Freud y la homosexualidad – Carta a la madre de un paciente homosexual

El Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia (en inglés, International Day Against Homophobia, Transphobia and Biphobia, IDAHTB) se celebra el 17 de mayo para conmemorar la eliminación de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales por parte de la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que tuvo lugar el 17 de mayo de 1990

«Freud, escribió una carta a una madre de un paciente homosexual.

Esta carta, escrita originalmente en inglés y enviada desde Viena a una mujer desconocida, revela la mirada abierta con que el fundador del psicoanálisis contemplaba el asunto de la homosexualidad en su madurez. Una mirada más comprensiva que la de muchos de sus seguidores que, haciendo suyos los prejuicios de la época contra la sexualidad no procreativa, emplearon el psicoanálisis para eliminar lo que ellos consideraban una enfermedad o desviación, no una variedad legítima del deseo sexual humano.

A continuación… La carta:

Viena, 9 – 4 – 1935

Estimada señora:

Deduzco, por su carta, que su hijo es homosexual. Lo que más me impresiona es el hecho de que usted haya omitido este término cuando me ha hablado de él. ¿Puedo preguntarle por qué lo evita? La homosexualidad, desde luego, no es una ventaja, pero tampoco es nada de lo que haya que avergonzarse…

Detalles adicionales.

No es un vicio, ni un signo de degeneración, y no puede clasificarse como una enfermedad. Más bien la consideramos una variación de la función sexual, originada en una detención del desarrollo sexual.

Muchas personas sumamente respetables, tanto de la antigüedad como del presente, han sido homosexuales. Entre ellos están algunos de los más grandes: Platón, Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, etc. Es una gran injusticia perseguir la homosexualidad como si fuera un crimen, y una gran crueldad también. Y si no me cree, lea los libros de Havelock Ellis.

Cuando me pregunta si puedo ayudarla, supongo que quiere decir si puedo acabar con la homosexualidad de su hijo y reemplazarla por la normalidad, por la heterosexualidad. La respuesta es, en términos generales, que no podemos asegurar un resultado.
En cierto número de casos hemos logrado despertar los gérmenes frustrados de las tendencias heterosexuales, que están presentes en todo homosexual, pero en la mayoría de los casos esto no es posible. Es cuestión de la personalidad y de la edad que tenga el individuo. Los resultados del tratamiento no pueden predecirse.

Lo que el psicoanálisis podría hacer por su hijo es algo muy diferente. Si se siente infeliz, neurótico, desgarrado por los conflictos, inhibido en su vida social… el análisis puede traerle armonía, paz mental, plena eficiencia, independientemente de si sigue siendo homosexual o si cambia. Si usted se decide, yo podría encargarme de hacerle el análisis. Pero no creo que sea posible. El tendría que trasladarse a Viena, pues yo no tengo la intención de moverme de aquí. Sin embargo, no deje de darme alguna respuesta.

Atentamente, y con mis mejores deseos,

Sigmund Freud.»

Leído en: Facebook

Día Internacional contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género

(vía 100porciento)

«El 17 de mayo conmemoramos el Día Internacional contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género, en coincidencia con la fecha en la cual en 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) tomó la decisión de retirar a la homosexualidad de su listado de enfermedades mentales.

En el devenir histórico, a las identidades sexuales disidentes al mandato HeteroCisSexista se nos han señalado como pecadores, delincuentes y enfermos; para eso se valieron de la iglesia vaticana que nos acusó de anormales y los Estados que nos marcaron como peligrosos imponiéndonos penas de prisión y de muerte en distintas partes del mundo. Aun hoy 72 países penalizan con la cárcel a nuestras orientaciones sexuales e identidades de género y 13 con la pena capital. La acusación de enfermos se sustentó en un falso conocimiento científico, tan falso y arbitrario que sin evidencia científica nos pusieron en la lista de enfermedades y trastornos mentales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y sin evidencia nos sacaron un 17 de mayo de 1990.

