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Día Internacional contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género

mayo 21, 2019

(vía 100porciento)

“El 17 de mayo conmemoramos el Día Internacional contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género, en coincidencia con la fecha en la cual en 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) tomó la decisión de retirar a la homosexualidad de su listado de enfermedades mentales.

En el devenir histórico, a las identidades sexuales disidentes al mandato HeteroCisSexista se nos han señalado como pecadores, delincuentes y enfermos; para eso se valieron de la iglesia vaticana que nos acusó de anormales y los Estados que nos marcaron como peligrosos imponiéndonos penas de prisión y de muerte en distintas partes del mundo. Aun hoy 72 países penalizan con la cárcel a nuestras orientaciones sexuales e identidades de género y 13 con la pena capital. La acusación de enfermos se sustentó en un falso conocimiento científico, tan falso y arbitrario que sin evidencia científica nos pusieron en la lista de enfermedades y trastornos mentales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y sin evidencia nos sacaron un 17 de mayo de 1990.

El trabajo político por el reconocimiento de la diversidad sexual y de género como parte de la diversidad humana, llevado a cabo por el movimiento LGBTI+ a escala global, le dio marco a esa determinante decisión que se constituyó en una bisagra para sacar a nuestro grupo de población de la patologización y el estigma y ubicarlo en el campo de los derechos humanos. Es precisamente en ese ámbito en el cual hemos alcanzado las principales conquistas durante las últimas décadas.

Sin embargo, la OMS mantuvo muchos años más la patologización sobre las personas travestis y trans. Así, el rígido paradigma médico hegemónico siguió imponiendo un único modo de ser como normal y aceptado.

En la actualidad, en el marco de la campaña global contra la patologización, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó en junio de 2018 la nueva versión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) Nº 11, donde la identidad de género ya no aparece como un trastorno sino como una “incongruencia”. Es decir, la OMS mantiene y reproduce el mandato cis al que las personas travestis y trans deberían responder, pero modifica su clasificación de trastorno a condición relacionada con la salud sexual. Esa nueva clasificación se presentará en la Asamblea Mundial de la Salud de mayo de 2019 para su adopción por los Estados Miembros, y entrará en vigor el 1 de enero de 2022.

Si bien este cambio significaría un avance en el camino hacia la despatologización total de las identidades travestis y trans, seguiremos reclamando que se retiren por completo de la Clasificación Internacional de Enfermedades y se respete y garantice la más absoluta libertad de expresión de la orientación sexual e identidad de género.

Leído en: https://100porciento.wordpress.com/2019/05/15/17-de-mayo-dia-internacional-contra-la-discriminacion-por-orientacion-sexual-e-identidad-de-genero-3/

Perspectiva de género

marzo 12, 2019

Fragmento de un reportaje – Entrevista a Irene Meler – Por Clepios/Revista de profesionales en formación en Salud Mental:

“-En cuanto a lo conceptual, ¿qué podemos pensar sobre las perspectivas de género?, ¿qué abarca?, ¿cómo podemos entenderla?

-Irene Meler: Básicamente yo diría que la perspectiva de Género ha venido a aportar una visión más lúcida sobre las inequidades sociales que construyeron la diferencia sexual tal como la conocemos. En ese sentido, nosotros estamos acostumbrados a considerar la diferencia sexual como un organizador del psiquismo y también como un organizador social, porque claramente muchas instituciones como la familia, el matrimonio, están organizadas sobre la base de una diferencia sexual instituida. Esta diferencia ha sido naturalizada, considerada parte de la bipartición sexual de la especie, cuya reproducción es sexuada. Inicialmente esto no fue problematizado, transformado en un objeto cognitivo,

Pero con la generación de un cambio social y cultural importante en la condición femenina, que se produjo alrededor de la década del 60, surgió toda esta corriente de estudios que inicialmente fueron Estudios de la Mujer. Por eso la primera carrera de postgrado en la que yo fui docente se llamó de Estudios de la Mujer, porque lo que se buscaba era hacer visible la perspectiva de las mujeres, que había sido invisibilizada, ocultada en todos los relatos de las disciplinas sociales y humanas.

