Archive for the ‘PSI’ Category

Las consecuencias de un Papá Noel que vigila y castiga (vía Página 12)

diciembre 26, 2019

Las situaciones de chicos amenazados o sancionados a la hora del arbolito son más frecuentes que lo imaginable en esta era. El impacto que genera en la psiquis del niño un episodio de ese tipo; el lugar en el que se ponen los padres.

Por Marcela Altschul

19 de diciembre de 2019

No dar regalos de Navidad como sanción al niño que “se portó mal

Alejandro cuenta que a sus 6 años se portaba tan mal que, para Navidad, al abrir una gran caja de regalo, se encontró con que Papá Noel le había dejado un chorizo como único regalo. Sus tíos y primos se rieron de la sorpresa, y él comprendió que se lo merecía por lo malo que era.

Esta escena no puede menos que generar perplejidad. El primer impacto resulta de escuchar que el niño lo relata en tono de acuerdo, justificando el castigo recibido. A esa edad difícilmente pueda cuestionar el accionar de sus padres, ante lo cual, se tiende a desmentir el enojo, dolor y vergüenza, y siendo leales a sus padres, asumen que se lo merecen por ser malos. Porque a esa edad, generalmente, se considera quien hace cosas malas, es malo.

Situaciones similares son relatadas por muchos más niños de los que uno imaginaría en el siglo XXI. La amenaza de que Papá Noel, los Reyes Magos o el Conejo de Pascuas los vigilan y sancionarán si no se portan bien, sigue siendo un recurso vigente en muchas familias.

Estos castigos resultan aún más impactantes al tratarse de escenas que se despliegan frente a otros adultos y niños que, en ese mismo momento, sí recibirán regalos. Quedan expuestos a veces ante la risa de algunos, al ver la ocurrencia de los padres, que se escudan tras un supuesto Papá Noel que juzgó y sentenció al niño.

De más está decir que ninguna acción de esta naturaleza genera límites ni resultan intervenciones educativas, sino que producen vergüenza, inhibición y hostilidad, que, en función de cada niño, se volverá contra él mismo o será dirigida a otros.

En estas escenas preponderá un grado de hostilidad que linda con un abuso de poder demoledor en el psiquismo de un niño. Sea cual fuera la intención, la acción resulta de una crueldad contundente.

El psicoanalista argentino Fernando Ulloa planteaba que el desarrollo de la crueldad tiene como antecedente, en la constitución inicial del sujeto, la falencia de la ternura como primer anidamiento, como primer amparo que recibe el recién nacido. No es éste el único origen del futuro despliegue de la crueldad, ya que serán necesarios dispositivos socioculturales posteriores que, o bien no reparen ese origen fallido de la subjetividad, o lo acrecienten.

Muchos padres probablemente hayan desplegado acciones similares por carecer de recursos, lo cual probablemente se vincularía con los avatares de su propia infancia. Si así fuera, bienvenida una instancia de reflexión para poder modificarlo y reparar su propia historia, adoptando una modalidad diferente a la que padecieron como niños, con sus propios hijos.

La autoridad delegada

Otra faceta a pensar en relación a estas situaciones radica en la complejidad que subyace al concepto de autoridad. Si fuera Papá Noel quien evaluó y decidió sancionar al niño, ¿en qué lugar quedan los padres frente al niño?

Si miramos la situación desde la perspectiva infantil, podríamos pensar que los padres tampoco hicieron su tarea como era esperado y por ello otro tuvo que venir a poner orden, sancionándolo.

Al delegar los padres la toma de decisión en un tercero, evaden la responsabilidad. Resulta “más cómodo” decir que fue otro el que consideró que el niño no merecía regalo alguno. Si la figura de crianza no está en condiciones de fijar pautas y tomar decisiones, será muy difícil que se constituya en alguien digno de confianza para el pequeño.

Apelar a otros como portadores de la ley y el orden, seguramente resulte más cómodo y, al generar miedo, podría parecer efectivo, pero sólo lo será en apariencia y a corto plazo, aunque no será gratuito a nivel vincular ni en el contexto del desarrollo infantil.

