La Nueva Espiritualidad en las Mujeres o el Retorno de lo Femenino. Por Marcela Miguens

Vía transpersonalpsycho*

Septiembre de 2003.

“Siguiendo a Santiago Kovadloff quiero empezar esta charla en el Foro de la Mujer diciendo que ser humanos, hombres o mujeres es … ser inconclusos.

Para Kovadloff el ser humano es un anhelo por tratar de completarse. La especie, hombre, mujer en contraposición a otras especies como las plantas o los animales, está siempre en la búsqueda de una completitud que nunca llega y esto es lo que nos define como especie. Siempre en movimiento para tratar de ser…

La muerte nos sorprende en la tarea de cumplir con ese anhelo que es aproximarse más y más a ser alguien completo.

Seguir este pensamiento me llevó a recordar que para nosotras, mujeres, ser mujer también es ser tarea, tarea de completarse….

En los años setenta, fuerzas culturales y sociales hasta entonces desconocidas produjeron un impacto enorme en mi vida y en la vida de muchas mujeres. Creo que lo que llamamos hoy la Nueva espiritualidad en las mujeres, junto con la influencia del movimiento pacifista, junto con las terapias experienciales jóvenes, junto con el interés por los caminos orientales de liberación como el Budismo, el Hinduismo, el Yoga, empezaron a conformar un Movimiento de transformación, de búsqueda y de alerta especialmente entre las mujeres. Y ese Movimiento que se llamó Human Potential Movement continúa estando vigente hoy.

Como movimiento de transformación es básicamente anti-autoritario, y anti-modelo, e invita a repensar los cánones establecidos, para descubrir en cada una lo que tenemos de únicas e impares y a tratar de descubrir como podemos relacionarnos con los demás desde el aprecio por nuestras diferencias.

Hemos creado este Foro, nos reunimos aquí, por ejemplo, sin ser feministas en el sentido de emular a los hombres. Por el contrario, nos reunimos porque hemos descubierto como el desequilibrio de los dones profundos ausentes de lo femenino han perjudicado por igual a hombres y a mujeres. Desde ya sabemos como la mirada femenina en problemas personales, políticos y sociales es importante para rescatar el mundo del caos.

Estoy llamando Nueva espiritualidad en las mujeres a lo que da sentido, y brota de manera espontánea y popular en países que ya dieron una vuelta de tuerca a aquel feminismo primario de las sufragistas inglesas que imitaban a los hombres.

Considero superado el Patriarcalismo, o por lo menos bastante domado, aunque sabemos que ha coloreado una cultura, la nuestra y ha dañado especialmente en su autoestima a muchisimas mujeres. A veces para siempre.

Cuantas veces nos encontramos en la historia y en nuestra propia vida, con mujeres dolidas, abusadas, dañadas en su autoestima. Mujeres que no coincidieron con los esteriotipos culturales del momento y fueron condenadas por los demás y muchas veces condenadas por ellas mismas a vivir sin dignidad o a empezar a morirse jóvenes. Me refiero a aquellas mujeres que fueron encerradas en conventos en tiempos pretéritos pero también a las bulímicas anoréxicas de hoy. Algo fuerte no encajaba entonces y no está encajando ahora y las va condenando a espacios “sin salida”

Frente a eso, me pregunto qué sería EL RETORNO DE LO FEMENINO?

Es la analista junguiana Jean Shinoda Bolen, en “Godsses in every woman” la que nos habla del Retorno de la Diosa o el retorno del arquetipo de lo Femenino, para hombres y mujeres.

Los Arquetipos son imágenes inconcientes que llevamos inscriptas en nuestra memoria colectiva y que sintetizan instintos o modos de ser y permiten entenderlos mejor. Algunas escritoras de habla inglesa como Marion Woodman o Raine Eisler o Clarissa Pinkola Estés en su libro “Mujeres que corren con los lobos” han estudiado el Divino Femenino cuyo arquetipo jungiano es “la Diosa “.

Ellas han creado una psicología femenina en el sentido más verdadero: el sentido que lleva al conocimiento del alma o del espíritu humano, a profundizar los dones, a establecer jerarquías de valores más afines con nuestra misión en la tierra.

Entonces, psicólogas, filósofas, antropólogas y sociólogas que investigan en este femenino conciente, han ido creando una mirada revalorizadora, frente al género que nos devuelve el poder. El poder de ser universales y libradas a nuestra tarea de completarnos…

Dejamos de ser dependientes o geishas pensando que siempre TENEMOS que ser completadas desde afuera por un hombre y descubrimos la tarea irrenunciable de hacernos responsables por nosotras y desde allí interactuar con el medio.

Nuestra tarea es realmente genial. Podemos adentrarnos en el misterio y en lo sagrado, sin dejar de pertenecer al mundo de la ciencia, la tecnología, o la cultura, ni dejar de atender a esa fuerza restauradora que está en nosotras y nos invita todo el tiempo a una danza entre el conocimiento, el misterio de lo sagrado, y la acción solidaria.

En estos últimos 20 años, la Nueva espiritualidad de las mujeres junguianas ha dejado una impronta profunda en mi misma y en mis grupos de Gestalt. Porque ha resonado dentro mío las profundas huellas de mujeres que desde tiempos inmemoriales están presentes en nuestro inconciente colectivo. Podemos escuchar sus voces si afinamos nuestra sensibilidad…

En las terapias transpersonales o las llamadas terapias jóvenes, lo que hacemos es trabajar con lo femenino conciente. Dicho junguianamente sería redescubrir a la Diosa que está en cada una de nosotras con sus aspectos y sus atributos.

