Posts Tagged ‘felicidad’

Día Internacional de la Felicidad

marzo 14, 2015

20 de Marzo

“La búsqueda de la felicidad es una meta fundamental.
felicidad
El mundo necesita «un nuevo paradigma económico» que reconozca «la paridad de los tres pilares del desarrollo sostenible», el social, el económico y el medioambiental porque, como ha señalado el Secretario General, Ban Ki-moon, «juntos definen nuestra felicidad global».

Ban Ki-moon hizo esa afirmación durante los encuentros que se llevaron a cabo en la Asamblea General por iniciativa de Bután, un país que reconoce la supremacía de la felicidad nacional por encima de los ingresos nacionales desde principios de los 70, cuando adoptó el concepto de un Índice de Felicidad Nacional Bruta para sustituir al más tradicional Producto Interior Bruto (PIB).

La Asamblea General de la ONU, en la resolución 66/281 el 12 de julio de 2012 decretó el 20 de marzo Día Internacional de la Felicidad, para reconocer la relevancia de la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales de los seres humanos y la importancia de su inclusión en las políticas de gobierno.

La resolución invita a todos los Estados Miembros, a los organizaciones nacionales, regionales e internacionales, a la sociedad civil y a las personas a celebrar este Día, y promover actividades concretas, especialmente en el ámbito de la educación.”

«La felicidad puede tener significados diferentes para cada persona, pero creo que todos podemos estar de acuerdo en que su logro implica trabajar para poner fin a los conflictos, la pobreza y otras circunstancias desafortunadas en las que viven tantos de nuestros semejantes

Secretario General Ban Ki-moon
Mensaje del Día Internacional de la Felicidad
20 de marzo de 2014

Leído en: http://www.un.org/es/events/happinessday/

La felicidad según el Psicoanálisis

agosto 31, 2014

¿Qué piensa el psicoanálisis de la felicidad? (via Bernal tiene un blog).

“La filosofía ha pensado que la felicidad es el motor del ser humano, pero el primero en romper con esto fue Kant, quien demostró que una ética digna implica que el bien no va asociado a la felicidad (Dessal, 2012). Así, por ejemplo, hay muchas cosas que hay que hacer por nuestro bien, así no nos guste hacerlas, de tal manera que obrar conforme al bien, puede perfectamente apartarnos del placer, del confort (Dessal).

En la antigüedad, los dioses del Olimpo se dedicaban a la satisfacción de sus impulsos, viviendo en un estado hedonista, pero con la llegada del cristianismo se suspende toda forma de felicidad terrenal en la búsqueda de la salvación del alma. A partir de este momento el alma deberá ser salvada de las tentaciones y el sujeto deberá renunciar a ellas para alcanzar el cielo. (Dessal).

Cuando se habla de la felicidad, a ésta se le asocia la noción de placer. Pero aun así, aquella pareciera bastante escasa; es por esto que se la busca; si la felicidad se anhela, es porque se carece de ella. La felicidad es más bien “una experiencia puntual y evanescente” (Dessal, 2012).

“Un rasgo muy humano es suponer siempre la felicidad en los otros” (Dessal), lo cual nos compensa por su carencia. Éste es el éxito de las revistas del corazón: Participamos de la alegría de los famosos, pero, ¡cuidado!, también nos alegra el mal del otro; gozamos de las desgracias que les puedan suceder a los otros (Dessal).

La felicidad también se la asocia a la infancia: se supone que la infancia está animada por una felicidad que le sería natural, pero la infancia feliz no es más que un mito. Aunque hoy se piensa que el niño merece ser feliz incuestionablemente, feliz por definición (Dessal, 2012), no siempre la infancia va acompañada de dicho afecto; se ha empezado a descubrir que los niños también carecen de felicidad y se van descubriendo cada vez más, más desgracias infantiles, lo cual le da dinamismo al mercado farmacológico (Dessal).

Hoy la felicidad se promete de forma personalizada, en los libros de autoayuda, llenos de fórmulas, estilos de vida y acciones que prometen al sujeto la felicidad (Dessal, 2012).

Pero Freud develó una verdad fatal hace más de un siglo: que el impedimento para la felicidad no está en las acciones exteriores -como la mala suerte-, sino que hay en la estructura interna del sujeto “algo profundamente perturbado y alterado” (Dessal).

