La persona que aspiramos llegar a ser… Marcela Miguens

(Re-post  de Septiembre 18, 2005)  

La que sigue es una reflexión ‘transpersonal‘ a partir de una vieja ‘oración’ individualista… Después de leerla, me quedé pensando si no será el anhelo de unos pocos… No sé… Pero me gustó eso de “una ética de la “acción buena” pero no de principios fijos”. Si alguno anda con tiempo, léala… 

De “La Gestalt 20 años en Argentina.” (Fragmento)

“…la vieja Oración de la Gestalt, en los grupos, decía así: ‘Yo soy yo y vos sos vos. Yo no estoy en este mundo para vivir de acuerdo a tus expectativas. Vos no estás en este mundo para vivir de acuerdo a las mías; yo hago mis cosas y vos hacés las tuyas y si nos encontramos todo está bien y, si no, no podemos hacer nada.’ 

… En este paso del individualismo que dejamos atrás hacia el comunitarismo transpersonal parecería que “Emerge un nuevo tipo de persona en el diálogo con múltiples contextos de vida que la obligan a desarrollar nuevas y múltiples fuentes de identidad”, dice Maureen O’Hara. Ella también nos presenta la aproximación a un “modelo de psiquis” que podría ser:

1) En primer lugar Innovadora pero al mismo tiempo conservadora de mitos, signos y símbolos. Una psiquis jungiana.

2) Capaz de embarcarse en viajes espirituales.

3) Que pudiera pensar y actuar con una mirada local y global al mismo tiempo.

4) Capaz de tolerar la ambigüedad y crear desde las diferencias.

5) Capaz de un conocimiento reflexivo y contextual al mismo tiempo un “ser en proceso”.

6) Con una ética de la “acción buena” pero no de principios fijos.

7) De pensamiento holístico.

8 ) Particularista y generalista.

9) Que confía en el cuerpo y desconoce la fragmentación cuerpo-mente.

10) Que respeta los modos no-racionales de conocimiento pero al mismo tiempo tiene una gran capacidad para racionalizar y abstraer.

11) Empática con los otros.

12) Capaz de experienciar vivencias de Unidad donde toda conciencia esta interconectada.

Y yo agregaría, para terminar, a este cuadro de la doctora O’ Hara y también sintetizando esta ponencia que recorre 20 años de hacer Gestalt en Argentina, que la persona madura e integrada que aspiramos ser para afrontar esta etapa que estamos viviendo tendrá que ser capaz de:

1) Aprender a vivir en la inseguridad, sin mapas, y en proceso continuo de cambio y movimiento.

2) Construir una comunidad desde las diferencias, los sueños y la celebración de la vida.

3) Tendrá que ser capaz de desarrollar el ‘Self’ y la Comunidad reforzándose mutuamente y en mutua interacción.

‘Self’ y Comunidad, reforzándose y completándose, para expandir su visión en el nuevo milenio.”

Fragmento de “Vértigo, cambio y humanización en un mundo globalizado” por Lic. Marcela Miguens. 

Leído en: “La Gaceta de la Gestalt On-Line” 

Vacío fértil y creativo

Leyendo otros blogs… encontré estas bellas palabras que, creo, podrán ‘sonarle’ aún a las personas poco familiarizadas con la psicología de la gestalt… No creo que sea muy difícil imaginar lo que es un “vacío -interior– fértil” – (Dedicado al amigo lacaniano que estuvo leyendo “Palabras a mí mismo” de Hugh Prather).