Por ejemplo, hay un libro de antropología que se llama “Los Argonautas del Pacífico Occidental” de Malinowski. Allí se describe una ceremonia de construcción de canoas, que se llama “la ceremonia Kula”. Relata que se reunían las tribus para ahuecar troncos con el fin de construir canoas, y agrega, “se servía la comida”. Ustedes se imaginan que en cualquier fiesta, evento social, comer en conjunto es algo muy importante, que genera cohesión grupal, en parte la gente se reúne para hacer algo y para comer. ¿Quiénes hacían la comida? Habitualmente lo hacen las mujeres. La participación femenina estaba sintetizada en ese parco “se”. Se servía la comida. Esto habla de la invisibilización del aporte femenino a la cultura, que está presente en el discurso freudiano de formas muy flagrantes y en muchos discursos de las disciplinas sociales y humanas. Entonces lo que los estudios de la mujer hicieron fue hacer visible lo omitido. Más tarde, en determinadas partes del planeta- se adoptó la denominación Estudios de Género.

En Europa no fue así ya que no les gusta el concepto porque es un invento norteamericano. A esta denominación la creó John Money, un psico neuro endocrinólogo neozelandés que trabajó en la Johns Hopkins University estudiando estados intersexuales.

Lo que les interesó a las académicas que venían haciendo estudios en distintas disciplinas influidas por las teorías feministas fue el carácter constructivista del concepto del Género. Nos permitió ver que la subjetividad masculina o femenina que cada sujeto construye, no dependía de factores biológicos sino de lo que él llamó “la asignación de género”. O sea la creencia del semejante acerca de ese cuerpo que acababa de advenir al mundo. La subjetividad sexuada se constituye en función de los proyectos identificatorios que los cuidadores primarios elaboran sobre el sujeto. Lo que interesó a los Estudios sobre la Mujer es entender que, esto que parecía tan abrochado a lo biológico, que parecía tan intrínseco, estructural y constitutivo de la subjetividad, era en realidad una adquisición contingente que podía ser variable. De hecho los casos de transexualismo nos muestran que algunos machos y hembras “normales” de la especie, para llamarlos de alguna manera, pueden construir su subjetividad cruzando géneros, donde no haya concordancia entre su subjetividad y su cuerpo.

Por supuesto, como psicoanalistas, consideramos que hay un género asignado extraoficialmente. Cuando se construye una subjetividad transexual, es porque ha habido de algún modo, por parte de los padres, una asignación de género inconsciente que cruza géneros. Estas personas que biológicamente son absolutamente promedio como cualquier otro individuo de la especie, sin embargo pueden construir una subjetividad diferente.

Esto nos muestra el carácter construido del género y el carácter contingente, no estructural, no necesario. Bueno, el psicoanálisis lacaniano en este sentido coincide con esta perspectiva. Lacan plantea que es posible para un sujeto ubicarse de uno de los dos lados de la diferencia simbólica, es decir, que no tiene que haber una correspondencia forzosa entre el psiquismo y el cuerpo. Todo este concepto que fue tomado por los estudios de género, que inicialmente en América, se denominaron como estudios de mujeres, y que en Europa se prefiere denominarlos como estudios feministas, porque no les gusta la denominación americana de género considerando que es anglófona y no se adapta a los países cuyas lenguas son latinas.

Asimismo, dentro de este campo han surgido alrededor de los ’80 los estudios sobre la masculinidad, que han tenido un desarrollo muy importante en Australia. Un sociólogo que se llama Robert Connell, que es transexual en este momento, ha hecho un aporte relevante con una producción académica de mucha calidad, seriedad, y rigurosidad. Connell propone que la unidad de análisis de los estudios de género son las relaciones de género. Es decir las relaciones sociales e intersubjetivas entre los géneros, y que pueden ser analizadas en diversos niveles: en un nivel cultural, en un nivel social, un nivel institucional y un nivel subjetivo.

También en Inglaterra existen aportes importantes, y por supuesto en Estados Unidos. Entre nosotros, yo misma escribí con Mariel Burin un libro que se llama Varones. Género y Subjetividad masculina, donde aplicamos esta perspectiva a los estudios sobre las masculinidades.

