2019, Año Internacional de las Lenguas Indígenas

(vía boletín de la revista El Correo de la UNESCO)*


Lenguas indígenas y conocimiento

Con motivo del Año Internacional de las Lenguas Indígenas, proclamado por las Naciones Unidas para 2019, nuestra revista El Correo de la UNESCO ha decidido rendir homenaje a los pueblos indígenas en su primer número de este año. Titulado “Cuando bebas agua, recuerda la fuente”, el número está dedicado a las lenguas indígenas y a las comunidades que las hablan.

Lenguas indígenas, conocimientos y esperanza

Para los pueblos indígenas, las lenguas no son únicamente símbolos de identidad y pertenencia a un grupo, sino también vehículos de valores éticos. Constituyen la trama de los sistemas de conocimientos mediante los cuales estos pueblos forman un todo con la tierra y son cruciales para su supervivencia. El futuro de sus jóvenes depende de ellas.

Minnie Degawan**

La situación de las lenguas indígenas es el reflejo de la de sus hablantes. En muchas regiones del mundo están al borde de la extinción. El principal factor es la política de los Estados. Algunos gobiernos han procurado deliberadamente borrarlas del mapa, penalizando su uso, como en América, por ejemplo, en las primeras épocas del colonialismo. Otros países siguen negando hoy la existencia de poblaciones indígenas en su territorio: sus lenguas se ven relegadas a la condición de dialectos y están desvalorizadas en relación con los idiomas nacionales, lo cual las condena a una muerte segura.

Pero el principal motivo de la dramática situación en la que se encuentran las lenguas indígenas es la amenaza que pende sobre la existencia misma de sus hablantes. ¿Qué amenazas?

La principal amenaza para la supervivencia de los pueblos indígenas proviene del cambio climático, que afecta gravemente a sus economías de subsistencia. Además, los proyectos denominados “de desarrollo” ‒ represas, plantaciones, minas y otras actividades extractivas ‒ causan estragos, al igual que las políticas que combaten la diversidad y fomentan la homogeneidad. Los Estados tienen una mayor tendencia a penalizar las opiniones discordantes, y la violación de derechos aumenta: somos testigos de un alza sin precedentes del número de indígenas acosados, detenidos, encarcelados e incluso ejecutados sumariamente por haber osado defender sus territorios.

Pero lo que a menudo se olvida, cuando se evocan estas amenazas, es su repercusión en las culturas y los valores autóctonos. Los pueblos indígenas derivan sus identidades, valores y sistemas de conocimientos de la interacción con el medio, los mares o los bosques. Sus lenguas son el producto de ese entorno, ya que las formas de describir lo que les rodea constituyen la base de su especificidad lingüística. Cuando ese medio se modifica, la cultura y la lengua se ven afectadas.

Los inuits, por ejemplo, tienen unos cincuenta términos para describir la nieve en sus diferentes estados. Al ser esta su principal elemento natural, los nativos han adquirido un conocimiento profundo de ella. Lo mismo ocurre con los igorotes de la cordillera en Filipinas cuando hablan del arroz, desde que es solo una semilla hasta que las espigas están maduras para la cosecha, pasando por el aspecto de los granos recién cocidos y listos para el consumo, y el alcohol que se obtiene de ellos.

Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación podrían contribuir a mejorar el proceso de aprendizaje y convertirse en un instrumento de preservación de las lenguas vernáculas.

Lamentablemente, no es así. Habida cuenta de que los pueblos indígenas son considerados minoritarios, las políticas estatales de preservación lingüística suelen hacer caso omiso de sus idiomas. En Filipinas, por ejemplo, el gobierno permite el uso de las lenguas maternas en la escuela, pero no financia ni los docentes ni los materiales que permitirían que los niños indígenas aprendiesen en su idioma. Resultado: los alumnos terminan por dominar otra lengua y pierden la suya propia.

Valores perdidos

Tras largos años de discriminación, muchos padres indígenas han acabado por fomentar la comunicación y la educación de sus hijos en las lenguas dominantes, a fin de crearles condiciones óptimas para el éxito social. Como su lengua materna es utilizada solo en las conversaciones entre personas mayores, los nietos ya no pueden comunicarse con sus abuelos.

Entre los igorotes, por ejemplo, el concepto de inayan establece fundamentalmente qué comportamiento adoptar en diversas circunstancias. Resume la relación del individuo con la comunidad y los ancestros. La palabra no se limita a exhortar que se haga lo correcto: establece que “los espíritus o los ancestros no aprobarán” un comportamiento censurable. Como muchos jóvenes desconocen ahora su lengua materna, este valor tradicional se pierde. La falta de diálogo entre los jóvenes y sus mayores tiene consecuencias nefastas, no solo para la lengua, sino también para los principios éticos ancestrales.

