Archive for the ‘Mujeres y varones’ Category

Cómo el patriarcado desmanteló el matriarcado

marzo 15, 2018

Qué bueno que haya quienes se dedican a esta relecturas! Lástima haber vivido ya rehén del relato “adánico, antifeminista y culpabilizador”. Aunque, imagino, si no éste hubiese sido otro… y rehenes igual! Pero me gusta esto de imaginar algún otro relato primordial… ¿cómo se hubiera “configurado” nuestro psiquismo? Imposible saber. Pero lo que me entusiasma es el desmontaje, la deconstrucción

2018-02-20

“Es difícil rastrear los pasos que hicieron posible la liquidación del matriarcado y el triunfo del patriarcado, hace 10-12 mil años. Pero han quedado rastros de esa lucha de género. La forma como fue releído el pecado de Adán y Eva nos revela el trabajo de desmontaje del matriarcado por parte del patriarcado. Esa relectura fue presentada por dos conocidas teólogas feministas, Riane Eisler (Sex Myth and Politics of the Body: New Paths to Power and Love, Harper San Francisco 1955) y Françoise Gange (Les dieux menteurs, Paris, Indigo-Côté Femmes éditions,1997).

Según estas dos autoras se realizó una especie de proceso de culpabilización de las mujeres en el esfuerzo de consolidar el dominio patriarcal.

Los ritos y símbolos sagrados del matriarcado fueron diabolizados y retroproyectados a los orígenes en forma de un relato primordial, con la intención de borrar totalmente los rasgos del relato femenino anterior.

El relato actual del pecado de los orígenes, supuestamente ocurrido en el paraíso terrenal, pone en jaque cuatro símbolos fundamentales de la religión de las grandes diosas-madres.

El primer símbolo en ser atacado fue la propia mujer (Gn 3,16), que en la cultura matriarcal representaba el sexo sagrado, generador de vida. Como tal ella simbolizaba la Gran-Madre, al Suprema Divinidad.

En segundo lugar, se deconstruye el símbolo de la serpiente, considerado el atributo principal de la Diosa-Madre. Ella representaba la sabiduría divina que se renovaba siempre como la piel de la serpiente.

En tercer lugar, se desfiguró el árbol de la vida, considerado siempre como uno de los símbolos principales de la vida. Uniendo el cielo con la tierra, el árbol renueva continuamente la vida, como mejor fruto de la divinidad y del universo. Génesis 3,6 dice explícitamente que “el árbol era bueno para comer, una alegría para los ojos y deseable para obrar con sabiduría”.

En cuarto lugar, se destruye la relación hombre-mujer que originariamente constituía el corazón de la experiencia de lo sagrado. La sexualidad era sagrada pues posibilitaba el acceso al éxtasis y al saber místico.

Entonces, ¿qué hizo el actual relato del pecado de los orígenes? Invirtió totalmente el sentido profundo y verdadero de esos símbolos. Los desacralizó, los diabolizó y los transformó de bendición en maldición.

La mujer será eternamente maldita, convertida en un ser inferior. El texto bíblico dice explícitamente que “el varón la dominará” (Gn 3,16). El poder de la mujer de dar la vida fue transformado en una maldición: “multiplicaré el sufrimiento de la gravidez” (Gn 3,16). Como se puede ver, la inversión fue total, y muy perversa.

La serpiente se vuelve maldita (Gn 3,14) y símbolo del demonio tentador. El símbolo principal de la mujer fue transformado en su enemigo visceral: “pondré enemistad entre ti y la mujer… tú le herirás el talón” (Gn 3,15).

El árbol de la vida y de la sabiduría llega bajo el signo de lo prohibido (Gn 3,3). Antes, en la cultura matriarcal, comer del árbol de la vida era llenarse de sabiduría. Ahora comer de él significa un peligro mortal (Gn 3,3), anunciado por Dios mismo. El cristianismo posterior sustituirá el árbol de la vida por el leño muerto de la cruz, símbolo del sufrimiento redentor de Cristo.

El amor sagrado entre el hombre y la mujer es distorsionado: “darás a luz a tus hijos con dolor, la pasión te arrastrará hacia tu marido y él te dominará” (Gn 3,16). Desde entonces se volvió imposible una lectura positiva de la sexualidad, del cuerpo y de la feminidad.

Se realizó así una deconstrucción total del relato anterior, femenino y sacral. Se presentó otro relato de los orígenes que va a determinar todas las significaciones posteriores. Todos somos, bien o mal, rehenes del relato adánico, antifeminista y culpabilizador.

El trabajo de las teólogas pretende ser liberador: mostrar el carácter construido que tiene el actual relato dominante, centrado sobre la dominación, el pecado y la muerte, y proponer una alternativa más originaria y positiva en la cual aparece una relación nueva con la vida, con el poder, con lo sagrado y con la sexualidad.

