Palabras. Saramago

Leyendo poemas de amor

Olvidemos las palabras, las palabras:
Las tiernas, caprichosas, violentas,
Las suaves de miel, las obscenas,
Las febriles, las sedientas, las hambrientas.

Dejemos que el silencio dé sentido
Al latir de mi sangre en tu vientre:
¿Qué palabra o discurso lograría
Decir amar en la lengua de la semilla?

José Saramago  (escritor, novelista, poeta, periodista y dramaturgo portugués, 1922/2010) – Las palabras de amor – Poesía Completa – Alfaguara – Bs. As. – 2005.

Fall. 18-06-2010

Paseando por Facebook: Las Venas Abiertas

Estereotipos…

«Los fascistas del mundo no van a tener aquel estereotipo de Hitler o de Mussolini. No van a tener aquel gesto de duro militar. Van a ser hombres hablando de todo aquello que la mayoría quiere oír. Sobre bondad, familia, buenas costumbres, religión y ética. En esa hora va a surgir el nuevo demonio, y tan pocos van a percibir que la historia se está repitiendo…» – José Saramago

Leído en:  LasVenasAbiertas:
https://www.facebook.com/LasVenasAbiertas/

«El señor [dios] enloquece a las personas» (José Saramago)

Leyendo textos en el Reader de WordPress, me gustó este fragmento de Saramago reproducido en Artemuros que me recordó otro texto del gran escritor que conpartiéramos hace tiempo ( «El factor Dios» http://acuarela.wordpress.com/2005/03/16/comprenda-con-el-sentimiento-si-no-puede-ser-con-la-razon/ )…

Artemuros

«[…] El lector ha leído bien, el señor ordenó a Abraham que le sacrificase al propio hijo, como quien pide un vaso de agua cuando se tiene sed, lo que significa que era costumbre suya, y muy arraigada. Lo lógico, lo natural, lo simplemente humano hubiera sido que Abraham mandara al señor a la mierda, pero no fue así. A la mañana siguiente, el desnaturalizado padre se levantó temprano para poner los arreos en el burro, preparó la leña para el fuego del sacrificio y se puso en camino hacia el lugar que el señor le había indicado, llevando consigo dos criados y a su hijo Isaac. Al tercer día de viaje Abraham vio de lejos el sitio señalado. Les dijo entonces a los criados, Quedaos aquí con el burro que yo voy hasta más arriba con el niño para adorar al señor y después regresaremos hasta donde estáis. Es…

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El factor «Dios». Saramago

«…comprenda con el sentimiento, si no puede ser con la razón…»

(Fragmento)

«Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas, sin excepción, nunca han servido para aproximar y congraciar a los hombres; que, por el contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la miserable historia humana.

Al menos en señal de respeto por la vida, deberíamos tener el valor de proclamar en todas las circunstancias esta verdad evidente y demostrable, pero la mayoría de los creyentes de cualquier religión no sólo fingen ignorarlo, sino que se yerguen iracundos e intolerantes contra aquellos para quienes Dios no es más que un nombre, nada más que un nombre, el nombre que, por miedo a morir, le pusimos un día y que vendría a dificultar nuestro paso a una humanización real. A cambio nos prometía paraísos y nos amenazaba con infiernos, tan falsos los unos como los otros, insultos descarados a una inteligencia y a un sentido común que tanto trabajo nos costó conseguir.

Dice Nietzsche que todo estaría permitido si Dios no existiese, y yo respondo que precisamente por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel.

Durante siglos, la Inquisición fue, también, como hoy los talibán, una organización terrorista dedicada a interpretar perversamente textos sagrados que deberían merecer el respeto de quien en ellos decía creer, un monstruoso connubio pactado entre la Religión y el Estado contra la libertad de conciencia y contra el más humano de los derechos: el derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que sólo eso es lo que la palabra herejía significa.

Y, con todo, Dios es inocente… …

Al lector creyente (de cualquier creencia…) que haya conseguido soportar la repugnancia que probablemente le inspiren estas palabras, no le pido que se pase al ateísmo de quien las ha escrito. Simplemente le ruego que comprenda, con el sentimiento, si no puede ser con la razón, que, si hay Dios, hay un solo Dios, y que, en su relación con él, lo que menos importa es el nombre que le han enseñado a darle. Y que desconfíe del `factor Dios´. No le faltan enemigos al espíritu humano, mas ese es uno de los más pertinaces y corrosivos. Como ha quedado demostrado y desgraciadamente seguirá demostrándose.»

José Saramago, narrador y ensayista portugués, PNL 1998.

Leído en: http://saramago.blogspot.com.ar/2004/10/el-factor-dios.html y otros.

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