Este es el descubrimiento más importante del psicoanálisis: saber que los seres humanos se pueden causar la ruina: relaciones desgraciadas que se repiten, insistencia en mantener situaciones que causan desdicha, atentados contra la propia salud, comportamientos suicidas, etc. Así pues, el psicoanálisis pone en entredicho la idea de la felicidad, en la medida en que la felicidad puede “ser algo pervertido en el sujeto” (Dessal).

La felicidad es siempre una experiencia singular, particular a cada sujeto, y en la mayoría de los casos, desconocida para él, es decir, el sujeto ignora de qué goza (Dessal).

Cada época ofrece imágenes arquetípicas, prototípicas, de lo que es la felicidad. Estos arquetipos sociales de la felicidad aparecen cada vez más desvinculados de la comunidad, y más bien se han fragmentado en imágenes de realizaciones individuales, atravesadas por la fragilidad de un soporte ideológico colectivo (Dessal, 2012). Así pues, la vida se ha convertido en una gestión autofinanciada: “hágalo Ud. mismo”. Cada sujeto está llamado a aprender a llevar su vida sin el amparo de lazos ideológicos o políticos; este individualismo es lo que impera hoy globalmente en el discurso de la modernidad (Dessal).

¿Qué piensa el psicoanálisis de la felicidad, hoy que proliferan los discursos que prometen la felicidad al alcance de la mano?

La tierra prometida, el paraíso, se presenta como un destino cercano gracias a los avances de la ciencia. Pero la ciencia hoy también pretende conquistar un terreno que no hacía parte de su programa de trabajo: “el ámbito del espíritu humano, noción confusa pero que tiene la virtud de hacernos entender que existe algo que se llama la subjetividad y que no nos reduce a ser solo animales” (Dessal, 2012). Ningún organismo vivo se pregunta qué es la felicidad; sólo el ser humano, por hablar, por habitar el lenguaje, se hace esta pregunta. “El sujeto es un ser que está cautivo en esa red misteriosa e ingobernable que es el lenguaje; y la ciencia quiere poner aquí sus instrumentos de cálculo (…) La ciencia contemporánea, que había hecho de la subjetividad un obstáculo para la objetividad, se interesa ahora en esa subjetividad, y es así que en las últimas décadas se busca recuperar para los intereses científicos a ese sujeto que estaba desterrado del método científico” (Dessal). Esto conduce a una posición objetivante y totalizadora del sujeto, que va destruyendo la dimensión poética del ser humano. Frente a supuestas evidencias científicas de lo que es la felicidad, el psicoanálisis denuncia como vana y profundamente enajenante toda promesa de felicidad.

El psicoanálisis más bien afirma que “el sujeto encuentra su satisfacción por vías tortuosas, torcidas, y que riñen con el placer” (Dessal, 2012). Lo específico de la posición analítica es la de abstenerse por completo a dar cualquier definición de la felicidad, o poseer un saber sobre en qué consiste; el psicoanálisis privilegia la noción de deseo por sobre el de felicidad.

El psicoanálisis devela cómo la felicidad de cada sujeto no necesariamente coincide con lo placentero. “La piedra angular del síntoma, que nos somete a una impotencia, nos conduce a reconocer la oscura e inimaginable satisfacción que encontramos en él” (Dessal). Por esto, reconciliarnos con el síntoma nos alivia de la fatigosa carga de buscar la felicidad.

La felicidad también es un asunto de la política, por eso “el psicoanálisis tiene el deber ético de aportar su profundo conocimiento de la naturaleza humana a una renovación de lo político, proponiendo un proyecto que haga conciliable la prosperidad común con el respeto por el reconocimiento de la singularidad del sujeto” (Dessal).”

Leído en: Bernal tiene un blog

Receta para un matrimonio feliz

marzo 26, 2014

De link en link…

Ingredientes:
3 tazas de amor
3 tazas de calor
1 taza de perdón
1 taza de amigos
4 cucharadas de esperanza
2 cucharadas de ternura
1 litro de fe
1 barril de risas

Matrimoniofelizreceta

Preparación:
Combinar el amor y el calor. Mezclar profundamente con ternura. Añadir el perdón. Mezclar con amigos y esperanza. Rociar con el resto de ternura. Remover con fe y risas. Cocer con la luz del sol. Servir a diario en raciones abundantes.

Vista en: BodaEstilo

Felicidad. Matthieu Ricard

julio 21, 2013

Me gusta leer consejos para la felicidad… Sin embargo, sé muy bien que cada uno es feliz a su manera… 

“Luego de 2000 años de práctica, los monjes budistas saben que uno de los secretos para la felicidad es simplemente fijar tu mente en ella.

by Matthieu Ricard*

Felicidad-puzzle¿Qué es la felicidad, y cómo podemos conseguirla?

