Posts Tagged ‘Cartas’

Consejos para las cartas de amor

mayo 16, 2017

Buscando cartas… encontré unos sencillos consejos

1. Sé sincero. No copies ninguna de las cartas de amor que hay por Internet. Puedes incluir frases que te gusten: Frases de amor, frases para conquistar, frases románticas. Pero que la carta sea tuya. Expresa con sinceridad lo que sientes.

2. Utiliza palabras sencillas que te salgan del corazón. No seas rebuscado. Procura ser tu mismo/misma. Un “te quiero”, “te amo”, vale más a los ojos de la persona que se los dices que las cartas y los poemas de amor más rebuscados.

3. Piensa en la persona que amas cuando le escribas la carta. Ella te inspirará. Piensa en lo que le gusta, en su forma de ser. Siéntela cerca de ti.

4. Más vale calidad que cantidad. No hagas una carta innecesariamente larga. Guárdate lo mejor para decírselo en persona.

5. Piensa en el objetivo de la carta y trata de ser claro al respecto. Es decir, pregúntate lo que persigues; por ejemplo
Que te perdonen
Que sepa que le amas
Que le recuerdas, que le echas de menos
Otros..

6. No te auto-compadezcas de nada, a no ser que tengas una muy buena razón para ello.

7. Ternura, delicadeza, comprensión, simpatía, sentimiento son ingredientes básicos de las cartas de amor bien hechas.

8. Halaga con sinceridad, no adules y tampoco lo hagas en exceso.

9. Sé generoso. El que ama, no espera recibir. Debes tenerlo claro cuando escribas tu carta. Solo las personas que son generosas, pueden amar de verdad.

10. Cuando hayas terminado de escribir la carta, reflexiona si no es mejor decírselo con tu propia voz. En todo caso cuida tu letra. 

Leído en: EuroResidentes  (Archivo/2007 Blog Acuarela de Palabras)

Consejos para escribir bien: 4 reglas de Joseph Pulitzer

julio 29, 2016

Desde el archivo:

“Si escribes algo para transmitir a tus semejantes … estas son las reglas:

1.- Exprésalo brevemente, empleando solamente las palabras estrictamente necesarias … para que lo lean.

2.- Con mucha claridad y sencillez, usando términos simples, comunes, corrientes, de uso diario … para que lo entiendan.

3.- En forma pintoresca y graciosa … para que lo recuerden.

4.- Y con mucha veracidad y honestidad … para que se guíen por esa luz.”

Vía: Blog Compartiendo y Dialogando

Carta al padre. Franz Kafka

junio 10, 2015

Tercer domingo de Junio, Día del Padre (Argentina)

No siempre es fácil hablarle a un padrey menos sincerarse. Aquí un fragmento de una carta de 1919:

“Querido padre: No hace mucho me preguntaste por qué yo afirmaba que te temía. Como es habitual, no supe qué decir, en parte por ese miedo y en parte porque la fundamentación de ese temor necesita demasiados detalles como para que yo pueda exponerlos en una conversación. Aún ahora, mientras te escribo, sé que el resultado ha de ser imperfecto, porque el temor coarta y porque la dimensión del tema supera en gran medida mi memoria y mi entendimiento.

Para ti la cuestión fue siempre sencilla, tanto que te referías a ella delante de mí y sin que te inhibiera la presencia de otras personas. Según tu criterio, las cosas eran más o menos así: has trabajado duramente toda tu vida, te has sacrificado por tus hijos, en especial por mí; por eso mi vida fue tan “disipada” y tuve la libertad de estudiar lo que se me antojara; además, no tenía necesidad de preocuparme por mi subsistencia ni por cualquier otro problema; tú no exigías ninguna retribución a cambio por conoces “la gratitud de los hijos”, pero esperabas al menos un mínimo halago, alguna señal de reconocimiento. Pero ante tu presencia yo siempre me recluía en mi cuarto, entre libros, amigos absurdos e ideas extravagantes; jamás te hablé con franqueza, nunca te acompañé al templo ni te visité en el Fransensbad, nunca tuve interés por los problemas familiares y jamás me ocupé del negocio o de otros problemas tuyos, transferí la fábrica y luego te abandoné, fomenté los caprichos de Ottla y mientras soy incapaz de mover un solo dedo por ti (ni siquiera tuve la cortesía de comprarte una entrada para el teatro) lo sacrifico todo por los amigos.