Entonces el campo de estudios de género abarca estudios sobre mujeres y sobre varones. …”

Leído en: http://clepios.com.ar/67/reportaje/1006-2/

Estuve leyendo: Varones: género y subjetividad masculina

marzo 6, 2019

Hacía un tiempo que tenía que ponerme al día con algunas lecturas acerca del tema “género”

Una reseña desde casadellibro:

“A comienzos del nuevo milenio la subjetividad masculina está en crisis y los varones de diferentes sectores y edades oscilan entre protagonizar o padecer esta situación.

Todas las sociedades conocidas han elaborado normativas referidas a las formas correctas o aceptadas de ser varón, así como también han establecido prescripciones para ser mujer. Cuando el sistema de géneros se transforma, ambos se encuentran involucrados. Las regulaciones sobre el género, que han permanecido estables a lo largo de los siglos, en la actualidad atraviesan un proceso de desestabilización que afecta las tradicionales relaciones de poder entre varones y mujeres.

Pero mientras que el cambio de la condición femenina ha beneficiado a las mujeres, para muchos hombres las tendencias que se observan hoy en Occidente constituyen una amenaza debido a que su poder social se encuentra cuestionado.

En respuesta a múltiples cambios culturales, sociopolíticos y económicos, surgen nuevos criterios para establecer una identidad masculina, sobre la base de una revisión crítica de la forma tradicional en que se ha construido el psiquismo de los niños en el contexto de la crianza familiar y de las instituciones sociales.

Las autoras, psicoanalistas y expertas en estudios de género, presentan diversos ensayos sobre la masculinidad, atendiendo a la variabilidad geográfica e histórica de los varones, así como a algunos aspectos que se reiteran con insistencia.”

Leído en: casadellibro.com/libro-varones-genero-y-subjetividad-masculina/9789501242263/736287

 

Contenido:

Capítulo I: Género: Una herramienta teórica para el estudio de la subjetividad masculina.
Capítulo II: La masculinidad. Diversidad y similitudes entre los grupos humanos.
Capítulo III: Construcción de la subjetividad masculina.
Capítulo IV: La sexualidad masculina. Un estudio psicoanalítico de género.
Capítulo V: La hostilidad: modalidades de procesamiento propias de la masculinidad.
Capítulo VI: Creación cultural y masculinidad.
Capítulo VII: Los padres.
Capítulo VIII: Padres, hijas, hijos. Consideraciones teórico-clínicas.
Capítulo IX: Atendiendo el malestar de los varones.
Conclusiones: Un final promisorio.

Autoras: Mabel Burin / Irene Meler – Serie Feminismo y Sociedad – Editor: Buenos Aires: Librería de Mujeres Editoras, 2009 – 396 páginas impreso – Temas: subjetividad | género | masculinidad | roles sexuales | psicoanálisis | psicología | hombres | padres |

Leído en: catalogo.uces.edu.ar/

Un comentario al libro en:
psicolatina.org/Cero/comentario_varones.html‎

Comunicación audiovisual: Tratamiento de la violencia de género en radio y televisión: todas las claves

mayo 17, 2015

01/10/2014 (via Telam*)

“La Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual consagró un nuevo paradigma que concibe la comunicación como un derecho humano fundamental para el ejercicio de la ciudadanía. Para ello se invita a que los medios de comunicación y sus trabajadores repiensen su práctica profesional desde un enfoque con perspectiva de género. La Defensoría del Público comparte diez claves que sintetizan las principales inquietudes sobre el tratamiento adecuado de la violencia de género en la comunicación audiovisual.

1 ¿La violencia hacia las mujeres es sólo física?

La violencia física quizás es la más difundida, pero existen otras violencias, como la psicológica, sexual, económica, simbólica, doméstica, institucional, laboral, contra la libertad reproductiva, obstétrica y mediática.

Estas caracterizaciones se establecen en la Ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales que se retoma en el artículo 71 de la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual. La violencia mediática se manifiesta en aquellos casos en que se difundan discursos estereotipados que promuevan la explotación, injurien, difamen, discriminen, deshonren, humillen o atenten contra la dignidad, así como patrones socioculturales que generen violencia o desigualdad.

2 ¿Cuándo se ejerce violencia mediática?