La felicidad no puede reducirse a unas pocas sensaciones gratas.

Más bien, es una forma de ser y de experimentar el mundo, una profunda satisfacción que infunde cada momento y perdura a pesar de las inevitables adversidades.

Los caminos que tomamos en la búsqueda de la felicidad a menudo nos llevan, en cambio, a la frustración y al sufrimiento. Tratamos de crear las condiciones externas que, creemos, nos harán felices. Sin embargo, es la mente misma la que traduce las condiciones externas en felicidad o sufrimiento.

Es por eso que podemos ser profundamente infelices a pesar de “tenerlo todo”—riqueza, poder, salud, buena familia, etc.—y, a la inversa, podemos permanecer fuertes y serenos en la adversidad.

La auténtica felicidad es una forma de ser y una habilidad a ser cultivada.

Cuando recién empezamos, la mente es susceptible e indómita, al igual que la de un mono o un niño inquieto. Se necesita práctica para lograr paz y fuerza interior, amor altruista, templanza y otras cualidades que conducen a la auténtica felicidad.

Su Santidad el Dalai Lama a menudo enseña que, si bien existen limitaciones a la cantidad de información que uno puede aprender y a nuestro desempeño físico, la compasión se puede desarrollar ilimitadamente.

Practicar felicidad

No es difícil empezar. Sólo tienes que sentarte de vez en cuando, dirigir la mente hacia dentro, y dejar que tus pensamientos se calmen. Enfoca tu atención en un objeto determinado. Puede ser un objeto en tu habitación, tu respiración o tu propia mente.

Inevitablemente, tu mente vagará cuando lo hagas. Cada vez que lo haga, gentilmente llévala otra vez hacia el objeto de concentración, como una mariposa que regresa una y otra vez a una flor.

En la frescura del momento presente, el pasado está ausente, el futuro no ha nacido todavía, y, si uno permanece en una atención y libertad puras, los pensamientos inquietantes surgen y se van sin dejar rastro. Esto es la meditación básica.

Cuando Matthieu Ricard medita, su mente se llena de compasión infinita. Esa es su experiencia. Cuando el Dr. Richard Davidson de la Universidad de Wisconsin usó imágenes de resonancia magnética para mirar el cerebro de Matthieu Ricard vio una corteza prefrontal—la parte del cerebro asociado con la felicidad y otras emociones positivas—iluminada de una manera nunca antes visto por los investigadores.

Ricard, un doctor en filosofía, genetista y monje budista que ha estado meditando por décadas, tenía una actividad de onda que se salía del gráfico, la cual corresponde al pensamiento concentrado. Davidson experimentó con otros 30 monjes budistas y obtuvo resultados similares. El examen de otros 150 sujetos no mostró tales patrones, aunque sí mostró cambios de bajo nivel entre los sujetos que habían sido entrenados recientemente en técnicas de meditación.  

La conciencia pura sin contenido es algo que todos los que meditan regular y seriamente han experimentado, no es sólo una especie de teoría budista. Y cualquier persona que se tome la molestia de estabilizar y aclarar su mente será capaz de experimentarla también. Es a través de este aspecto no condicionado de la conciencia que podemos transformar el contenido de la mente a través del entrenamiento.

Pero la meditación también significa cultivar cualidades humanas básicas, tales como la atención y la compasión, y fomentar nuevas maneras de experimentar el mundo.

Lo que realmente importa es que una persona cambia paulatinamente. A lo largo de meses y años, nos volvemos menos   impacientes, menos propensos a la ira, menos desgarrados entre esperanzas y temores. Se vuelve inconcebible dañar voluntariamente a otra persona. Desarrollamos una inclinación hacia un comportamiento altruista y al conjunto de cualidades que nos dan los recursos para hacer frente a los vaivenes de la vida.

El punto aquí es que puedes observar tus pensamientos, incluyendo a las emociones fuertes, con una atención pura que no está asociado con los contenidos de los pensamientos.

