Elecciones

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“No elegimos a los otros al azar. Nos encontramos con aquellos que existen ya en nuestro inconsciente.”

Sigmund Freud, médico neurólogo austríaco de origen judío, padre del Psicoanálisis y una de las mayores figuras intelectuales del siglo XX.

Frases y Citas Célebres de Jacques Lacan

París, 13 de abril de 1901 – ibídem, 9 de septiembre de 1981

Lacan 

Circulan, sorprenden, obviamente, les falta el contexto; y el contexto es que Lacan le hablaba -en sus seminarios y en sus escritos- a los otros psicoanalistas que, como él, ya se manejaban con conceptos muy específicos de la teoría y de la práctica psicoanalítica. Igual, tienen ese efecto de abrirnos a pensar de otras maneras…

“Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de su época.” [Qu’y renonce donc plutôt celui qui ne peut rejoindre à son horizon la subjectivité de son époque.] – Jacques Lacan

“La verdad tiene estructura de ficción.” [La vérité a structure de fiction.] – Jacques Lacan

“Ser psicoanalista es, sencillamente, abrir los ojos ante la evidencia de que nada es más disparatado que la realidad humana.” – Jacques Lacan

“Sólo se siente culpable quien cedió en su deseo.” – Jacques Lacan

“Todo arte se caracteriza por un cierto modo de organización alrededor de ese vacío.” – Jacques Lacan

“Amar es dar lo que no se tiene a alguien que no lo es.” – Jacques Lacan

“Pienso dónde no soy, ergo soy dónde no pienso.” [Je pense où je ne suis pas, donc je suis où je ne pense pas] – Jacques Lacan

“El inconsciente está estructurado como un lenguaje.” [L’inconscient est structuré comme un langage.] – Jacques Lacan

“LA mujer no existe.” [La femme n’existe pas.] – Jacques Lacan

“Los no incautos yerran.” – Jacques Lacan

“El deseo del hombre es el deseo del Otro.” [Le désir de l’homme est le désir de l’ Autre] – Jacques Lacan

“Si usted ha comprendido, seguramente está equivocado.” – Jacques Lacan

“La palabra es la muerte de la cosa. (Es decir: con el símbolo queda anulado lo indefinido de algo real y luego con esa muerte de la cosa aparece el objeto sustituyéndola).”Jacques Lacan

“La verdad es el error que escapa del engaño y se alcanza a partir de un malentendido. (El seminario, vol. I, Escritos técnicos de Freud (-1953-1954-)” – Jacques Lacan

“El deseo es siempre deseo. (Ibid.) significa: el deseo nunca se satisface, cuando parece cumplir su objetivo resurge con otro objeto y así ad infinitum.” – Jacques Lacan

“Cuando el ser querido va demasiado lejos en la traición a sí mismo y persevera en el engaño de sí mismo, el amor no lo sigue más.” – Jacques Lacan

“Un sujeto es un significante para otro significante.” – Jacques Lacan

“Debajo del significante hay nada. -Jacques Lacan
(Téngase en cuenta que Lacan de este modo replantea, con ecos de existencialismo, el signo lingüístico estructuralista de Ferdinand de Saussure — en donde a cada significante corresponde abajo un significado —, esta frase es capital para entender a la mayor parte de la obra lacaniana).”

“La falta genera al deseo.” – Jacques Lacan

“El deseo nunca se satisface del todo.” – Jacques Lacan

“El sujeto está sujetado al deseo.” – Jacques Lacan

“Sólo el amor hace condescender el goce al deseo.”– Jacques Lacan

“Un analista no sabe lo que dice, pero debe saber lo que hace.” – Jacques Lacan

“La primera virtud del conocimiento es la capacidad de enfrentarse a lo que no es evidente.” – Jacques Lacan

“Lo obvio suele pasar desapercibido, precisamente por obvio” – Jacques Lacan

“El síntoma es una metáfora” – Jacques Lacan

“Nadie habla sino de su propio síntoma” – Jacques Lacan

“El sujeto no habla sino que es hablado (por el Otro desde lo inconsciente).” -Jacques Lacan

“Para hacer tortillas hay que romper los huevos” – Jacques Lacan
(Aunque parezca poco académica esta frase y quizás no fuera creación de Lacan, él la utiliza cuando explica la constitución del sujeto y en última instancia el significado de la frase es bastante evidente: para llegar a cosas concretas suele ser necesario algún conflicto decisivo).”