La violencia mediática es un exponente de la violencia simbólica. Esto significa prestar particular atención en la violencia representada y difundida en y por los medios de comunicación audiovisual. Cuando se construyen representaciones que cosifican o estigmatizan a las personas. En el caso de las mujeres, por ejemplo:

-Representarla únicamente como objeto sexual de consumo o trofeo

-Naturalizar que es la responsable de la limpieza del hogar, la cocina y crianza de hijos/as

-Dar a entender que es una compradora compulsiva

-Realizar juicios sobre su modo de vida (con quién sale, cómo se viste, por dónde circula)

-Visibilizar un único modelo de belleza deseable (joven, delgada, a la moda, etc.)

-Normalizar la división sexual del trabajo: oficios, profesiones u ocupaciones exclusivas de mujeres (secretaria / enfermera / maestra jardinera / ama de casa) o de varones (gerente / médico / profesor / albañil)

-Adjudicar características especificas del “ser mujer”: débil, emocional, manipulable, celosa, histérica, chismosa, irracional, natural, etc.

-Revictimizar a la persona que fue víctima de violencia. El discurso que se pregunta qué hizo la víctima para ser agredida

-Invisibilizar desigualdades sociales presentes en el diversos ámbitos: laboral, salud, educación, etc.

La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual plantea que los medios audiovisuales deben “promover la igualdad entre varones y mujeres y el tratamiento plural, igualitario y no estereotipado, evitando toda discriminación por género u orientación sexual” (Artículo 3, inciso M).

3 Para dar datos de una víctima de violencia de género, ¿es necesaria su autorización?

Sí. Sólo se puede dar a conocer su identidad con su consentimiento. El nombre, una fotografía, imágenes del domicilio o lugar de trabajo, entrevistas a familiares o vecinos/as, etc., permiten identificar a una persona. Es fundamental preservar la integridad, dignidad y la imagen de la víctima de violencia de género. (Artículo 3, inciso D de la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual).

4 ¿Por qué se recomienda evitar el término “crimen pasional”?

Porque el calificativo “pasional” pone el acento en justificar la conducta del agresor. “La mató por celos”, “fue un ataque de furia”, por ejemplo, son formas discursivas que en última instancia promueven la condena a la mujer que sufrió violencia. Se culpabiliza a la víctima que sería la causante de esas pasiones y, consecuentemente, se respalda la acción violenta del agresor, eximiéndolo de responsabilidad.

Cuando se trata de un asesinato de una mujer por razones de género se sugiere hablar de “Femicidio” o “Feminicidio”. Ejemplo: en vez de “Otra mujer quemada” usar “Otro femicidio por fuego”.

5 ¿Qué información útil se puede dar en casos de violencia de género?

En primer lugar, brindar los datos de contacto de los organismos públicos municipales, provinciales y nacionales y las organizaciones de la sociedad civil que reciben denuncias y proporcionan asesoramiento y asistencia a las víctimas.

Explicar cuál es el procedimiento para formular una denuncia, quién puede denunciar, qué medidas se pueden solicitar, dónde se puede ir, etc.

En segundo lugar, se recomienda abordar todos los tipos y modalidades de la violencia de género. Dar a conocer cuáles son los derechos de las personas y las obligaciones del Estado.

Incorporar la problemática en la agenda diaria más allá de la actualidad que tenga un caso.

Algunos organismos públicos:

-LÍNEA 144 (para todo el país) Atención, contención e información sobre violencia de género.

-Guía de organismos gubernamentales y organizaciones sociales para la prevención, asistencia y erradicación de la violencia contra las mujeres. Directorio ordenado por provincias con los contactos de las dependencias que brindan asistencia y asesoramiento o recepcionan denuncias. Sitio del Consejo Nacional de las Mujeres.

-Atención Integral a las Víctimas de Violencia Doméstica del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. Teléfono: LINEA 137 (las 24 hs., en CABA) y 0800-222-3425 en todo el territorio Nacional. Ver directorio on line.

6 ¿Cuáles son las fuentes recomendadas para abordar temas de violencia de género?