Mantener vivos los idiomas

Sin embargo, el reconocimiento cada vez mayor, a escala mundial, de los sistemas de conocimientos de los pueblos indígenas reaviva la esperanza de que nuestras lenguas se revitalicen y difundan, tanto de forma oral como escrita. Muchas comunidades indígenas ya han instaurado sus propios mecanismos para hacerlas renacer. Los ainus, en Japón, crearon un sistema de aprendizaje en el que los ancianos enseñan su lengua a los más jóvenes. Las escuelas de la tradición viva, abiertas en diferentes comunidades indígenas de Filipinas, mantienen vivos también los idiomas y otros vectores culturales que permiten la transmisión de valores tradicionales a las generaciones futuras.

Este número de El Correo contribuye de forma sustancial a los esfuerzos realizados a escala mundial para que se preste mayor atención a las lenguas de los pueblos indígenas. Es un valioso complemento del trabajo publicado en 2018, por la UNESCO y Cambridge University Press, con el título Indigenous Knowledge for Climate Change Assessment and Adaptation (Conocimientos indígenas para la evaluación y adaptación al cambio climático), que resalta el carácter crucial de los conocimientos indígenas para afrontar los nuevos desafíos mundiales.

**Minnie Degawan – Perteneciente al pueblo igorote, del grupo kakanaey, en la cordillera filipina, Minnie Degawan dirige el programa Pueblos indígenas y tradicionales de Conservation International (link is external) en Virginia (Estados Unidos). Desde hace muchos años, aboga por el reconocimiento y el respeto de los derechos de los pueblos indígenas, y participó en diversos procesos de toma de decisiones, entre ellos la redacción de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (DNUDPI (link is external).

* Más info en: https://es.unesco.org/courier/2019-1/lenguas-indigenas-conocimientos-y-esperanza

Relacionado: Calendario de los pueblos indígenas y del aborigen argentino (próximo post) y todos los de la etiqueta/tag «pueblos originarios».

Lecturas: otros términos muy de moda

Leyendo a Naomi Klein

«… El término más preciso para definir un sistema que elimina los límites en el gobierno y el sector empresarial no es LIBERAL, CONSERVADOR o CAPITALISTA,  sino CORPORATIVISTA. Sus principales características consisten en una gran transferencia de riqueza pública hacia la propiedad privada -a menudo acompañada de un creciente endeudamiento-, el incremento de las distancias entre los inmensamente ricos y los pobres descartables, y un nacionalismo agresivo que justifica un cheque en blanco en gastos de defensa y seguridad. …»

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Leído en:  La Doctrina del Shock/Naomi Klein/pag.41 

PD: Me parece a mí..? o algo de eso está pasando por aquí..?

Sobre el género masculino en el lenguaje

Vía Revista El Arca Digital*

Piruetas para nuestra lengua. El masculino como género no marcado. 

«Hace años el autor de este artículo viene proponiendo la revisión del género masculino como “no marcado” y hasta, en su elucubraciones semánticas, nos propone una asamblea de todos los millones hispano parlantes para someter a votación la propuesta del femenino como género no marcado. Aquí su tesis, interesante y, al menos, para sonreír.

Albert Corominas / Catedrático español

No son raras, entre sarcásticas e indignadas, las defensas del masculino como género no marcado, una de las cuales, debida a Pedro Álvarez de Miranda, se publicó en Sin Permiso el 27/07/2014 dos años largos después de que apareciera originalmente en El País. En resumen, Álvarez de Miranda sostiene que el masculino, en castellano, es el género no marcado, que ello obedece a un “principio fundamental en las lenguas que es el de la economía, al que también podríamos llamar ‘del mínimo esfuerzo’”, y que esta condición del masculino como género no marcado es “inamovible”.

Álvarez de Miranda nos proporciona algunos argumentos a favor de sus opiniones, pero no está claro que quien los lea tenga que tomárselos todos muy en serio, ya que el propio autor, en relación con uno de ellos, escribe que “con su poquito de guasa” está “utilizando el recurso dialéctico de la reducción al absurdo”, con lo cual quiere decir realmente que para apoyar su punto de vista ha imaginado y descrito una situación absurda, a saber, una asamblea de cientos de millones de hispanohablantes para someter a votación la propuesta del femenino como género no marcado.