Su interpretación no busca restablecer una situación pasada, sino, al rescatar el matriarcado, cuya existencia está científicamente demostrada, y encontrar un punto de mayor equilibrio entre los valores masculinos y femeninos para el tiempo presente.

Estamos asistiendo a un cambio de paradigma en las relaciones masculino/femenino. Este cambio debe ser consolidado con un pensamiento profundo e integrador que posibilite una felicidad personal y colectiva mayor que la débilmente alcanzada bajo el régimen patriarcal. Pero esto sólo se consigue deconstruyendo relatos que destruyen la armonía masculino/femenino, y construyendo nuevos símbolos que inspiren prácticas civilizatorias y humanizadoras para los dos sexos. Es lo que las feministas, antropólogas, filósofas, teólogas, y otras, están haciendo con expresiva creatividad. Y hay teólogos que se suman a ellas.”

Leonardo Boff
Fuente: http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=875

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Soy feminista. Florence Thomas

marzo 9, 2018

Desde el archivo*…

Florencethomas“Nunca he declarado la guerra a los hombres; no declaro la guerra a nadie, cambio la vida: soy feminista.

No soy ni amargada ni insatisfecha: me gusta el humor, la risa, pero sé también compartir los duelos de las miles de mujeres víctimas de violencia: soy feminista.

Me gusta con locura la libertad más no el libertinaje: soy feminista.

No soy pro-abortista, soy pro-opción porque conozco a las mujeres y creo en su enorme responsabilidad: soy feminista.

No soy lesbiana, y si lo fuera ¿cuál sería el problema? Soy feminista.

Sí, soy feminista** porque no quiero morir indignada.

Soy feminista y defenderé hasta donde puedo hacerlo a las mujeres, a su derecho a una vida libre de violencias.

Soy feminista porque creo que hoy día serlo representa uno de los últimos humanismos en esta tierra desolada y porque he apostado a un mundo mixto hecho de hombres y mujeres que no tienen la misma manera de habitar el mundo, de interpretarlo y de actuar sobre él.

Soy feminista porque me gusta provocar debates desde donde puedo hacerlo.

Soy feminista para mover ideas y poner a circular conceptos; para reconstruir viejos discursos y narrativas, para desmontar mitos y estereotipos, derrumbar roles prescritos e imaginarios prestados.

Soy feminista para defender también a los sujetos inesperados y su reconocimiento como sujetos de derecho, para gays, lesbianas y transgeneristas, para ancianos y ancianas, para niños y niñas, para indígenas y afrodescendientes y para todas las mujeres que no quieren parir un solo hijo más para la guerra.

Soy feminista  y escribo para las mujeres que no tienen voces, para todas las mujeres, desde sus incontestables semejanzas y sus evidentes diferencias.

Soy feminista porque serlo me permite pensar también en nuestras hermanas afganas, ruandesas, croatas, iraníes, que me permite pensar en las niñas africanas cuyo clítoris ha sido extirpado, en todas las mujeres que son obligadas a cubrirse de velos, en todas las mujeres del mundo maltratadas, víctimas de abusos, violadas y en todas las que han pagado con su vida esta peste mundial llamada misoginia.

Sí, soy feminista para que podamos oír otras voces, para aprender a escribir el guión humano desde la complejidad, la diversidad y la pluralidad.

Soy feminista para mover la razón e impedir que se fosilice en un discurso estéril al amor. Soy feminista para reconciliar razón y emoción y participar humildemente en la construcción de sujetos sentipensantes como los llama Eduardo Galeano.

Soy feminista y defiendo una epistemología que acepte la complejidad, las ambigüedades, las incertidumbres y la sospecha. Sé hoy que no existe verdad única, Historia con H mayúscula, ni Sujeto universal. Existen verdades, relatos y contingencias; existen, al lado de la historia oficial tradicionalmente escrita por los hombres, historias no oficiales, historias de las vidas privadas, historias de vida que nos enseñan tanto sobre la otra cara del mundo, tal vez su cara más humana.

En fin soy feminista tratando de atravesar críticamente una moral patriarcal de las exclusiones, de los exilios, de las orfandades y de las guerras, una moral que nos gobierna desde hace siglos.

Trato de ser feminista en el contexto de una modernidad que cumple por fin sus promesas para todos y todas. Como dice Gilles Deleuze ’siempre se escribe para dar vida, para liberarla cuando se encuentra prisionera, para trazar líneas de huida’. Sí, trato de trazar para las mujeres de este país líneas de huida que pasen por la utopía. Porque creo que un día existirá en el mundo entero un lugar para las mujeres, para sus palabras, sus voces, sus reivindicaciones, sus desequilibrios, sus desórdenes, sus afirmaciones en cuanto seres equivalentes políticamente a los hombres y diferentes existencialmente.