Hay que evitar el uso de un solo tipo de fuente. Se desalienta el uso exclusivo de fuentes secundarias o privadas (vecinos/as, familiares, amistades, etc.). Por ejemplo, testimonios que hablan del agresor como “una persona amable” u opinan sobre la relación (“nunca discutían”) reproducen prejuicios sociales que pueden desacreditar a la víctima.

Tampoco se aconseja basar la información únicamente en fuentes de las fuerzas de seguridad. La violencia de género no es un tema “policial”, sino una problemática social. Se sugiere consultar a funcionarios/as públicos de los distintos niveles y ámbitos involucrados en la problemática. También se puede convocar a organizaciones de la sociedad civil especializadas en la temática o investigadores/as sociales. Ver algunas fuentes académicas.

7 ¿Es aconsejable dar detalles del modo en que se efectuó la violencia de género?

Es importante no confundir el morbo con el interés social. El énfasis de la cobertura debe estar en la sensibilización y prevención de la violencia de género. ¿Cuál es la finalidad de exhibir repetitivamente un rostro golpeado, imágenes de la persona fallecida o de recrear la situación de violencia con una cortina musical dramática? Aquellos detalles o aspectos que sólo contribuyen a espectacularizar el mensaje o ficcionalizar la noticia reproducen un tratamiento sensacionalista de la violencia de género orientado a capturar audiencia. Frivolizan y estetizan la información y no representan un aporte socialmente útil para cuestionar naturalizaciones arraigadas en el imaginario social.

8 ¿El uso del potencial exime las responsabilidades del medio?

No, la regla del uso del potencial no se restringe al modo del verbo. El discurso en su totalidad debe ser conjetural y no afirmativo. Por eso es importante explicitar que lo que se dice no es información oficial o que se trata de hipótesis no probadas. Esto es así porque en la cobertura informativa de hechos de violencia se difunden todo tipo de hipótesis que tienen un impacto a largo plazo en la vida de las personas implicadas, y es fundamental que se tenga en cuenta la protección de derechos como la dignidad y la reputación, y el respeto al principio de inocencia.

9 ¿Cómo evitar reproducir estereotipos que naturalizan la desigualdad de género?

En primer lugar, es central cuestionar los propios supuestos, utilizar lenguaje inclusivo, reflexionar sobre el uso de la música y las imágenes en la construcción discursiva son estrategias para producir desde una perspectiva de derechos. Además, es importante evaluar cómo se construyen las representaciones en diálogo con otras dimensiones de lo social como la pobreza, la etnia o la nacionalidad.

Para desmontar los estereotipos discriminatorios que toda persona tiene incorporados culturalmente y sobre los cuales muchas veces no se es consciente, se sugiere un ejercicio muy simple: invertir el planteo que se pretende realizar y evaluar el efecto de sentido que produce. Por ejemplo:

-Zócalo televisivo: Homosexual conduce programa infantil / Heterosexual conduce programa infantil

-Imagen publicitaria: Mujeres posando eróticamente alrededor de un auto en venta. / Hombres posando eróticamente alrededor de un auto en venta.

-Información política: La Diputada, que estaba sensualmente vestida, presentó un proyecto… / El Diputado, que estaba sensualmente vestido, presentó un proyecto…

En cuanto a la utilización del lenguaje inclusivo, recordemos que el lenguaje expresa una visión de mundo determinada, es una construcción social que está en permanente transformación. Para evitar el sexismo se recomienda:

-Evitar el masculino como valor genérico: El hombre avanza hacia la cura del cáncer / La humanidad avanza hacia la cura del cáncer // Todos celebramos la democracia / La ciudadanía celebra la democracia // Los argentinos eligen veranear en el país / La población argentina elige veranear en el país

-Emplear las opciones lingüísticas que marcan el género con precisión: La jueza declaró….

-Utilizar el impersonal “se” o “quienes” en vez del artículo masculino “los”: Los trabajadores metalúrgicos recibirán un aumento salarial de…. / Se dará un aumento salarial al sector metalúrgico de….// Los que cobren más de… / Quienes cobren más de….