Tomemos el ejemplo de la ira maligna. Usualmente nos identificamos con la ira. La ira puede llenar nuestro paisaje mental y proyectar su realidad distorsionada sobre personas y eventos.   Cuando estamos abrumados por la ira, no podemos disociarnos de ella. Perpetuamos un círculo vicioso de aflicción reavivando la ira cada vez que vemos o recordamos a la persona que nos hace   enojar. Nos volvemos adictos a la causa del sufrimiento. Pero si nos disociamos de la ira y la miramos con atención, aquel que es consciente de la ira no está enojado, y podemos ver que la ira es sólo un montón de pensamientos. La ira no corta como un   cuchillo, ni quema como el fuego ni aplasta como una roca; no es nada más que un producto de nuestras mentes.

En vez de “ser” la ira, entendemos que no somos la ira, del mismo modo en que las nubes no son el cielo. Entonces, para manejar la ira, evitamos dejar a nuestra mente saltar una y otra vez sobre el   gatillo de nuestra ira. Entonces miramos a la propia ira y mantenemos nuestra atención en ella.  

Si dejamos de añadir leña al fuego y sólo observamos, el fuego se extinguirá. Del mismo modo, la   ira desaparecerá, sin reprimirla forzadamente ni dejarla explotar. No es cuestión de no experimentar emociones; es cuestión de no ser esclavizados por ellas.

Deja que surjan emociones, pero permítales ser libres de sus componentes aflictivos: distorsión de la realidad, confusión mental, aferramiento y sufrimiento para uno mismo y los demás. Hay una gran virtud en descansar de vez en cuando en la conciencia pura del momento presente, y en ser capaces de invocar este estado cuando las emociones aflictivas surgen para no identificarnos con ellas ni ser influenciados por ellas. Es difícil al principio, pero se vuelve bastante natural a medida que te familiarizas cada vez más con este enfoque.

En cualquier momento en que la ira surge, aprendes a reconocerla   inmediatamente. Si conoces a alguien es un carterista, incluso si se entremezcla en la multitud, lo divisarás inmediatamente y mantendrás un ojo cuidadoso sobre él.

Interdependencia

Así como puedes aprender a lidiar con pensamientos angustiantes, puedes aprender a cultivar y mejorar los saludables.

Estar lleno de amor y bondad da lugar a una manera óptima de ser. Es una situación ganar-ganar: disfrutarás de un bienestar duradero para ti mismo, actuarás de manera altruista hacia los demás, y serás percibido como un buen ser humano.

Si el amor altruista se basa en una comprensión de la interdependencia de todos los seres y de su natural aspiración de felicidad, y si este amor se extiende con imparcialidad a todos los seres, entonces es una fuente genuina de felicidad.

Actos de amor desbordante, de pureza, de generosidad   desinteresada, como cuando haces feliz a un niño o ayudas a alguien necesitado, aunque nadie se entere de lo que has hecho, generan una realización profunda y reconfortante.

Las cualidades humanas a menudo vienen en grupos. El altruismo, la paz interior, la fuerza, la  libertad y la felicidad verdadera prosperan juntas como las partes de una fruta nutritiva. Del mismo modo, el egoísmo, la enemistad y el miedo crecen juntos. Así, aunque ayudar a otros puede no ser siempre “placentero”, esto conduce a la mente a una sensación de paz interior, valentía y armonía con la interdependencia de todas las cosas y los seres. Los estados mentales angustiantes, por otro lado, empiezan con el egocentrismo, con un incremento en la brecha entre uno mismo y los demás. Estos estados están relacionados con la excesiva auto-importancia y el egocentrismo asociados con el miedo o el resentimiento hacia los demás, y con la caza de cosas exteriores como parte de una desesperada búsqueda de una felicidad egoísta. 

Una búsqueda egoísta de la felicidad es una situación perder-perder: te haces a ti mismo miserable y haces miserables a los demás también. Los conflictos internos están vinculados a menudo con la excesiva reflexión sobre el pasado y en la anticipación del futuro. No estás prestando atención realmente al momento presente, sino que estás concentrado en tus pensamientos, en un círculo vicioso, alimentando tu egocentrismo. Esto es lo contrario a la atención pura.

Volver tu atención hacia dentro significa mirar a la conciencia pura en sí misma y habitar sin distracciones, sin esfuerzos, en el momento presente. Si cultivas estas habilidades mentales, después de un tiempo ya no necesitarás aplicar esfuerzos artificiosos. Puedes lidiar con perturbaciones mentales, así como las águilas que veo desde la ventana de mi monasterio en el Himalaya lidian con los cuervos. Los cuervos a menudo las atacan, lanzándose sobre las águilas desde arriba. Sin embargo, en lugar de hacer toda clase de   acrobacias, el águila simplemente retrae un ala en el último momento, deja pasar al cuervo en picada, y luego extiende su ala otra vez. Todo esto requiere un esfuerzo mínimo y causa poca   perturbación.