El trabajo político por el reconocimiento de la diversidad sexual y de género como parte de la diversidad humana, llevado a cabo por el movimiento LGBTI+ a escala global, le dio marco a esa determinante decisión que se constituyó en una bisagra para sacar a nuestro grupo de población de la patologización y el estigma y ubicarlo en el campo de los derechos humanos. Es precisamente en ese ámbito en el cual hemos alcanzado las principales conquistas durante las últimas décadas.

Sin embargo, la OMS mantuvo muchos años más la patologización sobre las personas travestis y trans. Así, el rígido paradigma médico hegemónico siguió imponiendo un único modo de ser como normal y aceptado.

En la actualidad, en el marco de la campaña global contra la patologización, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó en junio de 2018 la nueva versión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) Nº 11, donde la identidad de género ya no aparece como un trastorno sino como una “incongruencia”. Es decir, la OMS mantiene y reproduce el mandato cis al que las personas travestis y trans deberían responder, pero modifica su clasificación de trastorno a condición relacionada con la salud sexual. Esa nueva clasificación se presentará en la Asamblea Mundial de la Salud de mayo de 2019 para su adopción por los Estados Miembros, y entrará en vigor el 1 de enero de 2022.

Si bien este cambio significaría un avance en el camino hacia la despatologización total de las identidades travestis y trans, seguiremos reclamando que se retiren por completo de la Clasificación Internacional de Enfermedades y se respete y garantice la más absoluta libertad de expresión de la orientación sexual e identidad de género.

Leído en: https://100porciento.wordpress.com/2019/05/15/17-de-mayo-dia-internacional-contra-la-discriminacion-por-orientacion-sexual-e-identidad-de-genero-3/

Perspectiva de género

Fragmento de un reportaje – Entrevista a Irene Meler – Por Clepios/Revista de profesionales en formación en Salud Mental:

«-En cuanto a lo conceptual, ¿qué podemos pensar sobre las perspectivas de género?, ¿qué abarca?, ¿cómo podemos entenderla?

-Irene Meler: Básicamente yo diría que la perspectiva de Género ha venido a aportar una visión más lúcida sobre las inequidades sociales que construyeron la diferencia sexual tal como la conocemos. En ese sentido, nosotros estamos acostumbrados a considerar la diferencia sexual como un organizador del psiquismo y también como un organizador social, porque claramente muchas instituciones como la familia, el matrimonio, están organizadas sobre la base de una diferencia sexual instituida. Esta diferencia ha sido naturalizada, considerada parte de la bipartición sexual de la especie, cuya reproducción es sexuada. Inicialmente esto no fue problematizado, transformado en un objeto cognitivo,

Pero con la generación de un cambio social y cultural importante en la condición femenina, que se produjo alrededor de la década del 60, surgió toda esta corriente de estudios que inicialmente fueron Estudios de la Mujer. Por eso la primera carrera de postgrado en la que yo fui docente se llamó de Estudios de la Mujer, porque lo que se buscaba era hacer visible la perspectiva de las mujeres, que había sido invisibilizada, ocultada en todos los relatos de las disciplinas sociales y humanas.

Por ejemplo, hay un libro de antropología que se llama “Los Argonautas del Pacífico Occidental” de Malinowski. Allí se describe una ceremonia de construcción de canoas, que se llama “la ceremonia Kula”. Relata que se reunían las tribus para ahuecar troncos con el fin de construir canoas, y agrega, “se servía la comida”. Ustedes se imaginan que en cualquier fiesta, evento social, comer en conjunto es algo muy importante, que genera cohesión grupal, en parte la gente se reúne para hacer algo y para comer. ¿Quiénes hacían la comida? Habitualmente lo hacen las mujeres. La participación femenina estaba sintetizada en ese parco “se”. Se servía la comida. Esto habla de la invisibilización del aporte femenino a la cultura, que está presente en el discurso freudiano de formas muy flagrantes y en muchos discursos de las disciplinas sociales y humanas. Entonces lo que los estudios de la mujer hicieron fue hacer visible lo omitido. Más tarde, en determinadas partes del planeta- se adoptó la denominación Estudios de Género.

