Archive for the ‘Poemas’ Category

Coplas del corazón mojado. Oche Califa

diciembre 6, 2016

Qué lindas son las coplas

ochecalifaCorazón mojado,
triste y en gota.
Corazón tocado
nota tras nota.

Corazón de lluvia,
de fina lluvia,
destilada y contenta
como miel rubia.

Corazón de rocío,
frío y brillante,
como el ojo lloroso
del elefante.

Corazón de agua
que escurre y pas.
Quiero beberlo todo,
dame una taza.

Corazón mojado,
quien te mojó
no de sangre, de pena
que ya pasó.

Oche Califa, n. 1955, en Chivilcoy-Buenos Aires, escribió cuentos, poemas y obras de teatro.

Leído en: Lengua 7, EGB, Santillana, pag. 210.

Poesía militante: Poemas de Ruben Amaya

noviembre 17, 2016

(vía revista La Barraca*)

Desocupados . Ruben Amaya

rubenamaya¿Qué vamos a hacer esta mañana
Esta semana este mes esta existencia?
¿Qué vamos a hacer con estos brazos
Absurdamente mudos por la espera?

¿Para qué tanto sol
Quemando este año sin destino?
Crece la ciudad en sus sonidos
Buscando inútilmente nuestros pasos

¿Cuántas noches de impotencia
Tendremos que pagar
Por tanto olvido
¿Cuántas veces tendremos que morir
Desheredados del trigo y el martillo?

Alguien trazó un margen un vacío
De oficio sin sombras ni señales

Pedro, el villero. Ruben Amaya

Pedro, el villero,
anduvo todo el día buscando un peso.
Desde su mismo origen,
conoce la vida por sus costados.
Pedro, el cartonero,
dio vueltas por las calles,
buscando un pan para su casa.
Se le ha perdido la alegría
al cruzar alguna esquina.
Pedro, el campesino,
anda buscando su paisaje,
y la ciudad le ofreció sólo desprecio.
Aquel vino rural de los domingos,
una fiesta fraternal, el primer trago,
se le hace espeso y amargo a su regreso.
Se le incendia la sangre de amargura.
Busca olvidar su pena en el boliche,
y el olvido lo bebe.

Sin trabajo.  Ruben Amaya
( Canción )

Hoy anduve todo el día,
Todo el día y sin trabajo.
Todo el día calle arriba,
y mis brazos esperando

Con el rumbo lastimado,
voy enfrentando al andar,
un largo camino estéril,
sin mañana y sin trabajo

El buscar se hace cansancio,
de triste estrella gastada,
de gaviota cris de cielo,
despojada de sus alas.

Porque en casa está esperando
la ternura postergada,
que floreció en estas manos
de fabricar esperanzas.

Y esta noche cuando vuelva
de la impotencia hacia adentro,
de atravesar el espanto
de un país como mis pasos.

Cuando emerja del naufragio,
soledad de soledades,
cuando rostros malheridos
acompasemos el paso.

Cuando acabe la paciencia,
que tiemblen los mercaderes,
porque estas manos vacías
de herramienta y de trabaio,

Empuñarán las guitarras,
como un faro en la pobreza,
para abrir el palomar
y organizar la tristeza.

Desatarnos el silencio
en un camino coral,
para acabar con el tiempo
de mañanas sin trabajo.

Leído en: * http://revistalabarraca.com.ar/poemas-de-ruben-amaya/

El autor: Ruben Amaya, Poeta, cuentista, ensayista, autor de canciones. Entre otras actividades fue Co-presidente del Movimiento De La Nueva Canción de 1983-1987. Realizó recitales, espectáculos, presentaciones…

Una estrella. Baldomero Fernández Moreno

noviembre 15, 2016

Leyendo poemas

estrella1Fue preciso que el sol se ocultara sangriento,
que se fueran las nubes, que se calmara el viento.

que se pusiese el cielo tranquilo como un raso
para que aquella gota de luz se abriese paso.