-Privilegiar el uso de nominaciones neutras para referirse a grupos o sectores específicos: Los niños son los más afectados por la crisis / La infancia es la más afectada por la crisis. // Cuestionan a los políticos / Cuestionan al sector político. // Crece el número de enfermeras en hospitales / Aumenta el personal de enfermería en hospitales

-La musicalización es fundamental en la construcción del discurso audiovisual y radiofónico. Se recomienda prestar atención a las representaciones que construyen las letras de las canciones para no reproducir estereotipos discriminatorios y evitar musicalizar informes sobre violencia de género con temas que refuercen la situación dramática. En cuanto al uso de las imágenes, se sugiere visibilizar a las mujeres en situaciones diversas, que pongan en crisis la representación hegemónica de un modelo único de ser mujer (ama de casa, madre, sensible, bella, cuerpo-objeto, etc.). Por otra parte, en caso de femicidios se desaconseja la exposición reiterada de imágenes de la víctima.

10 ¿Qué hay que tener en cuenta al hablar de identidad de género y diversidad sexual?

En nuestro país hay legislación reciente que garantiza derechos y que las y los comunicadores deben conocer al abordar estas temáticas. Argentina sancionó en 2012 la Ley 26.743 que consagra el derecho a la identidad de género, la cual reconoce el derecho de autoperceción de la identidad de género, por lo que si la persona se considera mujer es “la” y si se considera varón es “el”, por lo que es aconsejable consultarle a la persona cómo quiere ser nombrada.

Por otro lado, es importante tener presente que sólo es relevante acentuar en la información la condición de persona “trans” (colectivo que integran travestis, transexuales y transgéneros) cuando se problematiza la vulneración de derechos por formar parte de dichos colectivos o se visibilizan sus reclamos, caso contrario se incurre en estigmatización y, por lo tanto, en discriminación. Algunos ejemplos:

-“Policía desbarata banda de narcotravestis”. En este casos no es necesario acentuar la condición trans dado que ésta no está enmarcada en la discusión sobre la vulneración de un derecho, por lo que acentuar esta condición es una operación que tiende a igualar la identidad de un colectivo o grupo social a la comisión de un delito.

-“Kalym Soria, el primer hombre trans en obtener su DNI”. Es oportuno indicar la condición trans (aunque se debería usar “la primera persona trans” o “la primera trans”) dado que se informa sobre el cumplimiento de un derecho establecido recientemente.

Otra de las normas sancionadas es la Ley 26.618 de matrimonio igualitario que reconoce el matrimonio civil entre personas del mismo sexo y la adopción conjunta de un niño o niña.

El artículo 70 de la Ley 26.522 establece que las programaciones de los medios audiovisuales deben evitar todo tipo de discriminación, entre otros motivos, por orientación sexual. Es obligación del comunicador y la comunicadora conocer y difundir estos derechos establecidos por leyes democráticas al momento de informar o debatir sobre estos temas, para evitar reproducir acríticamente estigmatizaciones.

Leído en: Télam http://www.telam.com.ar/accesible/notas/201410/80118-tratamiento-de-la-violencia-de-genero-en-radio-y-television-todas-las-claves.html

Sobre el término “género” en Psicoanálisis

mayo 6, 2014

Lecturas…

Tal como advierte este artículo, en el afán de defender derechos -de género, de identidad sexual, etc.– venimos escuchando una ensalada de palabras…

Como ocurre con toda teoría, las palabras dentro del marco teórico del Psicoanálisis tienen un significado preciso, que no es el mismo que el “lenguaje de la calle” o el marco teórico de otras disciplinas, afines algunas, pero que no son Psicoanálisis.

Y otra cosa importante sería que cada uno reflexione -y se sincere– acerca del significado que da -cuando habla, cuando escucha– a palabras como: hombre, varón, mujer, macho, hembra, masculino, femenino, homo, hétero, trans, bi, género, sexo, identidad sexual, orientación sexual… y algunas combinaciones posibles.

Identidadorientacionsexual

(via Página 12–Psicología)

Crítica a la introducción del término “género” en Psicoanálisis.

Por Norberto Ferreyra*

“A veces se pretende asociar el psicoanálisis con términos de otros discursos, de modo tal que su estructura teórica y discursiva se afecta al punto de transformar el psicoanálisis en algo que ya no lo es. Es lo que sucede hoy con un movimiento que, desde Estados Unidos y también en otros países, tiende a sustituir el sexo por el género.