En Europa no fue así ya que no les gusta el concepto porque es un invento norteamericano. A esta denominación la creó John Money, un psico neuro endocrinólogo neozelandés que trabajó en la Johns Hopkins University estudiando estados intersexuales.

Lo que les interesó a las académicas que venían haciendo estudios en distintas disciplinas influidas por las teorías feministas fue el carácter constructivista del concepto del Género. Nos permitió ver que la subjetividad masculina o femenina que cada sujeto construye, no dependía de factores biológicos sino de lo que él llamó “la asignación de género”. O sea la creencia del semejante acerca de ese cuerpo que acababa de advenir al mundo. La subjetividad sexuada se constituye en función de los proyectos identificatorios que los cuidadores primarios elaboran sobre el sujeto. Lo que interesó a los Estudios sobre la Mujer es entender que, esto que parecía tan abrochado a lo biológico, que parecía tan intrínseco, estructural y constitutivo de la subjetividad, era en realidad una adquisición contingente que podía ser variable. De hecho los casos de transexualismo nos muestran que algunos machos y hembras “normales” de la especie, para llamarlos de alguna manera, pueden construir su subjetividad cruzando géneros, donde no haya concordancia entre su subjetividad y su cuerpo.

Por supuesto, como psicoanalistas, consideramos que hay un género asignado extraoficialmente. Cuando se construye una subjetividad transexual, es porque ha habido de algún modo, por parte de los padres, una asignación de género inconsciente que cruza géneros. Estas personas que biológicamente son absolutamente promedio como cualquier otro individuo de la especie, sin embargo pueden construir una subjetividad diferente.

Esto nos muestra el carácter construido del género y el carácter contingente, no estructural, no necesario. Bueno, el psicoanálisis lacaniano en este sentido coincide con esta perspectiva. Lacan plantea que es posible para un sujeto ubicarse de uno de los dos lados de la diferencia simbólica, es decir, que no tiene que haber una correspondencia forzosa entre el psiquismo y el cuerpo. Todo este concepto que fue tomado por los estudios de género, que inicialmente en América, se denominaron como estudios de mujeres, y que en Europa se prefiere denominarlos como estudios feministas, porque no les gusta la denominación americana de género considerando que es anglófona y no se adapta a los países cuyas lenguas son latinas.

Asimismo, dentro de este campo han surgido alrededor de los ’80 los estudios sobre la masculinidad, que han tenido un desarrollo muy importante en Australia. Un sociólogo que se llama Robert Connell, que es transexual en este momento, ha hecho un aporte relevante con una producción académica de mucha calidad, seriedad, y rigurosidad. Connell propone que la unidad de análisis de los estudios de género son las relaciones de género. Es decir las relaciones sociales e intersubjetivas entre los géneros, y que pueden ser analizadas en diversos niveles: en un nivel cultural, en un nivel social, un nivel institucional y un nivel subjetivo.

También en Inglaterra existen aportes importantes, y por supuesto en Estados Unidos. Entre nosotros, yo misma escribí con Mariel Burin un libro que se llama Varones. Género y Subjetividad masculina, donde aplicamos esta perspectiva a los estudios sobre las masculinidades.

Entonces el campo de estudios de género abarca estudios sobre mujeres y sobre varones. …”

Leído en: http://clepios.com.ar/67/reportaje/1006-2/

Estuve leyendo: Varones: género y subjetividad masculina

Hacía un tiempo que tenía que ponerme al día con algunas lecturas acerca del tema «género»

Una reseña desde casadellibro:

“A comienzos del nuevo milenio la subjetividad masculina está en crisis y los varones de diferentes sectores y edades oscilan entre protagonizar o padecer esta situación.