“El analista no es el que sabe, quien sabe es el analizante (analizante = paciente según la psicología de visos conductistas), es el supuesto al saber” – Jacques Lacan

“El arte y la palabra suelen estar para velar la falta” – Jacques Lacan

“El analista debe estar atento a la palabra plena.” – Jacques Lacan

“El analista no hace sino devolverle al analizante (analizante = paciente) su mensaje invertido, como si se tratara de un espejo (en el cual el analizante se puede reconocer).”– Jacques Lacan

“Sólo los idiotas creen en la realidad del mundo, lo real es inmundo y hay que soportarlo”– Jacques Lacan

“La realidad es el soporte para el fantasma del neurótico” – Jacques Lacan

“Si Freud centró las cosas en la sexualidad es porque en la sexualidad, el ser parlante balbucea”– Jacques Lacan

“La relación sexual concluye con lo real”– Jacques Lacan

“La relación sexual no existe (No existe una plena relación o entendimiento de lo sexual).”– Jacques Lacan

“…Otros los repetirán ¿Y qué quedará de todos mis decires? (…) acaso sean como la abeja fosilizada en el ámbar, de ella podemos tener la imagen pero nunca sabremos de su vuelo” – Jacques Lacan
(Del prefacio escrito por Lacan en el libro Lacan de Anika Rifflet-Lemaire).

Leído en: https://soydondenopienso.wordpress.com/2013/07/20/frases-y-citas-celebres-de-jacques-lacan/

Relaciones de pareja: cinco modelos

Desde Un blog de psicoanálisis lacaniano, de Hernando Bernal… Me lo dejo aquí para ir meditando qué clase de relación establecí yo con mis grandes amores… pues lo vengo hablando con el analista pero aún no lo tengo muy claro…

467. Cinco modelos de relaciones de pareja

Por Hernando Bernal

Miller (2003) plantea en el texto La pareja y el amor, cinco tipos de modelos de relación de pareja, a manera de hipótesis, como un ejercicio de reflexión sobre los problemas que se presentan en las relaciones de pareja contemporáneas. El primer modelo él lo denomina «elección de objeto narcisista». En efecto, se trata de esas parejas que se eligen con base a su narcisismo, con base a su amor propio, es decir, eligen al otro en la medida en que ese otro se parece a ellos mismos, o se elige al otro en la medida en que el otro representa lo que se quiere llegar al ser; en este caso el otro funciona como Yo ideal. De hecho Freud mismo plantea que en esta elección de objeto narcisista, se puede elegir al otro en la medida en que ese otro representa lo que uno fue, lo que uno es, o lo que uno quisiera llegar a ser. De todos modos, el narcisismo siempre está en juego en la elección del objeto amoroso. Esto es lo que hace a esa elección, algo engañosa, ya que al amar al otro, el sujeto se está amando a sí mismo, de tal manera que cuando un sujeto le dice al otro “como eres de lindo”, faltaría agregar a esa frase, “como yo”: “eres tan lindo, como yo”, “eres tan inteligente, como yo”, y así sucesivamente con cada una de las frases halagadoras que la pareja le dirigen al otro. Así pues, en el amor narcisista la verdad es que el sujeto no ama al otro, sino que se ama a sí mismo en el otro.

Esta elección de objeto narcisista se sostiene en la relación especular que todo sujeto sostiene con sus semejantes. Casi que responde a la consigna: “mientras más parecido a mí, más lo amo”. Esta relación especular (se le denomina así por la fase del espejo, por la relación que establece el sujeto con su propia imagen en el espejo y que constituye el «Yo» por una identificación con esa imagen) es lo que explica que se sienta afinidad por personas semejantes al sujeto; es más, la mayoría de los amigos lo son porque se parecen al sujeto y difícilmente éste acepta como amigos a personas que son diferentes a él. Las relaciones amorosas sostenidas en el narcisismo son las más lábiles; fácilmente terminan o se rompen en el momento en que aparecen las pequeñas diferencias; cuando el otro ya no es más como el sujeto creía que era, empieza el desamor, la incompatibilidad y lo insoportable que se vuelve el otro para el sujeto. Cuando las parejas se llegan a conocer verdaderamente, aparecerán esas “pequeñas diferencias” que harán al otro insoportable; de aquí la importancia de conocer muy bien al otro y no dejarse llevar por lo engañosa que es esa imagen de perfección del otro que aparece al comienzo de toda relación. Si la relación solo se sostiene en el narcisismo, al aparecer las diferencias, esto llevará al rompimiento de la relación, lo que es bastante común en las relaciones amorosas entre actores y modelos.