Cuando un niño cuenta con los recursos necesarios y algo de estas actitudes los interpela, no les cierra, buscan ámbitos de confianza donde relatar lo padecido. Afortunadamente, a estos niños que comparten la inquietud, el maltrato los interpela. No están dispuestos a naturalizarlo aunque frente a otros adultos se muestren obedientes, asumiendo que su lugar en la familia, y en el mundo, sea ser malo.

Retomando el concepto de crueldad, Ulloa hablaba de la ternura como su opuesto. En las situaciones de las que estamos hablando, ante el enojo de padres fastidiados por niños que se portan mal, se nos plantea este contraste.

Afortunadamente, son muchos los adultos que, ante dificultades similares durante el proceso de crianza, abordan el conflicto desde la ternura. Esta diferencia, fundada en el buen trato, escucha y afecto, abrirá el camino para que los niños puedan transitar el conflicto como oportunidad de desarrollo.

Cuando deseamos que un niño logre modificar actitudes, el primer paso consiste en donarle esa capacidad. Mostrarle que nosotros sabemos que es capaz de generar algo diferente. Que él merece recibir apoyo ante su padecimiento, ser querido, escuchado, mirado por quién es, no por cómo se porta. Merece recibir ayuda, no ser sancionado y castigado.

El desarrollo infantil implica procesos sumamente complejos, no reducibles a un esquema de estímulo-respuesta, castigo-obediencia. En este caso, si los signamos como malos, responderán con lealtad a la imagen que le transmitimos.

La hostilidad desplegada por las figuras de crianza desautoriza, genera miedo, inhibiciones o desafíos, pero nunca dará lugar a nada positivo. Una figura que amenaza no es digna de confianza y a mediano plazo genera bronca, rechazo, cuando no odio.

La crueldad no tiene nada que ver con la puesta de límites. Sólo dificulta la crianza y los vínculos.”

Marcela Altschul es licenciada en Psicopedagogía y psicoanalista. Directora de Entramar, espacio de capacitación.

Leído en: https://www.pagina12.com.ar/237298-no-dar-regalos-de-navidad-como-sancion-al-nino-que-se-porto-

Realidad es…

noviembre 1, 2019

Realidad es aquello que tomamos por cierto.
Lo que tomamos por cierto es aquello en que creemos.
Nuestras creencias se basan en nuestras percepciones.
Lo que percibimos depende de lo que tratamos de ver.
Lo que tratamos de ver depende de lo que pensamos.

Lo que pensamos depende de lo que percibimos.
Lo que percibimos depende de lo que creemos.
Lo que creemos determina, a su vez, lo que tomamos por verdad.
Y lo que tomamos por verdad es nuestra realidad“.

Gary Zukav, autor de “La Danza de los Maestros de Wu-Li. 

Leído enculturamarcial

Ocuparse de los sentimientos dolorosos – vía FluyeSinMás

octubre 2, 2019

Tomado del blog FluyeSinMás – Reiki Meditación Budismo Zen

“Cuando sabes cómo cuidar bien tu cuerpo a través del mindfulness, puedes empezar a entrar en el dominio de los sentimientos. Meditar sobre los sentimientos significa ser consciente de cada sentimiento que surge, sea este agradable, desagradable, neutro o mixto. Antes de ocuparnos de los sentimientos dolorosos, debemos aprender primero a ocuparnos de los no dolorosos.

Buda nos aconseja crear el sentimiento de alegría y felicidad para nutrirnos de él antes de afrontar cualquier sentimiento doloroso. Igual que un cirujano puede considerar que un paciente está demasiado débil para someterse a una operación y le recomienda que primero descanse y se alimente bien a fin de prepararse para la intervención, así nosotros necesitamos fortalecer la base de la alegría y la felicidad antes de centrarnos en el sufrimiento. Podemos empezar con la alegría. La alegría y la felicidad están siempre ahí, en forma de semillas, en la conciencia.

Al inspirar, soy consciente del sentimiento de alegría que hay en mí.
Al espirar, sonrío al sentimiento de alegría que hay en mí.
Al inspirar, soy consciente del sentimiento de felicidad que hay en mí.
Al espirar, sonrío al sentimiento de felicidad que hay en mí.