Todas las sociedades conocidas han elaborado normativas referidas a las formas correctas o aceptadas de ser varón, así como también han establecido prescripciones para ser mujer. Cuando el sistema de géneros se transforma, ambos se encuentran involucrados. Las regulaciones sobre el género, que han permanecido estables a lo largo de los siglos, en la actualidad atraviesan un proceso de desestabilización que afecta las tradicionales relaciones de poder entre varones y mujeres.

Pero mientras que el cambio de la condición femenina ha beneficiado a las mujeres, para muchos hombres las tendencias que se observan hoy en Occidente constituyen una amenaza debido a que su poder social se encuentra cuestionado.

En respuesta a múltiples cambios culturales, sociopolíticos y económicos, surgen nuevos criterios para establecer una identidad masculina, sobre la base de una revisión crítica de la forma tradicional en que se ha construido el psiquismo de los niños en el contexto de la crianza familiar y de las instituciones sociales.

Las autoras, psicoanalistas y expertas en estudios de género, presentan diversos ensayos sobre la masculinidad, atendiendo a la variabilidad geográfica e histórica de los varones, así como a algunos aspectos que se reiteran con insistencia.”

Leído en: casadellibro.com/libro-varones-genero-y-subjetividad-masculina/9789501242263/736287

 

«Contenido:

Capítulo I: Género: Una herramienta teórica para el estudio de la subjetividad masculina.
Capítulo II: La masculinidad. Diversidad y similitudes entre los grupos humanos.
Capítulo III: Construcción de la subjetividad masculina.
Capítulo IV: La sexualidad masculina. Un estudio psicoanalítico de género.
Capítulo V: La hostilidad: modalidades de procesamiento propias de la masculinidad.
Capítulo VI: Creación cultural y masculinidad.
Capítulo VII: Los padres.
Capítulo VIII: Padres, hijas, hijos. Consideraciones teórico-clínicas.
Capítulo IX: Atendiendo el malestar de los varones.
Conclusiones: Un final promisorio.

Autoras: Mabel Burin / Irene Meler – Serie Feminismo y Sociedad – Editor: Buenos Aires: Librería de Mujeres Editoras, 2009 – 396 páginas impreso – Temas: subjetividad | género | masculinidad | roles sexuales | psicoanálisis | psicología | hombres | padres |

Leído en: catalogo.uces.edu.ar/

Un comentario al libro en:
psicolatina.org/Cero/comentario_varones.html‎

Sobre el término «género» en Psicoanálisis

Lecturas…

Tal como advierte este artículo, en el afán de defender derechos -de género, de identidad sexual, etc.– venimos escuchando una ensalada de palabras…

Como ocurre con toda teoría, las palabras dentro del marco teórico del Psicoanálisis tienen un significado preciso, que no es el mismo que el “lenguaje de la calle” o el marco teórico de otras disciplinas, afines algunas, pero que no son Psicoanálisis.

Y otra cosa importante sería que cada uno reflexione -y se sincere– acerca del significado que da -cuando habla, cuando escucha– a palabras como: hombre, varón, mujer, macho, hembra, masculino, femenino, homo, hétero, trans, bi, género, sexo, identidad sexual, orientación sexual… y algunas combinaciones posibles.

Identidadorientacionsexual

(via Página 12–Psicología)

Crítica a la introducción del término “género” en Psicoanálisis.

Por Norberto Ferreyra*

“A veces se pretende asociar el psicoanálisis con términos de otros discursos, de modo tal que su estructura teórica y discursiva se afecta al punto de transformar el psicoanálisis en algo que ya no lo es. Es lo que sucede hoy con un movimiento que, desde Estados Unidos y también en otros países, tiende a sustituir el sexo por el género.

Me refiero exclusivamente a cuando esto ocurre en relación con el psicoanálisis: con su teoría, su práctica y el lazo social que su discurso determina. Otras prácticas discursivas tienen todo el derecho, según sus criterios biopolíticos y/o sociales, de realizar esa sustitución de sexo por género, sin que ello afecte la estructura de su discurso.