Un día, no muy lejano, espero, dejaremos de atraer e inquietar a los hombres; dejaremos de escindirnos en madres o putas, en Marías o Evas, imágenes que alimentaron durante siglos los imaginarios patriarcales; habremos aprendido a realizar alianzas entre lo que representa María y lo que significa Eva.

Habremos aprendido a ser mujeres, simplemente mujeres. Ni santas, ni brujas; ni putas, ni vírgenes; ni sumisas, ni histéricas, sino mujeres, resignificando ese concepto, llenándolo de múltiples contenidos capaces de reflejar novedosas prácticas de sí que nuestra revolución nos entregó; mujeres que no necesiten más ni amos, ni maridos, sino nuevos compañeros dispuestos a intentar reconciliarse con ellas desde el reconocimiento imprescindible de la soledad y la necesidad imperiosa del amor.

Por esto repito tantas veces que ser mujer hoy es romper con los viejos modelos esperados para nosotras, es no reconocerse en lo ya pensado para nosotras, es extraviarse como lo expresaba tan bellamente esta mujer italiana Alessandra Bocchetti. Sí, no reconocerse en lo ya pensado para nosotras. Por esto soy una extraviada, soy feminista.

Y lo soy con el derecho también a equivocarme.”

Florence Thomas

Basado en:  VivianaDisparatada

Las brujas. Galeano

marzo 8, 2017

Marzo 8, Día Internacional de la Mujer

En el libro: Los Hijos de los Días, Eduardo Galeano. 
Visto en
: Librepensadores-Facebook: https://www.facebook.com/libre.bsas/

Huelga nacional de mujeres: “A vos, varón”

noviembre 19, 2016

Día Internacional de los Varones o  Día Internacional del Hombre, 19 de Noviembre
Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, 25 de Noviembre

A vos, varón *
Por Mariana Carbajal (periodista argentina, columnista de Página 12)

ni1menos“No digas “te hago la cama”, cuando tendés la cama en la que dormís con tu pareja; ni “te ayudo” a la hora de cocinar o asumir ocasionalmente alguna de las tareas domésticas. Compartí diariamente ese trabajo invisible y no remunerado del hogar, sobre el cual se sostiene la economía del país.

Regalale a tu hija también una pelota y jugá con ella al fútbol. Y a tu hijo, comprale una muñeca y un juego de cocina, con escoba y palita incluida.

No hagas chistes machistas con tus compañeros de oficina.

No me apoyes en el subte ni me susurres frases con connotaciones sexuales al oído cuando paso por esa vereda angosta.

No cosifiques a las mujeres en los medios de comunicación.

No rechaces a esa joven que se presenta por la oferta laboral que estás ofreciendo en tu negocio o tu empresa porque imaginas que puede quedar embarazada en poco tiempo y supones que va a faltar más que un hombre cuando se enfermen sus hijos.

No le pagues menos a tu empleada porque sabés que tiene cuatro pibes a cargo y no se queja por temor a perder ese salario.

No te opongas a que ellas ocupen lugares de decisión en el sindicato o encabecen listas en los partidos políticos.

No pagues por el cuerpo de una chica esclavizada por redes de trata.

Apoyá que apruebe en el Congreso la interrupción legal de embarazo. La criminalización del aborto pone en riesgo nuestras vidas.

Aceptá que tu novia maneja las riendas de su vida.

No abuses sexualmente de alguna de las niñas (ni de los niños) de tu familia.

No pienses que un “no” es un “sí”.

No me mates.”

* A propósito de las discusiones que se generaron sobre cómo podían participar ellos en la huelga nacional de mujeres (o  “paro nacional de mujeres“).

Leído en: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/subnotas/312001-79417-2016-10-18.html

La imagen: Enriqueta en el dibujo que representa a la marcha #Niunamenos, realizado por el dibujante Ricardo Siri, más conocido como Liniers.

Relacionados: Islandia, 1975: El día en que las mujeres hicieron huelga (The Guardian)
Día Internacional del Hombre

Sobre el género masculino en el lenguaje

agosto 1, 2016

Vía Revista El Arca Digital*

Piruetas para nuestra lengua. El masculino como género no marcado. 

“Hace años el autor de este artículo viene proponiendo la revisión del género masculino como “no marcado” y hasta, en su elucubraciones semánticas, nos propone una asamblea de todos los millones hispano parlantes para someter a votación la propuesta del femenino como género no marcado. Aquí su tesis, interesante y, al menos, para sonreír.