“¿Qué pasa si por tanta gestalt resuelta, el precio es la soledad?
¿Qué pasa si por tanto encuentro verdadero con mis sensaciones, se me escapan las de los demás?
¿Qué pasa si de tanto perseguir el verdadero encuentro, nadie quiere mi intensidad?
A la gente no le gusta que le digan la verdad
A la gente no le gusta que lo afronten consigo mismo
La gente gasta horas y horas en desencontrarse de sí
Porque se teme, se odia, se anula se huye por no verse
Y, no sabe tal vez que esta huida, pide más huida…
Y que entonces la vida se va perdiendo cada día un poco más
Porque es la huida, la más perdida
Y es que entonces, me pierdo de ti…
No me dejas conocerte, porque me huyes
Porque cualquier cosa que se parezca al verdadero encuentro, levanta ampollas
Porque estás herido, y porque no has visto que yo también estoy herida
Porque los miedos nos han podido…
Porque en algún sitio, lo verdadero es reemplazado por lo superfluo
Por lo que nada apremia, por lo que nada intimida,
Por lo que nada toca por lo que nada hiere
Porque si todo es liviano, todo flota,
No hay peso, no hay presión… ¡no tiene cuerpo!
Porque entonces nuestros encuentros
Sólo son pequeños recuerdos vivos de lo que alguna vez pensé, deseé y soñé contigo
Y porque entonces, termino perdiéndote y perdiéndome
Me pierdo de tí, porque no me aceptas
Me pierdo de tí, porque no encuentro dónde hacer vivo este encuentro
Me pierdo de tí, intentando cruzar este olimpo hacia a ti
Nada alcanza, nada logro para dar satisfacción a este encuentro
Porque nada existe de verdad, porque sólo el cliché y los roles son los semáforos en verde
Y todo el resto son amarillos y rojos, más aún la inercia de tu corazón protegido
Porque es tanta la costumbre de comodidad de vivir a medias
Que ya ¿ para qué conectarse a uno mismo ?
Porque ahora el desencuentro es tal, que cuando a tí me acerco,
cuando a ti te miro, no me ves a mí, sólo ves tu propio reflejo…
¡Ay de mi! Madrecita mía ¡Ay de mi! Angelito del amor y de los flechazos
Pues, ¿dónde está entonces el verdadero encuentro?
¿Cómo cerrar una gestalt con quien jamás volverá a estar, o más vale con quien jamás de verdad estuvo?
¿Cómo cerrar una gestalt abierta con la ilusión de tí mismo
Como cerrar una gestalt iniciada con una imagen prefabricada y bien estudiada que has proyectado o entre tú y yo?
Recién allí me doy cuenta que no sólo es que no estás ni estoy yo…
Recién allí me doy cuenta que nunca, nunca hemos estado los dos..
O si, si yo si que he estado,
Es más, aún hoy estoy aquí…
…sólo que hoy estoy vacía
Y tal vez sí hoy como los maestros dijeran…
este vacío sí hoy sea fértil, nutricio y creativo…
Tal vez hoy sí de este vacío salga la fertilidad…
mi gran pasión por la vida.”

En Cara a cara June 12th, 2006 by coachmentoring – Por alguna razón, ya no figuran estas palabras en dicho sitio…

Relacionado: Antigua Oración de la Gestalt

El cuerpo y las emociones

Una perspectiva desde la Gestalt*… 

“- Hoy se lleva eso de hacer todo lo que te pida el cuerpo.
– Eso dicen, pero pocas personas lo llevan verdaderamente a la práctica. Tal vez sólo los niños, además de los animales…
El ser humano necesita expresar sus emociones de una forma mucho más espontánea de como lo hacemos los adultos. Es algo innato que, por un aprendizaje tan convencional como represor, acabamos olvidando. Lo malo es que luego el propio cuerpo nos pasa factura.

– ¿El cuerpo castiga nuestra falta de espontaneidad?
– Las emociones van siempre acompañadas de una cierta conmoción somática. Me refiero a emociones tan genuinas como el miedo, la tristeza, la rabia o la alegría. Cada emoción se refleja en distintas partes del cuerpo humano. El miedo, por ejemplo, aumenta la presión ocular, contrae la musculatura profunda del cuello, los glúteos; la respiración queda bloqueada (a menudo, también el hipo) y aumenta la frecuencia cardiaca. La tristeza abate la musculatura facial, contrae los pectorales, pone la cadera en retroversión y origina un decaimiento físico ostensible.

– ¿Y ante el dolor?
– Ante el dolor o sufrimiento (los médicos prefieren hablar de dolor agudo o crónico) también aparece un aumento de la frecuencia cardiaca, tensión muscular que suele agravar el cuadro de una determinada lesión, a la vez que se liberan gran cantidad de neuropéptidos en la sangre. La rabia contrae los maseteros [músculos encargados del movimiento de las mandíbulas] y la musculatura interescapular. Tensionamos las extremidades y es característica la forma de cerrar los puños o patear el suelo; a veces incurrimos en lo que denominamos retroflexión, pegar un golpe a la mesa o a la pared con la que expresar la ira que sentimos… La alegría activa muscularmente todo el cuerpo, nos hace sentir deseos de bailar y aumenta también la frecuencia cardiaca.

– Salvando la alegría, ¿no debiéramos reprimir las emociones tenidas socialmente por malas?