Thay

Leído en: https://fluyesinmas.es/ocuparse-de-los-sentimientos-dolorosos/

De duelo. Hola todos! Si notan que no estoy muy activa circulando por la comunidad-wordpress…

agosto 17, 2019

sólo contarles que ya volveré y nos seguiremos viendo en el Reader. Pero se me ha muerto alguien a quien yo quise mucho muchísimo y fueron tantísimos años… que ahora ando sintiéndome un poco como lo que cuenta el texto de más abajo, aunque el vínculo fue otro, pero me trae esa añoranza… Igualmente, el blog parece activo pues van saliendo algunos posts que había dejado en la Schedule… Saludos! Nos leemos! Norma Luz – la bloguera de aquí. 

El duelo por la muerte del padre – Jamil Abuchaen

(del archivo/AcuarelaDePalabras/año2006)

“Primero, me llorarán;
luego, me pensarán.
Después, me olvidarán.”

(de Nemer Ibn Barud – Monosílabos)

“… Por ahora me resulta tan difícil escribirte, que hasta he dilatado varias veces el momento de agradecerte de todo corazón las conmovedoras palabras que me has dirigido en tu carta. A través de alguna de esas rutas que corren tras la conciencia oficial, la muerte del viejo me ha afectado profundamente. Yo lo estimaba mucho y lo comprendía perfectamente; influyó a menudo en mi vida, con esa peculiar mezcla suya de profunda sabiduría y fantástica ligereza de ánimo. Cuando murió, hacía mucho que su vida había concluido, pero ante su muerte todo el pasado volvió a despertarse en mi intimidad. Ahora tengo la sensación de estar totalmente desarraigado.”

Lo que es llamativo es el uso de las palabras desarraigado y, desamparado.

La palabra desamparo implica los siguientes sinónimos: solo, indefenso abandonado, huérfano desvalido, desabrigado, descuidado; perdido, extraviado, inerme, etcétera.

No importa mucho examinar con detenimiento o mayor profundidad la preferencia de los traductores por una u otra palabra. Lo que deseo es hacer hincapié en el sentimiento que Freud expresa por la muerte de su padre: se sentía hondamente comprometido y no sólo con su presente sino y fundamentalmente con su pasado. Lo que llama la atención es la vivencia de orfandad que tanto una como otra de cualquiera de las dos palabras utilizadas en la traducción transmiten. …

El papel del padre

Examinemos el problema desde una perspectiva más general. Lo primero que llama la atención es que el duelo por la muerte del padre ha sido, en la literatura psicoanalítica, homologado con el de la muerte de la madre. Esto es tan así que cuando se estudia el fenómeno del duelo ningún autor hace la distinción de la estructura, dinámica y consecuencias entre uno y otro tipo.

Hay algunas pocas referencias de los efectos dañinos que la desaparición del padre o de la madre pueden llegar a provocar en el individuo si este es un hombre o una mujer.

Habitualmente se ha hecho hincapié en el duelo por la muerte de la madre y en algunas escuelas psicoanalíticas (como la kleiniana), las consecuencias de este duelo pueden referirse no sólo a la totalidad de la madre como persona sino a aspectos parciales de ésta. Es sumamente frecuente que se hable del duelo por el pecho de la madre durante el período de destete, del duelo del vientre materno durante y después del parto, etcétera.

El papel del padre no ha merecido una atención especial y para algunos analistas lo que marca las características fundamentales de una personalidad adulta son los duelos que ha sufrido por la pérdida de la figura materna o aspectos parciales de ésta.

En mi trabajo clínico como psicoanalista, hace más de treinta y cinco años, he observado un fenómeno que cuando lo vi por primera vez me causó suma extrañeza.

Este hecho clínico consiste en haber encontrado -reiteradamente que la muerte del padre, acaecida en cualquier edad, pero principalmente en las etapas tempranas del desarrollo y en la adolescencia, reviste particularidades inconfundibles y cuya repercusión en la vida del doliente, tanto para el hombre como para la mujer, son asombrosamente idénticas o muy semejantes en su dinámica.