Si sintetizas tu juicio acerca de mí, resulta que no me discriminas nada extremadamente malo o pecaminoso (salvo quizás mi último intento de matrimonio), pero sí frialdad, ingratitud, desinterés. Me lo recriminas como si la culpa fuera mía, como si yo hubiera podido cambiar el curso de las cosas con un leve viraje al timón, como si no tuvieras ninguna culpa, tan solo la de haber sido demasiado generoso conmigo. Tu explicación habitual es correcta sólo en la medida en que también te considero libre de culpa en lo que respecta a nuestro alejamiento.

Pero también yo soy totalmente inocente. Si pudiera lograr que al menos reconocieras esto, acaso fuera posible iniciar, no digo una nueva vida (para eso somos demasiado viejos), sino una época de mutua tolerancia, no cese sino más bien una mayor mesura en la expresión de tus constantes recriminaciones.

Es curioso, pero intuyo que tienes una pobre noción de lo que quiero decir. Hace poco me dijiste: “Yo te quise siempre, por más que en apariencia no haya sido como los oros padres; es que no soy un hipócrita como ellos.” Padre, nunca he dudado de tu bondad hacia mí, sin embargo considero que no es correcto lo que dices.

Es cierto, no eres un hipócrita, pero sostener sólo por ese motivo que otros padres lo son, es mera porfía que no da lugar a debate alguno, o –y esto es lo que realmente sucede—se trata de la enmascarada expresión de que algo anda mal entre nosotros, situación que tú también la has provocado, aunque sin culpa. Si aceptas esto, entonces podemos estar de acuerdo. No pretendo afirmar que gracias a tu influencia he llegado a ser lo que soy. Sería exagerado de mi parte (y yo tiendo a exagerar).

Es probable que aun habiendo crecido lejos de tu influjo, no hubiera sido lo que tú quieres. Me habría convertido tal vez en un hombre tímido, angustiado, vacilante, inquieto, no un Robert Kafka o un Kart Hermnann; pero sería con seguridad un hombre muy diferente del que soy ahora y es probable que nos hubiésemos llevado muy bien.

Tu amistad me habría hecho feliz, y también habría sido dichoso si hubieras sido mi jefe, tío, mi abuelo, incluso (aunque en este caso con mayor reticencia) mi suegro. Pero justamente como padre eres demasiado fuerte para mí, en especial porque mis hermanos murieron jóvenes, las hermanas llegaron mucho tiempo después y yo tuve que soportar solo los primeros embates; era demasiado débil para eso.”

Leído en el face de un amigo.

Carta de amor de Sigmund Freud a Martha Bernays

febrero 13, 2015

Día de los enamorados.

De su epistolario…

“¡Oh mi querida Marty, qué pobres somos! Imagina que anunciásemos al mundo nuestro proyecto de compartir la existencia y que el mundo nos preguntara: cuál es vuestra dote? Nada, aparte de nuestro mutuo amor. ¿Nada más?

EpistolariofreudSe me ocurre que necesitaríamos dos o tres pequeñas habitaciones para vivir, en las que pudiésemos comer y recibir a un huésped, y una estufa donde el fuego para nuestras comidas nunca se extinguiese. ¡Y la cantidad de cosas que caben en una habitación! Mesas y sillas, camas y espejos, un reloj para recordar a la feliz pareja el trascurso del tiempo, un sillón en el que soñar felizmente despierto durante media hora, alfombras para ayudar al ama de casa a mantener limpios los suelos, ropa blanca atada con bellos lazos en el armario y vestidos a la última moda, y sombreros con flores artificiales, cuadros en la pared, vasos de diario y otros para el vino, y para las fechas señaladas, platos y fuentes, una pequeña alacena por si nos viéramos súbitamente atacados por el hambre o por una visita, y un enorme manojo de llaves con ruido tintineante. Y habrá muchas cosas de las que podremos disfrutar, como los libros, y la mesa donde tú coserás, y la hogareña lámpara.