Me refiero exclusivamente a cuando esto ocurre en relación con el psicoanálisis: con su teoría, su práctica y el lazo social que su discurso determina. Otras prácticas discursivas tienen todo el derecho, según sus criterios biopolíticos y/o sociales, de realizar esa sustitución de sexo por género, sin que ello afecte la estructura de su discurso.

Pero, en psicoanálisis, pretender sustituir la diferencia sexual por una diferencia de género es casi prefreudiano, y se torna una importante resistencia al psicoanálisis, en tanto distorsiona la relación lógica discursiva que mantienen lo inconsciente, el sexo y el deseo. Muchas veces esa sustitución pretende operarse en nombre de la no discriminación, la no segregación, pero a mi entender se obtiene el efecto contrario: un nuevo modo de segregación y de discriminación.

La especie humana, en tanto hablante –y tal es su rasgo diferencial con todas las otras especies vivientes–, habita este mundo en relación con tres órdenes de existencia: un orden simbólico, un orden del deseo y un orden sexual. Es la única especie en la cual estos tres órdenes coexisten en todo momento de la evolución de cualquier individuo, de cualquiera de nosotros.

El orden simbólico, por la acción del significante, subvierte lo que sería un “orden natural”, al establecer un orden del deseo que no deja de sostener y de estar sostenido en y por un orden sexual. El deseo y el sexo no son naturales para la especie humana.

Nada de lo que concierne al sexo es independiente del deseo en tanto inconsciente. “Inconsciente” no es aquí una propiedad o atributo del deseo, sino una función. Inconsciente es lo que está en la base de la posibilidad de hablar para cada uno de no-sotros. Lo inconsciente está en lo que decimos, tal como lo advirtió Jacques Lacan.

El campo de la palabra y el lenguaje no es ajeno a la estructura de lo inconsciente. Es por el significante, en el orden simbólico, como la relación de cada uno con el deseo se sexualiza y se hace inconsciente. El deseo, entonces, se orienta hacia el sexo. El deseo es sexual: en el amor, y con el amor, puede tomar su significación.

Al pretender sustituir sexo por género, se lleva a cabo una acción distorsionante de la estructura teórico-discursiva del psicoanálisis. Si se sustituye sexo por género, ¿qué hacer con la sexualidad infantil? No creamos definitivamente superado el abucheo que Freud sufrió cuando dio a conocer sus teorías acerca de la sexualidad infantil en la Sociedad Médica de Viena.

Si se sustituye sexo por género, ¿cómo se entendería la satisfacción del síntoma, en el sentido analítico del término, cuando está absolutamente comprobado que la satisfacción, en el síntoma, también es sexual? Siendo que lo sexual se distingue, en nuestra especie, por su relación con el deseo, ¿qué haríamos? ¿Dejaríamos el sexo para los animales no hablantes?

El uso de la categoría de género en psicoanálisis es un eufemismo y entraña consecuencias. Como Freud escribió, y lo hemos constatado, siempre se comienza por ceder en las palabras. Recuerdo una anécdota que me sucedió con unos chicos neoyorquinos, alumnos de una de las escuelas más importantes de esa ciudad: “¿Sabés? Lo que pasa es que preferimos decir género antes que sexo. Si decís sexo se asocia más directamente con coger. Y, ¿sabés?, suena mal”.

Ese “suena mal” es lo que resuena en el psicoanálisis. He ahí la cuestión sintomática: en la presentación de un sonido del significante sancionado moralmente como malo.

En psicoanálisis, la segregación, la discriminación, hacen al síntoma y forman parte de él: por eso la política del síntoma, en psicoanálisis, da la posibilidad de descifrar, en cada momento histórico, cómo se ha construido el síntoma, para poder cernirlo, encerrarlo, acotarlo en el goce que como tal conlleva.”

*Norberto Ferreyra, miembro del Consejo de la Escuela Freudiana de la Argentina.

Texto extractado del artículo “El deseo, el sexo y lo inconsciente”, publicado en la revista Lapsus Calami, Nº 1, “El cuerpo y lo sexual”.

Leído en: Página12, 22 de julio de 2010.

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