Albert Corominas / Catedrático español

No son raras, entre sarcásticas e indignadas, las defensas del masculino como género no marcado, una de las cuales, debida a Pedro Álvarez de Miranda, se publicó en Sin Permiso el 27/07/2014 dos años largos después de que apareciera originalmente en El País. En resumen, Álvarez de Miranda sostiene que el masculino, en castellano, es el género no marcado, que ello obedece a un “principio fundamental en las lenguas que es el de la economía, al que también podríamos llamar ‘del mínimo esfuerzo’”, y que esta condición del masculino como género no marcado es “inamovible”.

Álvarez de Miranda nos proporciona algunos argumentos a favor de sus opiniones, pero no está claro que quien los lea tenga que tomárselos todos muy en serio, ya que el propio autor, en relación con uno de ellos, escribe que “con su poquito de guasa” está “utilizando el recurso dialéctico de la reducción al absurdo”, con lo cual quiere decir realmente que para apoyar su punto de vista ha imaginado y descrito una situación absurda, a saber, una asamblea de cientos de millones de hispanohablantes para someter a votación la propuesta del femenino como género no marcado.

Eso sí, alguien abriría la reunión con el consabido “Señores y señoras…”. Sin que ello le supusiera problema alguno, ya que “en estos vocativos iniciales la duplicación sí es bien lógica y está asentada desde antiguo: el principio de economía apenas se resiente”. De lo que no era consciente, por lo visto, el Caudillo cuando preparaba sus mensajes, pero sí de Gaulle, que ya en 1958 se dirigía a las francesas y los franceses [2], o el presentador de Cabaret, el cual saludaba al público con una fórmula políglota (Meine Damen und Herren, Mesdames et Messieurs, Ladies and Gentlemen!) ciertamente irrespetuosa con el mencionado principio de economía.

De todos modos el argumento que resulta más desopilante es el de una persona que tiene “tres hijos y dos hijas”, la cual “interrogado acerca de su prole, [dirá] que tiene cinco hijos. No dirá que tiene cinco hijos o hijas, ni cinco hijas e hijos, ni cinco hijos / hijas (léase “cinco hijos barra hijas”). Podrá escribir que tiene cinco hij@s, pero esto no lo podrá decir, leer, así que de nada le vale.” Un problema tremendo, que recuerda el famoso acertijo sobre el color del caballo blanco de Santiago. Pues tal persona, que tiene tres hijos y dos hijas, interrogada acerca de su prole podría decir, simplemente, que tiene tres hijos y dos hijas o, tal vez, que tiene dos hijas y tres hijos.

La parte seria del artículo de Álvarez de Miranda consiste básicamente en dos tesis.

La primera, que “lo que resulta ingenuo, además de inútil, es pretender cambiar el lenguaje para ver si así cambia la sociedad”. No obstante, el lenguaje influye significativamente en los comportamientos sociales. Si no, díganselo a quienes se dedican profesionalmente a la publicidad o a acuñar neologismos y eufemismos para velar la realidad y contribuir así a evitar la temible reacción de la ciudadanía ante por ejemplo, las masacres de civiles denominadas daños colaterales o ante el hecho de que los recortes se derivan de una opción política específica y no de la crisis, que, a su vez, es el efecto de decisiones y no resultado de un fátum. El astuto Schopenhauer ya aconsejaba “nombrar las cosas de manera que resulten apropiadas a nuestro interés” [1].

Pero podemos estar de acuerdo con Álvarez de Miranda en la segunda, a saber, que “es más que posible que la condición de género no marcado que tiene el masculino sea trasunto de la prevalencia ancestral de patrones masculinistas, lo que viene a ser un reconocimiento de que el lenguaje es un reflejo de la sociedad y de que, por consiguiente, si cambia la sociedad cambiará el lenguaje, como admite el propio Álvarez de Miranda. Ahora bien, dado que nuestro autor considera que “la condición inamovible del masculino como género no marcado” es “una terca realidad contra la que es estéril estrellarse”, cabe deducir que está convencido de que, al menos en la cuestión que aquí concierne, la sociedad no cambiará. Sin embargo, ha cambiado bastante. Y probablemente seguirá cambiando, por mal que a alguno le pese.”

1. Arthur Schopenhauer, Dialéctica erística o el arte de tener razón, expuesta en 38 estratagemas, Trotta, 1997, p. 65.

* Albert Corominas es catedrático emérito de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). Es ingeniero industrial y doctor ingeniero industrial por la Universidad del País Vasco y licenciado en informática por la Universidad Politécnica de Madrid. Colaborador de Sin permiso.com. donde se publicó este artículo 14.09.14

Leído en: http://www.elarcadigital.com.ar/modules/revistadigital/articulo.php?id=2907 (Actualmente, un mensaje dicta: You don’t have permission to access / on this server.)

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