-Resulta paradójico que nos encante ver a un crío brincando de emoción cuando recibe una noticia placentera y que lo riñamos cuando expresa su ira gritando, llorando o ejecutando una pataleta. Independientemente de cómo estemos las emociones forman parte de nuestra manera de ser, que puede ser buena o mala, pero no hay otra. Vivir de forma auténtica es dejarse llevar por las emociones.

-Creía que un terapeuta alegraba al triste, tranquilizaba al temeroso y calmaba al airado.
Wilhelm Reich, por ejemplo, nos enseñó que tratar y reprimir son cosas distintas. Fue un psicoanalista austríaco, discípulo de Freud, que utilizó la expresión corporal con finalidad terapéutica. Fue autor de La función del orgasmo (1927) y Análisis del carácter (1934). Quien tiene miedo debe poder expresar su miedo con toda franqueza, sin negarlo. De nada sirve decir «no tengas miedo» a la mente si el cuerpo vive intensamente esa emoción.

-Estoy irritado. ¿Con quién me enfado?
La mayoría de las personas se enfadan consigo mismas, empleando una gran energía de contención para ello. Por no dañar a nadie, acaba uno dañándose a sí mismo. Sería más práctico descargar la ira sobre un saco, pegándole o gritándole hasta agotar la emoción. Las explosiones de ira, sin embargo, suelen ir precedidas de demasiada ira contenida e inexpresada, bajo presión, y que, llegado el momento, revienta.

-Y, entonces, ¿cómo hay que gestionar las emociones?
Si uno llora cuando tiene ganas de llorar, ríe cuando tiene ganas de reír, grita cuando tiene ganas de gritar, nunca llega a una tristeza, una alegría o una ira histéricas. Seremos normales en la medida en que normalicemos nuestras emociones. Decimos nosotros que el camino del corazón es el único que lleva de regreso a casa y el que nos permite ser auténticos. También se trata de ahorrar energía. Todo lo que sea estar de manera diferente a como estoy implica un sobresfuerzo físico terrible.

-¿Las emociones son energía?
-El ser humano es energía. Nacemos dotados de una energía potencial que siempre es la misma, que configura o resulta configurada por nuestro carácter y que tendemos de manera inconsciente a convertir en energía cinética. El cuerpo siempre avanza orientado al placer y en dirección contraria al dolor. Lo hace a través de lo que llamamos un «impulso unitario» que dispone de un subimpulso tranquilo (me doy cuenta de las emociones) y otro agitado (debo hacer algo). Cuando estos impulsos se bloquean mentalmente por autorrepresión, educación, norma o costumbre, creamos zonas de escisión en el cuerpo, zonas por las que el flujo de energía se ve interrumpido y aparecen contracciones, temblores, vibraciones y hormigueos. Cuando la energía fluye libremente activamos la expresión corporal desde los pelos a los pies, pasando por los ojos, la boca, diafragma y pelvis.

-Hay quien siempre pone la misma cara, esté triste o contento.
-Ha aprendido a vestir una coraza que le protege del dolor, pero le aleja del placer. Aun cultivando la libertad, nuestra sociedad sigue reprimiendo muchos impulsos expresivos como el llanto, la angustia o la excitación sexual. Se tiende a hacer sin sentir, a estar sin ser, siguiendo exigencias impuestas, horarios no siempre acordes con nuestra propia biología.

-Me noto extraño…
-Shhh… Escucha lo que tu cuerpo pide y dice.”

De:  *Boletín de Fundación Eroski – Ordi Montaner – 02 de julio de 2007 – Entrevista a María Micaela Saura León, psicoterapeuta. Espai de Gestalt de Barcelona.

Relacionado: Las técnicas del cuerpo 
https://acuarela.wordpress.com/2006/08/27/las-tecnicas-del-cuerpo/

Encuentros: Antigua oración de la Gestalt

Fue un “himno” para algunas personas que pasamos por la llamada terapia gestáltica

“Yo soy yo y tú eres tú.
Yo no estoy en este mundo
para colmar tus expectativas.
Tú no estás en este mundo
para colmar las mías;
yo hago mis cosas
 y tú haces las tuyas
y si, por casualidad, nos encontramos
será hermoso;
 si no, no puede remediarse.” 

PD: Pasado un tiempo, tuvimos que replanteárnosla 😉

Abajo, en los comentarios, variantes: Versión modificada – Oración del Encuentro, Sergio Sinay