es cuando brilla el sol.

8.

Un día los vi marchando
detrás de nuevas banderas.
Y muchos de los nuestros dijeron:
No más hay enemigo de clase.
Entonces vi encabezándolos
hocicos que ya conocía,
y escuché voces berreando
en el antiguo tono de sargento.
Y tranquillo entre banderas y fiestas
corría la lluvia noche y día.
Y cada uno que estaba acostado en la calle
podía sentirla.

9.

Se entrenaban con aplicación para tirar
y hablaron ruidosamente del enemigo
y señalaron furiosamente más allá de la frontera.
Y es que se refirieron a nosotros.
Pues nosotros y ellos, somos enemigos
en una guerra en que uno solo gana.
Pues viven de nosotros y reventan
si no seamos más los Coolíes.
Y es por esto también que
no debáis extrañaros
si se echan sobre nosotros, como la lluvia
se echa sobre el suelo.

10.

Y ese de entre nosotros que falleció de hambre,
cayó en una batalla.
Y ese de entre nosotros que murió,
ha sido asesinado.
Al que recogieron con sus soldados,
tener hambre no le agradó.
Al que le rompieron la mandíbula a patadas,
había pedido pan.
Al que habían prometido el pan,
ahora le dan caza.
Y al que traen en el ataúd de zinc,
ese dijo la verdad.
Y ese que entonces les daba confianza
cuando pretendían ser sus amigos,
lo que así imaginó
era que la lluvia corra hacia arriba.

11.

Ya que somos enemigos de clase,
sea lo que sea que nos dicen:
Ése de entre nosotros que no se atrevía a luchar,
se atrevía a morir de hambre.
¡Somos enemigos de clase, tamborilero!
Esto, ¡tu sonsonete no lo cubre!
Empresario, general y junker –
nuestro enemigo, ¡eres tu!
¡De esto, nada será movido,
ahí nada será arreglado!
La lluvia no corre hacia arriba,
¡por cierto no se le exige tal cosa!

12.

Por más que tu pintor retoque,
¡no va a tapar el desgarrón!
Uno de los dos perdura y el otro debe dejar su lugar,
o yo u tú.
Y sea que sea que aprenderé,
esto sigue siendo el abecé:
Jamás nada tendré de común
con el asunto del enemigo de clase.
No se encontrará la palabra
que un día nos una a ambos.
La lluvia corre de arriba hacia abajo.
Y tú eres mi enemigo de clase.

Leído en: http://blogdelviejotopo.blogspot.com/2013/06/la-cancion-sobre-el-enemigo-de-clase.html

(allí, el original, en alemán).

Porque los pobres no tienen. Violeta Parra

febrero 5, 2019

Febrero 5 – Aniversario de su muerte

Porque los pobres no tienen
adonde volver la vista,
la vuelven hacia los cielos
con la esperanza infinita
de encontrar lo que a su hermano
en este mundo le quitan.

Palomita,
¡qué cosas tiene la vida!,
y zambita.

Porque los pobres no tienen
adonde volver la voz,
la vuelven hacia los cielos
buscando una confesión,
ya que su hermano no escucha
la voz de su corazón.

Porque los pobres no tienen
en este mundo esperanza,
se amparan en la otra vida
como a una justa balanza.
Por eso las procesiones,
las velas y las alabanzas.

De tiempos inmemoriales
que se ha inventa’o el infierno
para asustar a los pobres
con sus castigos eternos,
y al pobre, que es inocente,
con su inocencia creyendo.

El cielo tiene las riendas,
la tierra y el capital,
y a los soldados del Papa
les llena bien el morral,
y al que trabaja le meten
la gloria como un bozal.

Y pa’ seguir la mentira,
lo llama su confesor.
Le dice que Dios no quiere
ninguna revolución,
ni pliego ni sindicato,
que ofende su corazón.

Del corazón de una iglesia
salió el cantor Alejandro.
En vez de las letanías
yo lo escucho profanando.
Yo creo que a tal cantor
habría que excomulgarlo.

Como al revés está el mundo
me mandarán a prisión
y al cantor de la sotana
le darán premio de honor,
pero prisión ni gendarme
habrán de acallar mi voz.

Violeta Parra, chilena
La imagen: del sitio VioletaParra100Años

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