Era apenas un punto en el cielo amatista,
casi menos que un punto, creación de vista.

Tuvo aún que esperar apretada en capullo
a que se hiciese toda la sombra en torno suyo.

Entonces se agrandó, se abrió como una flor,
una férvida plata cuajóse en su interior

y embriagada de luz empezó a parpadear…
No tenía otra cosa que hacer más que brillar.

Baldomero Fernández Moreno, 1886-1950, poeta argentino que escribió sobre temas cotidianos.
Otra: La Tormenta. Baldomero Fernández Moreno

Leída en: Lengua 7, EGB, Santillana, pag.220.
En Internet: http://www.poesi.as/bfm170075.htm

Miguel Hernández: 10 poemas

octubre 29, 2016

30 de Octubre de 1910, su natalicio.

“Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!” (Miguel Hernández visto por Pablo Neruda – vía Instituto Cervantes)

 

10 de los imprescindibles poemas del autor, centrado en un estilo que se denominó ‘poesía de guerra‘ y del que es uno de los principales referentes: 

(vía blog El Desgranante -que con una de sus Entradas me lo hizo recordar-, DiarioInformación* y Wikipedia**)

Cancionero y romancero de ausencias

mhernandezPor las calles voy dejando
algo que voy recogiendo:
pedazos de vida mía
venidos desde muy lejos
Voy alado a la agonía
arrastrándome me veo
en el umbral, en el fundo
latente de nacimiento

Llamo a la juventud

Sangre que no se desborda,
juventud que no se atreve,
ni es sangre, ni es juventud,
ni relucen, ni florecen.
Cuerpos que nacen vencidos,
vencidos y grises mueren:
vienen con la edad de un siglo,
y son viejos cuando vienen.

Sentado sobre los muertos

Sentado sobre los muertos
que se han callado en dos meses,
beso zapatos vacíos
y empuño rabiosamente
la mano del corazón
y el alma que lo mantiene.
Que mi voz suba a los montes
y baje a la tierra y truene,
eso pide mi garganta
desde ahora y desde siempre.

Canción última

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.
Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.
Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.
El odio se amortigua
detrás de la ventana.
Será la garra suave.
Dejadme la esperanza.

Tristes guerras

miguelhernandezTristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.

Jornaleros

Jornaleros que habéis cobrado en plomo
sufrimientos, trabajos y dineros.
cuerpos de sometido y alto lomo:
jornaleros.
Españoles que España habéis ganado
labrándola entre lluvias y entre soles.
Rabadanes del hambre y del arado:
españoles.
Esta España que, nunca satisfecha
de malograr la flor de la cizaña,
de una cosecha pasa a otra cosecha:
esta España.

Escribí en el arenal

Escribí en el arenal
los tres nombres de la vida:
vida, muerte, amor.
Una ráfaga de mar,
tantas claras veces ida,
vino y los borró.

El rayo que no cesa

¿No cesará este rayo que me habita
el corazón de exasperadas fieras
y de fraguas coléricas y herreras
donde el metal más fresco se marchita?
¿No cesará esta terca estalactita
de cultivar sus duras cabelleras
como espadas y rígidas hogueras
hacia mi corazón que muge y grita?

Las manos

Dos especies de manos se enfrentan en la vida,
brotan del corazón, irrumpen por los brazos,
saltan, y desembocan sobre la luz herida
a golpes, a zarpazos.
La mano es la herramienta del alma, su mensaje,
y el cuerpo tiene en ella su rama combatiente.
Alzad, moved las manos en un gran oleaje,
hombres de mi simiente.

Vientos del pueblo me llevan

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.
Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

Miguel Hernández en Wikipedia**: http://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Hernández

 

Una minibiografía (vía DiarioInformacion*):

Miguel Hernández Gilabert nació un 30 de octubre de 1910 en Orihuela, en el lecho de una familia humilde en la que la necesidad laboral apenas dejaba tiempo para la educación. Pero eso no impidió a Miguel desarrollar un exquisito gusto por la poesía clásica española.