Este hecho clínico me llamó la atención porque lo esperable era que la hija sufriera consecuencias distintas de aquellas referidas al varón. De acuerdo con mi experiencia clínica, los acontecimientos psicológicos, tanto en el hombre como en la mujer, obedecen a una misma dinámica anímica.

Me siento con derecho, a raíz de la observación de mis psicoanalizadas, a sostener que la muerte del padre -manifiesta o latentemente constituye el acontecimiento más fundamental que puede ocurrir en la vida de una persona, sea ésta del sexo masculino o del femenino.

Si volvemos a examinar la carta de Freud a Fliess, del 2 de noviembre de 1896, nos encontramos con una estremecedora confesión para un hombre que en la oportunidad, tenía apenas cuarenta años: … pero su muerte real ha hecho revivir en mi todos mis sentimientos más tempranos. Ahora me siento completamente desarraigado (o desamparado)”.

La genialidad de Freud le permitió recortar lo que yo considero el aspecto más esencial del duelo por la muerte del padre: el desamparo o desarraigo. Este desamparo atañe tanto a la mujer cuanto al hombre y se manifiesta con igual intensidad en cualquiera de los dos. …”

De: “El duelo por la muerte del padre.” – Dr. Jamil Abuchaen, psicoanalista y profesor.

PD: A los que les interese el tema, pueden leer el texto completo (con las etapas de un duelo) en:
El duelo por la muerte del padre

Acerca de nuestra voz

junio 8, 2019

Hacía mucho que no lo tenía presente

“…Nuestra voz es el instrumento musical más accesible, el más natural y el más asequible. No hay que ir a ningún lugar para adquirirla. Todos la llevamos incorporada en nuestro cuerpo, va a todas partes con nosotros.
Nuestra voz revela nuestro ser, nuestro estado emocional y nuestra personalidad. Es la expresión más directa de la esencia de una persona.
A veces un disfraz nos puede engañar, pero podemos fácilmente reconocer a la persona sólo escuchando su voz, aunque su físico sea otro.
Cuando nos hacemos daño una forma de aliviarnos es emitiendo un sonido, un grito, un gemido, un quejido, la vibración del sonido sale al exterior llevándose fuera parte del dolor.
Si lo que tenemos es sufrimiento psicológico funciona de la misma manera, es sólo cuestión de emitir sonidos con nuestra voz, al cabo de sólo unos minutos, milagrosamente tomaremos conciencia que todo ya todo está bien. No ha cambiado nada en el exterior, pero mi interior se ha transformado. He alcanzado paz y serenidad, y ahora veo la vida con otros ojos.
Si se adueña de nosotros una emoción como la ira, la rabia, la agresividad, la depresión también podemos conseguir con nuestra voz que esas energías negativas, salgan fuera de nuestro cuerpo físico, es la única forma de que no nos hagan daño.
Vete a un lugar donde nadie te pueda escuchar y emite sonido, el que sea, canta, entona, chilla, grita.
Ya lo dice la sabiduría popular: “quien canta sus males espanta” ya sean males físicos, psíquicos o emocionales.
No hace falta que cantes ninguna canción conocida, ni que te sepas la letra, sólo entona, sólo emite sonido, sólo vocaliza eso será suficiente.
No te preocupes si no te gusta el sonido que sale, no lo catalogues, no lo etiquetes, no lo juzgues, no es cuestión que sea feo o bonito, sea como sea será terapéutico, será el sonido que tenga que ser.
Justamente nuestra voz es clave para calmar y silenciar a nuestra mente.
El médium Edgar Cayce predijo que el sonido sería la medicina del futuro y esto ya está ocurriendo. Los grandes expertos en terapia de sonido ya han descubierto científicamente que mediante nuestra voz y el sonido de instrumentos musicales acústicos se puede conseguir la auto-destrucción de las células cancerosas y la curación de infinidad de enfermedades.
Por medio de nuestra voz, es posible cambiar el ritmo de nuestras ondas cerebrales, los latidos de nuestro corazón, nuestra respiración y el flujo del líquido céfalo-raquídeo. Así como disolver bloqueos energéticos y emocionales…”
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