El segundo modelo de pareja introduce, junto a esa relación imaginaria (narcisista), una función «simbólica» (Miller, 2003). Se trata de “la identificación a uno de los padres sosteniendo los elementos narcisistas” (p. 19). Es lo que Freud denominó elección de objeto por apuntalamiento. Consiste en que se elige una pareja en la medida en que es «como el padre» o «como la madre» del sujeto. Aquí, entonces, la elección de objeto se apoya en el hecho de que la pareja elegida se parece al padre, en el caso de las mujeres, o a la madre, en el caso de los hombres. Por supuesto, esta elección sucede de forma inconsciente y muchas veces solo después el sujeto se da cuenta de lo parecida que es su pareja ya sea a su madre o a su padre. Esta referencia edípica ayuda a consolidar la relación de pareja.

El tercer modelo es denominado por Miller (2003) como el «modelo fantasmático». Consiste en que la pareja responde al fantasma fundamental del sujeto, es decir, la pareja ocupa el lugar del objeto de satisfacción sexual (goce) en el fantasma del sujeto. Un ejemplo de ello es cuando a un hombre le gusta tratar mal, con palabras soeces, a una mujer, en el momento del encuentro sexual, y se encuentra con una mujer a la que le gusta que la traten mal y hasta le demanda a su pareja que le diga “perra”, “puta”, etc., sin lo cual esta mujer, y ese hombre, no alcanzarían fácilmente el éxtasis sexual; y además, se puede tratar de un ejecutivo modelo, y ella una dama de la alta sociedad, y hasta feminista, solo que en la cama le gusta que le digan “puta”. El fantasma fundamental se pone en juego en esa elección de objeto fantasmática a raíz de encontrar en el otro un rasgo físico, un “divino detalle”, una nimiedad (cualidad o defecto que se observa en el otro) que hace que se desencadene la pasión sexual por el otro. “A veces uno podría decir que las mejores parejas son las parejas fantasmáticas, en las que una cierta complementariedad -aunque sea en el dolor- está asegurada” (p. 19). Este tipo de parejas tienen un apego mucho mayor el uno por el otro, a tal punto que es lo que se denomina en el lenguaje vulgar “encoñamiento”, o si se trata del esposo que se va con otra, se dice de él que está “enyerbado”, y no es eso, sino que el otro ocupa en el fantasma del sujeto el lugar de objeto.

El cuarto modelo se denomina «modelo sintomático» (Miller, 2003). Es el mismo modelo fantasmático pero, “en este caso, se pone en evidencia que el escenario implica un disfuncionamiento” (p. 20), es decir, el otro se vuelve un síntoma para el sujeto, lo que se denomina en el lenguaje lacaniano el parternaire-síntoma. Algo del otro, incluso su goce, su manera de alcanzar la satisfacción sexual, se le hace insoportable al sujeto. Y esto es el síntoma: lo imposible de soportar, solo que, como el otro ocupa el lugar de objeto en el fantasma del sujeto, eso une mucho a la pareja, y entonces es difícil dejarlo, separarse de él. Aquí encontramos todas esas parejas que se quejan del otro (su maltrato, por ejemplo), pero no lo pueden dejar; lo siguen amando o siguen muy apegadas a él a pesar de lo imposible de soportar que es el otro; o se separan pero al poco tiempo regresan, y asi se la pasan: separándose y volviendo a estar juntos, sobretodo porque a nivel de su fantasma encuentran esa cierta complementariedad (léase satisfacción sexual) que los une irremediablemente.

El quinto y último modelo involucra “la perspectiva misma del parternaire-síntoma” (Miller, 2003, p20), pero incluye la dimensión del amor propiamente dicha, ese amor que se abre al Otro en la medida en que se trata del Otro que no tiene, del Otro en falta. “El amor es lo que diferencia al parternaire de un puro síntoma” (p. 20); esto es lo que le permite a la pareja, dice Miller, proyectar el síntoma afuera. Aquí encontramos esas parejas que, a pesar de tener un imposible de soportar, uno de ellos excusa o justifica al otro por el amor que siente por él. Es el caso, por ejemplo, del padre de familia que se toma sus tragos el fin de semana y se pone necio o escucha música a alto volumen; los hijos se quejan de él y hasta le dicen a la mamá que por qué no se separa, y la mamá les responde justificando su actuar: “su papá podrá ser un borrachito necio y cansón, pero es mi borrachito; háganme el favor de no molestarlo”.