Un fatídico día 28 de marzo, Miguel Hernández fallecería a la edad de 32 años en Alicante. Corría el año 1942, y España se quedaba sin uno de los mejores dramaturgos de su historia. … hacemos un repaso de la vida y obra de Miguel Hernández, con 10 de sus poemas imprescindibles.

Desde jovencito, Miguel mostró no sólo una insaciable pasión por la poesía clásica, si no también una sensibilidad especial para ser él mismo quien la compusiera. Pronto empieza a formar parte de la tertulia literaria de Orihuela, donde conoce a Ramón Sijé, de quien se haría gran amigo.

A partir de 1930, a la edad de 20 años, empieza a publicar pequeñas poesías cortas en revistas como El pueblo de Orihuela o El Día de Alicante. Pronto busca ampliar sus horizontes y viaja a Madrid, donde se zambullirá de pleno en el movimiento poético de la época. Es en aquellos años cuando escribe Perito en Lunas, donde refleja sus experiencias.

Establecido en Madrid, con continuas colaboraciones en distintas revistas, Miguel Hernández encuentra tiempo para escribir varias obras, entre las que destacan El silbo vulnerable, Imagen de tu huella y El rayo que no cesa.

Cuando estalla la Guerra Civil, Miguel decide tomar parte activa de la misma, lo que le obliga a abandonar el país cuando ésta termina. Por desgracia es descubierto en la frontera con Portugal, donde es detenido y sentenciado a pena de muerte. Y, aunque su condena fue conmutada por una pena de 30 años de prisión, jamás llegó a cumplirla, ya que la tuberculosis acabó con el poeta el 28 de marzo de 1942 en una fría prisión de Alicante…”

Leído en: http://www.diarioinformacion.com/cultura/2016/03/31/diez-poemas-imprescindibles-miguel-hernandez/1744803.html

Poema a la madre. Julie Sopetrán

octubre 15, 2016

Una palabra digo, la más dulce,
la más virgen, la más sabrosa y táctil
la que nunca envejece, la que aviva,
la que alumbra las cumbres y los valles,
las sombras y las noches y los mares.
La palabra que encera los espacios
y es candela de ricos y de pobres
y es ventana de azules y de tierras,
cerradura de sueños y enrejado
de flores, cual suspiros cultivados.

Una palabra digo, que es el Arte
El Norte el Sur, la dicha, lo presente,
la confluencia, el centro, lo cercano,
la grandeza, la anchura, los perfiles…
las espigas, los surcos, los renglones,
el camino, los puentes, la belleza.
Las haces de la unión y los montones
de nudos, y de enredos y de cuerdas
ataduras de una sola palabra
que lleva hilo de oro entre cadenas.
Palabra que es artesa, odre y estuche
taza y sagrario, baúl y laberinto
bandeja y tiempo y ritmo en permanencia.
La medida, la intensidad, lo exacto
lo oportuno, lo grave, lo concreto
es la palabra que se salva siempre:
bondad, caricia, alabanza, ingenio…
La persuasión sagrada que convence
la esclavitud divina en lo rebelde.
Y es sólo una palabra, un solo acierto
beso envuelto en fragancia, transparencia
seguridad, oficio, gran consuelo.
Es palabra de paz hecha plegaria
Es palabra de un dios que no se queja
nuestra primera y última palabra
la que lo sabe todo desde siempre
la que adivina todo y se lo calla.
Es el grial que eleva la andadura
¿elixir celestial? Relámpago en la noche
rayo que hiere y cura, melodía…
o flor que se abre
se abre
al viento entre cadencias…
y arde
arde en volcán de abismos y fragancias
quemando el dulce sueño de la vida:
y esa palabra que os digo
es: ¡MADRE!

©Julie Sopetrán (De mi libro: Madre América)
http://eltiempohabitado.wordpress.com/2014/05/04/mi-sola-palabra-2/

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