Lluvia. Soneto. Horacio Rega Molina

Poemas que me gustan…

Barquito-papel

¿Por qué la lluvia nos conmueve tanto,
si ella baja con ritmo paralelo,
hoy también como ayer, de un mismo cielo,
con un mismo dolor y un mismo canto?

¿Será tal vez el sugestivo encanto
de que, por un fenómeno gemelo,
nosotros nos hallamos en su duelo
y ella se reconoce en nuestro llanto?

La lluvia trae algún recuerdo ausente
con la bruma del tiempo y la distancia.
Y es tal la evocación que, de repente,

se nos figura, desde aquella estancia,
que hemos visto cruzar en la corriente
el barco de papel de nuestra infancia.

Horacio Rega Molina, La víspera del buen amor, 1925

Leído en: Libro El Soneto en la Argentina – Antonio Requeni
Otras lluvias:  Lluvia. Raúl González Tuñón   Días de lluvia. Lin Yutang
Abajo, en los comentarios, más poemas inspirados por la lluvia: Lorca, Pessoa, Borges…

Día Mundial de la Poesía. Dos sonetos que hablan de la poesía misma.

Marzo 21

PlumaescribirDía Mundial de la Poesía 

Poesías en este blog:
Categoría
Poemas  Poesía infantil/escolar 

Definición de Poesía. Saramaría Duhart 
Soneto

Cómo decir, sin que tenga 
las manos juntas, la actitud del rezo… 
la poesía es amor, es sólo un beso 
que se da sin que el mundo se detenga. 

La poesía en la muerte siempre venga 
el sacrificio del laurel y el hueso 
y en la vida es el sol que con exceso 
canta el cereal y su dorada arenga. 

Poesía es ilusión, desprendimiento, 
carga del alma que se deja al viento 
como un polen sublime y consagrado. 

Es territorio que no tiene dueño 
pues es sólo del ángel y del sueño 
y pertenece a Dios por lo sagrado. 

De:1001 Sonetos, Saramaría Duhart, Buenos Aires Ciudad 
Leído en: El Soneto en la Argentina, Antonio Requeni 

 

La Poesía. Antonio Requeni
Soneto

Temblorosa, como una flor desnuda,
te descubrí en la infancia. Simplemente
un susurro, un aroma por la frente,
tu luz en mi palabra ciega y muda.

Como quien ama y con su amor se escuda
de la monotonía de la gente,
conmigo te llevé secretamente,
razón del sueño entre mi fe y mi duda.

Fuiste el misterio y la belleza, todo
lo que en tu nombre amé y hoy es el modo
de una nostalgia que a vivir me ayuda

cuando abro un libro y vuelves, temblorosa
-susurro, aroma, luz, desnuda rosa-
con Garcilaso, Rilke, Banchs, Cernuda.

De: Inventario, 1974, Antonio Requeni 
Leído en: El Soneto en la Argentina, Antonio Requeni

Requiem para una mariposa. Ricardo Miro Valdes

Soneto

En este valle recibió su riego
cuando era flor; pero voló a la altura
para dar al Creador de la hermosura
prueba de elevación y desapego.

Desde este valle levantó su ruego,
su sed y su hambre de ideal blancura.
Amó tanto la luz, con tal locura,
que fue a robarla al corazón del fuego!

En la fronda serán sus funerales.
Extrañarán su beso los jazmines,
la llorarán de veras, los rosales…

y las calas, en réquiem de clarines
repetirán que en tardes estivales
abanicaba sol por los jardines!

Ricardo Miro Valdes. Buenos Aires. 1923

Leída en: El Soneto en la Argentina, Antonio Requeni

Felicidad de las pequeñas cosas. María Angélica De Muro

Soneto

Felicidad de las pequeñas cosas
que acompañan el ritmo de mi vida
y mantienen mi lámpara encendida
con su juego de luces prodigiosas.

Cual varitas de hadas milagrosas
me hacen sentir amada y protegida;
con ellas duele menos cada herida
y son las alegrías más gozosas.

Sus formas, sus sonidos, sus colores
van matizando con gradual mudanza
el halo de mi hogar. Cuántos favores

que espero y no defraudan mi esperanza!
Por esta fuente múltiple de amores
es mi mundo lugar de bienandanza.

María Angélica De Muro. n. 1919 Ciudad de Buenos Aires

Leída en:

El Soneto en la Argentina, Antonio Requeni

Soneto del retorno. Joaquín Gómez Bas

Soneto

Quiero encontrar la sencillez que un día
deseché por pueril e inofensiva;
hallar la intrascendencia rediviva,
remozada en candor y algarabía.

Recuperar mi trompo de alegría,
la inocente pirueta sensitiva,
y trocar mi violada luz cautiva
en luminaria de juguetería.

Volver a la estridencia de la ronda,
a la crueldad sin culpa de la honda,
a jinetear el palo de la escoba…

Hallar de nuevo el canto de la espuma
y tiritar medroso ante la bruma
que trae al ogro que a los niños roba.

Joaquín Gómez Bas n. España/Asturias, residió en Prov. Buenos Aires 1984

Leída en:

El Soneto en la Argentina, Antonio Requeni