Leído en: * https://bernaltieneunblog.wordpress.com/2017/12/14/467-cinco-modelos-de-relaciones-de-pareja/

Amar es dar…

...lo que no se tiene” (La famosa frase explicada con gran sencillez).

454. Amar: entre la falta y el signo de amor.

Por Hernando Bernal

El problema del amor es que se aprende a amar demasiado temprano en la vida –cuando se es un infante–, y en un mal lugar: al lado de los padres. Esto es lo que hace al amor un tanto traumático para los seres humanos. El primer gran objeto de amor es la madre. “Para ambos sexos eso empieza con la madre” (Miller, 2011). Entre el niño y la madre se establece, entonces, un vínculo que es fundamental para la constitución subjetiva del niño: la dependencia de amor. Dicho vínculo se sostiene en una falta fundamental: la de esa madre en la medida en que ella ha subjetivado su castración –“no lo tengo, el falo”–; por eso, para el psicoanálisis, sólo puede amar aquel que se siente en falta, el sujeto castrado, quien es fundamentalmente el sujeto neurótico.

Así pues, amar es dar lo que no se tiene, amar es reconocer la falta y dársela al otro; amar no es dar lo que se tiene, sino lo que no se posee (Miller, 2008). Pero en el amor también cuentan el arte y la manera: “si se considera el modo en que se hacen los regalos, puede decirse que el arte y la manera de dar valen más que dar mucho. Los japoneses son muy buenos para dar naderías rodeadas de una pompa sensacional” (Miller, 2011). Por eso al amor hay que rodearlo de una suerte de ceremonia: hay que cortejar al otro, hacer un rito para dar lo que no se tiene, esa nada tan deliciosa (Miller).

De aquí la importancia de que el amante no se presente tan completo, sino más bien incompleto. Los sujetos que en el amor se presentan completos –autosuficientes, independientes, autónomos– ni aman ni son amados, ya que el amor está siempre del lado de la falta. Para ser amado, hay que presentarse en falta, incompleto, con un agujero que haga posible que se desencadene el amor en el otro: “es que lo veo muy desvalido”, “es que no sabe escoger su ropa”; “es que es un poco tonta”: ¡una falta, una pequeña! ¡Cualquiera que esta sea!

Además, “para una mujer, sigue siendo esencial el signo de amor” (Miller, 2011). Las mujeres siempre están en la búsqueda de los signos de amor en el otro, por eso ellas se dedican a espiar: revisan el móvil, la libreta, la ropa, buscando que ese signo de amor no se dirija a otra. El problema es que el signo de amor es frágil, fugaz, y además diferente de la prueba de amor. “La prueba de amor siempre pasa por el sacrificio de lo que se tiene, es sacrificar a la nada lo que se tiene, mientras que el signo de amor es una nadería que se marchita, que decae y se borra si no se la trata con todos los miramientos, si no le testimonian todas las consideraciones” (Miller). Es decir, renunciar a lo que se tiene es una muy buena prueba de amor: renunciar a otras mujeres, a los amigos, etc. Siempre que se ama a otro, hay sacrificios, renuncias. Y enseguida, hay que dar un signo, una señal que le haga saber a esa mujer que se eligió, que se la ama.

Leído en: https://bernaltieneunblog.wordpress.com/2016/11/22/amar-entre-la-falta-y-el-signo-de-amor/

¿Por qué se sufre en el amor? – Hernando Bernal

Si buscas amar, prepárate para sufrir…

Planeta Freud

(vía Un blog sobre psicoanálisis lacaniano – 358. ¿Por qué se sufre en el amor? – Por Hernando Bernal)*

La vida amorosa de los seres humanos es paradigmática de la dimensión imaginaria en los seres humanos, es decir, de la relación del sujeto con su propia imagen. Es por esto toda elección de objeto es una elección narcisista, es decir, que amar es fundamentalmente querer ser amado por el otro, nuestro semejante. La denominación de narcisista está dada por tener como límite o referencia la imagen que el sujeto tiene de sí mismo, la cual se obtiene por una identificación con la propia imagen en el espejo. Esto significa que cuando un sujeto ama a otro, lo que verdaderamente ama es la imagen que encuentra de sí mismo en el otro, ya sea bajo la forma de lo que uno fue, de lo que es, o de lo que…

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