Estar experimentado en lidiar con el repentino surgimiento de las emociones en la mente funciona de manera similar. He tratado con el mundo de las actividades humanitarias por un número de años desde que decidí dedicar la totalidad de las regalías de mis libros a 30 proyectos sobre educación y salud en el Tíbet, Nepal e India, con un grupo de voluntarios dedicados y de filántropos generosos.

Es fácil   de distinguir cómo la corrupción, los enfrentamientos de egos, la empatía débil, el desánimo, pueden infestar el mundo humanitario. Todo esto se origina en una falta de madurez. Así que las ventajas de invertir tiempo en desarrollar el altruismo humano y la valentía compasiva son obvias.

La fragancia de la paz

El momento más importante para meditar o hacer otros tipos de prácticas espirituales es temprano en la mañana. Fijas el tono para el día y la “fragancia” de la meditación permanecerá y dará un   perfume particular al día entero. Otro momento importante es antes de quedarse dormido. Si claramente generas un estado positivo de la mente, lleno de compasión o altruismo, esto le dará   una calidad diferente a la noche entera.

Cuando la gente experimenta “momentos de gracia” o “momentos mágicos” en la vida diaria, mientras  caminan en la nieve bajo las estrellas o pasando un hermoso momento con amigos queridos en la playa, ¿qué está pasando realmente? De repente, han dejado atrás su carga de conflictos internos. Se sienten en armonía con los demás, con ellos mismos, con el mundo.

Es maravilloso disfrutar plenamente estos momentos mágicos, pero también es revelador entender por qué se sienten tan bien: la pacificación de los conflictos internos, un mejor sentido de interdependencia con el todo en vez de fragmentar la realidad y un descanso de las toxinas mentales de agresión y obsesión.

Todas estas cualidades pueden ser cultivadas mediante el desarrollo de la sabiduría y la libertad interior. Esto dará lugar no sólo a unos pocos momentos de gracia, sino a un duradero estado de bienestar que podemos llamar verdadera felicidad.

En este estado, los sentimientos de inseguridad gradualmente dan camino a una profunda confianza de que puedes enfrentar los altibajos de la vida. Tu ecuanimidad te salvará de ser dominado, como la hierba de montaña en el viento, por cada posible alabanza y culpa, ganancia y pérdida, bienestar y malestar. Siempre puedes recurrir a la profunda paz interior, y las olas en la superficie no parecerán amenazantes.

La meditación budista puede no ser lo primero que viene a la mente cuando piensas en una prisión de alta seguridad. Para 36 reclusos de la Correccional Donaldson de Alabama, un curso de meditación riguroso y silencioso de nueve días en 2002 les dio las herramientas para echar una profunda mirada en sus vidas, y para conectarlos con su humanidad en el deshumanizante establecimiento penitenciario. Muchos han continuado meditando, y se identifican como miembros de una comunidad, “The Dhamma Brothers”. Ese es también el nombre de una colección de sus cartas a la organizadora del taller Jenny Phillips, en la cual describen el profundo impacto que la meditación ha tenido en sus vidas.

*Matthieu Ricard escribió este artículo para Felicidad Sostenible, la edición del invierno 2009 de YES! Magazine.

Matthieu Ricard es autor de siete libros, incluyendo “Felicidad: Guía para desarrollar la habilidad más mportante de la vida”. Vive en el monasterio Shechen en Nepal, recorre el mundo para Karuna-shechen** y realiza un retiro solitario anual en el Himalaya…”  

**”Karuna-Shechen initiates and oversees projects that provide health care, education,and social services for the under-served populations of India, Nepal, and Tibet. It was founded in 2000 by Matthieu Ricard with the ideal of compassion (karuna) in action.”

Antes, en este blog, sobre la felicidad:
Marcelle Auclair (varios fragmentos de “El libro de la felicidad”)
Ser feliz en 4 pasos 
Curso para una mayor felicidad. Tal Ben-Shahar 

Ser feliz en cuatro pasos

julio 17, 2012

Del muro de una amiga en Facebook…

Ser-feliz

1. Conócete.
2. Cambia lo que no te gusta.
3. Acepta lo que no puedes cambiar.
4. Disfruta de ti mismo. 
Y sé feliz!

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