Y todo debe ser mantenido en buen orden, pues en caso contrario el ama de casa, que ha dividido su corazón en pequeños pedazos, uno por cada mueble, comenzará a salirse de sus casillas. Y tal objeto atestiguará el serio trabajo sobre el que se basa la unidad del hogar, y tal otro dará testimonio del placer que nos depara la belleza, o evocará a los amigos queridos que a uno le gusta recordar, o a las ciudades que uno ha visitado, o a las horas que uno rememora con placer.

Y todo este pequeño mundo de felicidad, de amigos intangibles y de concreciones de los más elevados valores humanos, pertenece todavía al futuro. Ni siquiera se han puesto los cimientos de la casa y no existen hoy sino dos pobres criaturas humanas que se quieren con delirio.

¿Hemos de permitir que nuestros anhelos se centren en cosas tan pequeñas? Sí, sin duda alguna, mientras no llame a nuestra puerta silenciosa ningún acontecimiento que rebase nuestra volición.

Y por supuesto, tendremos que seguirnos diciendo el uno al otro todos los días que aún nos amamos. Cuando dos seres humanos que se quieren no encuentran ni los medios ni el tiempo preciso para decírselo respectivamente, es una tragedia…”

De: Freud/Obras Completas/Epistolario.
Leído en: Causa Freudiana/Facebook.

Carta a los Reyes Magos (via relicasasnuevas)

enero 5, 2015

Me encantó la idea…

“Queridos Reyes Magos:

Reyes3magosTodos los años, cuando llegan estas fechas, mi pensamiento se vuelve hacia vosotros. Y, junto con el pensamiento, mi corazón va dictando una serie de deseos que, con vuestra ayuda, quisiera los llevaseis a feliz realidad.

Dejad en el mundo UNA ESCOBA. Para barrer todo lo que suene a violencia y terrorismo. Que no quede ni un solo rincón en las personas con resquicio de rencor o de odio.

Traed, y abundantemente JABÓN. Para limpiar nuestras personas de aquello que, la sociedad, va imponiendo como normal y lógico.

Echad, en los ojos de todos los hombres y mujeres, COLIRIUM. Para que, los unos a los otros, lejos de vernos como adversarios, sepamos contemplarnos y respetarnos como hermanos.

Esconded, debajo de las almohadas de los que os esperan, SUEÑOS. Nunca, como hoy, tenemos abundancia de bienes para vivir y, nunca como hoy, hemos perdido los ideales por los que luchar.

En un rincón del corazón de las personas, derramad toneladas de AZÚCAR. Las prisas, los agobios, los trabajos, el afán de superación, nos está convirtiendo en autómatas. Escasamente nos miramos a los ojos. ¡Necesitamos un poco de dulzura!

Si, en vuestros almacenes existen, solicitamos que nos proporcionéis unas LIMAS. Cada día que pasa, y por diversas circunstancias, los tropiezos, las dificultades, los roces, hacen que nos distanciemos y que se acrecienten las diferencias. ¡Necesitamos suavizar las discrepancias!

Traednos unas grandes TIJERAS. Para cortar todo aquello que no es positivo en nosotros. Para confeccionar un traje con la etiqueta del amor, con los botones de la esperanza y de la caridad. ¡Ayudadnos a vestir con el traje de la Fe!

Que vuestros pajes, aunque tal vez piensen que no ocupa nada, que nos transporten un poco de ALEGRÍA. Es un bien muy escaso. Es tan invisible que, en el mundo donde vivimos, no lo percibimos. ¡La necesitamos para volver a sonreir!

Todos los años, os dejamos en el balcón o en la ventana, nuestro calzado. En el presente año dejadnos unos ZAPATOS CELESTIALES. De tal manera que, al colocarlos en nuestros pies, caminemos por las sendas de la verdad, de la justicia y del perdón. ¿Tendréis mi número?

Si además añaden un ABRELATAS para abrir nuestro corazón a Dios y un IMPERMEABLE para protegernos de las tormentas que descargan contra nuestras convicciones religiosas, os quedaré –como si fuera un niño- altamente agradecido.”

Leído enrelicasasnuevas 
Relacionadas: Los 3 Reyes Magos y su relación con la Catedral de Colonia   Cartita a los Reyes Magos  (por el Topo Gigio)

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