Eso sí, alguien abriría la reunión con el consabido “Señores y señoras…”. Sin que ello le supusiera problema alguno, ya que “en estos vocativos iniciales la duplicación sí es bien lógica y está asentada desde antiguo: el principio de economía apenas se resiente”. De lo que no era consciente, por lo visto, el Caudillo cuando preparaba sus mensajes, pero sí de Gaulle, que ya en 1958 se dirigía a las francesas y los franceses [2], o el presentador de Cabaret, el cual saludaba al público con una fórmula políglota (Meine Damen und Herren, Mesdames et Messieurs, Ladies and Gentlemen!) ciertamente irrespetuosa con el mencionado principio de economía.

De todos modos el argumento que resulta más desopilante es el de una persona que tiene “tres hijos y dos hijas”, la cual “interrogado acerca de su prole, [dirá] que tiene cinco hijos. No dirá que tiene cinco hijos o hijas, ni cinco hijas e hijos, ni cinco hijos / hijas (léase “cinco hijos barra hijas”). Podrá escribir que tiene cinco hij@s, pero esto no lo podrá decir, leer, así que de nada le vale.” Un problema tremendo, que recuerda el famoso acertijo sobre el color del caballo blanco de Santiago. Pues tal persona, que tiene tres hijos y dos hijas, interrogada acerca de su prole podría decir, simplemente, que tiene tres hijos y dos hijas o, tal vez, que tiene dos hijas y tres hijos.

La parte seria del artículo de Álvarez de Miranda consiste básicamente en dos tesis.

La primera, que “lo que resulta ingenuo, además de inútil, es pretender cambiar el lenguaje para ver si así cambia la sociedad”. No obstante, el lenguaje influye significativamente en los comportamientos sociales. Si no, díganselo a quienes se dedican profesionalmente a la publicidad o a acuñar neologismos y eufemismos para velar la realidad y contribuir así a evitar la temible reacción de la ciudadanía ante por ejemplo, las masacres de civiles denominadas daños colaterales o ante el hecho de que los recortes se derivan de una opción política específica y no de la crisis, que, a su vez, es el efecto de decisiones y no resultado de un fátum. El astuto Schopenhauer ya aconsejaba “nombrar las cosas de manera que resulten apropiadas a nuestro interés” [1].

Pero podemos estar de acuerdo con Álvarez de Miranda en la segunda, a saber, que “es más que posible que la condición de género no marcado que tiene el masculino sea trasunto de la prevalencia ancestral de patrones masculinistas, lo que viene a ser un reconocimiento de que el lenguaje es un reflejo de la sociedad y de que, por consiguiente, si cambia la sociedad cambiará el lenguaje, como admite el propio Álvarez de Miranda. Ahora bien, dado que nuestro autor considera que “la condición inamovible del masculino como género no marcado” es “una terca realidad contra la que es estéril estrellarse”, cabe deducir que está convencido de que, al menos en la cuestión que aquí concierne, la sociedad no cambiará. Sin embargo, ha cambiado bastante. Y probablemente seguirá cambiando, por mal que a alguno le pese.»

1. Arthur Schopenhauer, Dialéctica erística o el arte de tener razón, expuesta en 38 estratagemas, Trotta, 1997, p. 65.

* Albert Corominas es catedrático emérito de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). Es ingeniero industrial y doctor ingeniero industrial por la Universidad del País Vasco y licenciado en informática por la Universidad Politécnica de Madrid. Colaborador de Sin permiso.com. donde se publicó este artículo 14.09.14

Leído en: http://www.elarcadigital.com.ar/modules/revistadigital/articulo.php?id=2907 (Actualmente, un mensaje dicta: You don’t have permission to access / on this server.)

El lenguaje. Por Octavio Paz

Cuando las palabras se corrompen y los significados se vuelven inciertos, el sentido de nuestros actos y de nuestras obras también es inseguro…


Source: El lenguaje. Por Octavio Paz

Ideas. Deconstruyamos

Julio 15, natalicio de Jacques Derrida.

Derrida-frase

«La filosofía anterior ha venido siendo logofonofalocéntrica» (Derrida)

. logo -> logos -> lógica -> ley -> lenguaje -> discurso. fono -> voz -> autoridad

. falo -> masculina -> vertical -> jerárquica

Deconstruir para:

abrir sentidos (no transmitir un sentido)

leer de otra forma

transgredir (liberarse de la interpretación tradicional de los conceptos)

Ojo, no utilizar como excusa.”

Leído en:  Cosas Nimias   Derrida en Wikipedia   Imagen: fuente 

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