Tarjeta con frase: Florecer exige pasar por todas las estaciones

Feliz primavera!

«Florecer exige pasar por todas las estaciones.»

Vía:  apartirdeunafrase.files.wordpress.com y otros sitios. (Images may be subject to copyright)

Cultivo una rosa blanca. José Martí

Desde el archivo 2007, un post de los más leídos

Cultivo una rosa blanca,
En julio como en enero,
Para el amigo sincero,
Que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca,
El corazón conque vivo,
Cardo ni ortiga cultivo,
Cultivo una rosa blanca.

José Martí, (28 de enero de 1853 – 19 de mayo de 1895), político republicano democrático, pensador, escritor, periodista, filósofo y poeta cubano.  Perteneció al movimiento literario del modernismo.
De: Versos Sencillos – 1891 – XXXIX
Leída en: josemarti.org

Setenta balcones y ninguna flor. Baldomero Fernández Moreno

Noviembre 15, su natalicio.

60balconesSetenta balcones hay en esta casa,
setenta balcones y ninguna flor.
¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa?
¿Odian el perfume, odian el color?

La piedra desnuda de tristeza
¡dan una tristeza los negros balcones!
¿No hay en esta casa una niña novia?
¿No hay algún poeta lleno de ilusiones?

¿Ninguno desea ver tras los cristales
una diminuta copia de jardín?
¿En la piedra blanca trepar los rosales,
en los hierros negros abrirse un jazmín?

Si no aman las plantas no amarán el ave,
no sabrán de música, de rimas, de amor.
Nunca se oirá un beso, jamás se oirá un clave…

 ¡Setenta balcones y ninguna flor!

En: http://www.poemas-del-alma.com/baldomero-fernandez-moreno-setenta-balcones-y-ninguna-flor.htm

Baldomero en Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Baldomero_Fernández_Moreno

Allí dice: «Su poesía, universal y hondamente nacional al mismo tiempo, ha inmortalizado la estética de los barrios porteños y la cálida placidez de las provincias y sus características rurales. Su soneto más recordado es «Setenta balcones y ninguna flor» «

A la caza de flores marchitas

Autoayuda en un libro de cabecera de los años´60…

Rosal“En su jardincito cuidado con amor, una mujer tiene predilección por un camino cubierto de rosales trepadores. Yo le hacía chistes al verla siempre con la tijera de podar en una mano y en la otra un canasto, limpiando su rosedal de toda flor marchita: sus rosas tenían que brillar siempre con el resplandor continuo de lo nuevo.

Ultimamente, la encontré sin tijera y sin canasto:

– ¿Qué sucede?

Me sonrió:

– Usted me va a comprender, ya que tal vez sea usted quien me ha dado a entender lo que mi caza de flores marchitas tenía de peligroso. En mis rosales tan frescos donde estalla el rojo, el rosa, el blanco puro y ese matiz té exquisitamente emocionado por el carmín, yo había llegado a ver solamente los pétalos amarillentos. No gozaba más de la belleza del conjunto, fascinada por los pequeños defectos. Tomé entonces la decisión de no entregarme a la limpieza del rosedal sino una vez por día, y todo el tiempo que resta lo contemplo en paz.

He aquí una mujer a quien un mínimo de reflexión volvió juiciosa. A nosotros nos toca preguntarnos si no procedemos con respecto a nosotros mismos, a nuestro país, al mundo, como ella cuando la tijera de podar no la abandonaba. Es necesario trabajar, por cierto, en la eliminación de lo muerto, pero lo que hay que contemplar es la vida triunfante.

(Reflexión): ¿No ve, en todo, los defectos, olvidándose de tener en cuenta las cualidades? Se precisa del examen en que, tijera en mano, extirparemos el mal con lucidez, sin fiebre y sin cólera. Pero, entre tanto, sepamos admirar lo que hay de hermoso y de bueno.”

Fragmento del cap. 50 – La lección de las rosas – de El libro de la felicidad de Marcelle Auclair (Biblioteca de Mucho Gusto, 1962, BsAs)

La campanilla (Poesía escolar)

Del libro de lectura Rocío, un recuerdo escolar dedicado a todos aquellos que -como yo– tuvieron este librito en su Segundo Grado de la escuela primaria.

La campanilla

FlorcampanillaLa campanilla
fue destinada
por lo sencilla,
a la morada
del labrador.

Trepa y tapiza
los alambrados
y hasta desliza
por los tejados,
hojas y flor.

Cuando se agita
junto a la puerta
la campanita
recién abierta
de alguna flor,

pronto aparece
rubia abejita,
a la que ofrece,
en su copita,
dulce licor.

Copiado de: libro de lectura «Rocío» de Julia M. Crespo, Edit. Kapelusz.

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