Como por ejemplo la capacidad de curar, y curarse, de intuir, de formar hermandades, el cuidado por el otro, la exigencia de respeto mutuo y de respetarse, la compasión, el servicio a la comunidad, el contacto profundo con la naturaleza y con lo divino, el contacto profundo con nuestro cuerpo sacralizado.

Esta es una época gloriosa donde estamos pudiendo poco a poco reconciliar lo fuerte y lo débil, lo lunar y lo solar Es decir, estamos empezando a entender que nuestra tarea TAMBIÉN consiste en poder honrar todas las etapas de la vida con los diferentes ritmos y particularidades de cada una…

El miedo a envejecer, por ejemplo, que ha a sido tema de terror en los consultorios psicológicos bajo una cultura empapada de patriarcalismo, el temor a ser la bruja, el temor a ser la vieja … Hoy en dia, en lugar de ser insultos lapidarios, vieja y bruja parecen conectarnos más, con atributos pre-patriarcales, donde la bruja tiene otra significación la de su origen que es: conocedora de hierbas curativas, de los procesos naturales, vidente, curadora, partera. O creativa y comunitaria como Hidegarda y las beguinas que tan profundamente trajo Raquel en nuestro último almuerzo.

En muchos lugares retrogrados, el temor a ser “la vieja” se inculca en las mujeres como temor, al deterioro físico, a ser dejada de lado por inservible, en un mundo comandado por hombres.

Sin embargo existe otra versión: ”la vieja sabia”, la psicología junguiana llama a ese aspecto de lo femenino Crone. O la vieja sabia. Crone es la que armoniza con los ritmos de la naturaleza y se celebra a si misma en un eterno presente. Crone es como el invierno que no pretende ser primavera y disfruta de las cumbres nevadas y del solcito invernal. Y también puede sentarse a ver pasar la vida sin tener que hacer nada, con la sensación pacífica de pertenencia a la familia, a la tierra, al planeta. O puede comprometerse en tareas de servicio a los otros. O sentarse en meditación. O simplemente sentir la conexión sagrada e íntima de todo lo que existe.

Pero para consolidar a esta vieja sabia dentro nuestro, es necesario primero haber transitado otros atributos femeninos de la Diosa que nos han permitido primero actuar con los demás como la Creadora, la Iniciadora, la Nutricia, la Transgresora, y sobre todo LA DESAFIANTE.

Para Barbara Walker el aspecto desafiante está relacionado con el hacer preguntas implacables.

En su libro ”La mujer, sabiduría y poder” señala también la diferencia entre el concepto que se tiene en los museos Occidentales de la Diosa Kali como destructora en contraposición con el lugar que ocupa en India como principio de todo, creadora, protectora y destructora que va a reabsorber la creación.

Fíjense, es interesante descubrir esa dimensión cíclica de la diosa cuyo sentido es: siempre el morir es para renacer, nunca es un final definitivo.

El aspecto Gorgona de Atenea, la Afrodita subterránea, Démeter Negra o Kali en su fase destructora, son distintas versiones de la Desafiante, un atributo fundamental del Femenino arquetípico.

Para Marion Woodman, las diosas obscuras que nombramos representan las profundidades femeninas y es precisamente la parte desconocida de lo femenino la que nos hace transformadoras. Podemos transformar en nosotras lo que nos propongamos.

Por otra parte, aceptar el lado oscuro y misterioso de nuestra naturaleza es poder relacionarlo con el ciclo nacimiento crecimiento muerte y renovación.

Pero sin ese aspecto Desafiante, atributo femenino por excelencia, es muy difícil atreverse a iniciar el descenso hacia lo profundo, el viaje de profundis como diría Oscar Wilde, para encontrar nuestro verdadero sentido. Un sentido que se va renovando siempre en las distintas etapas de la vida a medida que aprendemos a vivirla con intensidad.

Yo he podido darme cuenta de, que cuando el femenino conciente está bien desarrollado en una persona, eso se nota en varias cualidades:

1) El saber escuchar. Escuchar al otro como otro, distinto de mi …

2) la capacidad de introspección de interioridad, el poder meterse para adentro y preguntarse: me llena plenamente lo que estoy haciendo? o Qué puedo aprender de esto tan doloroso que me está pasando?

3) la capacidad de cuidado por el otro.

4 ) el humor leve, que implica una cierta filosofía para vivir.

Para terminar, quiero decirles a ustedes que, desde mi experiencia, es muchas veces a través del dolor, al poder atravesar un dolor muy profundo, tal vez una gran pérdida, lo que nos hace por fin capaces de encontrarnos con esa fuerza integradora cuerpo-mente-espiritu, que está en nosotras y nos hará verdaderas y valiosas habitadas por la gentileza del corazón, es decir, nos hará en la última etapa del viaje por la vida, verdaderas Viejas Sabias…

Seremos mujeres sabias en la medida que hayamos podido hacer la tarea de irnos completando… en un viaje por la vida que va de la ignorancia a la comprensión, de las ataduras a la libertad y de los miedos al amor universal.”

Leído en: http://www.transpersonalpsycho.com.ar/Nuevaespiritualidad.htm