Pero, en psicoanálisis, pretender sustituir la diferencia sexual por una diferencia de género es casi prefreudiano, y se torna una importante resistencia al psicoanálisis, en tanto distorsiona la relación lógica discursiva que mantienen lo inconsciente, el sexo y el deseo. Muchas veces esa sustitución pretende operarse en nombre de la no discriminación, la no segregación, pero a mi entender se obtiene el efecto contrario: un nuevo modo de segregación y de discriminación.

La especie humana, en tanto hablante –y tal es su rasgo diferencial con todas las otras especies vivientes–, habita este mundo en relación con tres órdenes de existencia: un orden simbólico, un orden del deseo y un orden sexual. Es la única especie en la cual estos tres órdenes coexisten en todo momento de la evolución de cualquier individuo, de cualquiera de nosotros.

El orden simbólico, por la acción del significante, subvierte lo que sería un “orden natural”, al establecer un orden del deseo que no deja de sostener y de estar sostenido en y por un orden sexual. El deseo y el sexo no son naturales para la especie humana.

Nada de lo que concierne al sexo es independiente del deseo en tanto inconsciente. “Inconsciente” no es aquí una propiedad o atributo del deseo, sino una función. Inconsciente es lo que está en la base de la posibilidad de hablar para cada uno de no-sotros. Lo inconsciente está en lo que decimos, tal como lo advirtió Jacques Lacan.

El campo de la palabra y el lenguaje no es ajeno a la estructura de lo inconsciente. Es por el significante, en el orden simbólico, como la relación de cada uno con el deseo se sexualiza y se hace inconsciente. El deseo, entonces, se orienta hacia el sexo. El deseo es sexual: en el amor, y con el amor, puede tomar su significación.

Al pretender sustituir sexo por género, se lleva a cabo una acción distorsionante de la estructura teórico-discursiva del psicoanálisis. Si se sustituye sexo por género, ¿qué hacer con la sexualidad infantil? No creamos definitivamente superado el abucheo que Freud sufrió cuando dio a conocer sus teorías acerca de la sexualidad infantil en la Sociedad Médica de Viena.

Si se sustituye sexo por género, ¿cómo se entendería la satisfacción del síntoma, en el sentido analítico del término, cuando está absolutamente comprobado que la satisfacción, en el síntoma, también es sexual? Siendo que lo sexual se distingue, en nuestra especie, por su relación con el deseo, ¿qué haríamos? ¿Dejaríamos el sexo para los animales no hablantes?

El uso de la categoría de género en psicoanálisis es un eufemismo y entraña consecuencias. Como Freud escribió, y lo hemos constatado, siempre se comienza por ceder en las palabras. Recuerdo una anécdota que me sucedió con unos chicos neoyorquinos, alumnos de una de las escuelas más importantes de esa ciudad: “¿Sabés? Lo que pasa es que preferimos decir género antes que sexo. Si decís sexo se asocia más directamente con coger. Y, ¿sabés?, suena mal”.

Ese “suena mal” es lo que resuena en el psicoanálisis. He ahí la cuestión sintomática: en la presentación de un sonido del significante sancionado moralmente como malo.

En psicoanálisis, la segregación, la discriminación, hacen al síntoma y forman parte de él: por eso la política del síntoma, en psicoanálisis, da la posibilidad de descifrar, en cada momento histórico, cómo se ha construido el síntoma, para poder cernirlo, encerrarlo, acotarlo en el goce que como tal conlleva.”

*Norberto Ferreyra, miembro del Consejo de la Escuela Freudiana de la Argentina.

Texto extractado del artículo “El deseo, el sexo y lo inconsciente”, publicado en la revista Lapsus Calami, Nº 1, “El cuerpo y lo sexual”.

Leído en: Página12, 22 de julio de 2010.

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