Las jóvenes y los movimientos sociales (fragmento)

(vía Página/12-Psicología)*

«En los últimos años estamos asistiendo a un fenómeno social y subjetivo singular: el modo en que la gente joven se pone en movimiento, con diversos criterios de agrupación, para expresar en el ámbito público, en calles y plazas, su disconformidad hacia determinadas condiciones de vida críticas para con la salud, el ambiente, el trabajo, la educación, reclamando a las autoridades por cambios legislativos y poniendo en acción variados recursos para expresar su malestar. Desde las protestas juveniles para la defensa del ambiente y denuncias hacia la sobreexplotación salvaje de la naturaleza y por el cambio climático –como lo hace el ecofeminismo– hasta el repudio a la utilización de armas en las escuelas y de otros modos de violencia, la gente joven sale a la calle.

El movimiento feminista no ha quedado ajeno a estos modos de manifestar su protesta y sus propuestas de transformación, y actualmente, con variadas modalidades, la gente joven ocupa las calles denunciando violencias de género diversas, poniendo en crisis los clásicos modelos patriarcales, así como también sus reclamos por la legislación relativa a la interrupción del embarazo, a la salud sexual y reproductiva, a la incorporación de la educación sexual integral en las escuelas, y muchas otras cuestiones referidas a condiciones de vida desigualitarias que merecen ser cambiadas.

Las teorías y prácticas feministas, que iniciamos en Latinoamérica hacia los años 70 del siglo pasado, se vuelven a poner en práctica en los grupos juveniles, por ejemplo, mediante los grupos de autoconciencia sobre las condiciones de vida opresivas, subalternizadas, invisibilizadas, ahora con el agregado de nuevos dispositivos, originales y creativos, que hacen que aquella revolución silenciosa iniciada por muchas de nosotras en aquellas décadas, hoy pase a ser una revolución bulliciosa, con una polifonía de voces plena de significados y posibilidades.

Antiguos lemas utilizados por entonces, tales como “hacer visible lo invisible”, y “lo personal es político”, son revitalizados actualmente por la gente joven.

Se trata de un colectivo juvenil, formado en su mayoría por adolescentes y jóvenes, que se ha configurado como un nuevo sujeto político, que reclama tener su propia voz, y ser escuchados, no sólo como sujetos de derechos, sino también como sujetos sensibles y atentos al modo en que evalúan sus experiencias, tanto desde el punto de vista subjetivo como social…»

Leído en: Las jóvenes y los movimientos sociales – 05 de marzo de 2020 – pagina12.com.ar/251026-las-jovenes-y-los-movimientos-sociales

Algunas frases de Juan Domingo Perón

Octubre 17
Como Día de la Lealtad se conoce en la Argentina a la conmemoración anual del 17 de octubre de 1945, día en que se produjo en Buenos Aires una gran movilización obrera y sindical que exigía la liberación del entonces coronel Juan Domingo Perón. Desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, creada a su pedido, Perón había promovido los derechos de los trabajadores. Una gran cantidad de manifestantes —en su mayor parte provenientes del sur del Gran Buenos Aires— ocupó el centro de la ciudad, especialmente la Plaza de Mayo, logrando la libertad del prisionero. Al año siguiente, Perón sería elegido Presidente de la Nación… Ese día es considerado como el del nacimiento del peronismo y uno de sus máximos símbolos, así como uno de los momentos más importantes de la historia del movimiento obrero argentino

Wikipedia – Día de la Lealtad Peronista

(Lobos, Buenos Aires; 8 de octubre de 1895 – Olivos, Buenos Aires; 1 de julio de 1974), fue un político, militar y escritor argentino… fundador del peronismo, uno de los movimientos populares más importantes de la historia de la Argentina… tres veces presidente de su país…

Producción Periodística de Latitud Periódico

“La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende un solo interés: el del pueblo”.

“Gobernar es fácil, lo difícil es conducir”

“Con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes.”

“Al enemigo, ni justicia.”

“El año 2000 nos encontrará unidos o dominados.”

“Si alguna vez llegase a haber otro golpe, el pueblo quedará tan derrotado que la vuelta constitucional servirá solamente para garantizar, con el voto popular, los intereses del imperialismo y de sus cipayos nativos.”

“La Liberación de la Patria no es tarea de una sola generación sino de varias, por eso hay que ir haciendo el trasvasamiento generacional.”

“Mi único heredero es el pueblo.”

“El hombre es bueno, pero si se lo vigila es mejor.”

“Cada uno dentro del movimiento tiene una misión. La mía es la más ingrata de todas: me tengo que tragar el sapo todos los días. Otros se lo tragan de cuando en cuando. En política, todos tienen que tragar un poco el sapo.”

“Ahora, dentro de eso hay distintas posiciones. A mí se me presentan todos los días y me dicen: ‘Estos son los traidores’ y vienen otros y me dicen ‘Los traidores son los otros’. Y yo siempre les digo lo mismo, porque todos lo que vienen me dicen ‘¡Pero nosotros tenemos razón!’ y yo les digo ‘Tal vez, pero yo no soy juez, no estoy para darles la razón. Yo estoy para llevarlos a todos, buenos y malos’. Porque si quiero llevar sólo a los buenos me voy a quedar con muy poquitos.”

“Es evidente que en todos los movimientos revolucionarios existen 3 clases de enfoques: el de los apresurados, que creen que todo anda despacio, que no se hace nada porque no se rompen cosas ni se mata gente. El otro sector está formado por los retardados, esos que quieren que no se haga nada… Entre esos dos extremos perniciosos existe uno que es el equilibrio y que conforma la acción de una política, que es el arte de hacer lo posible…”

“La Patria no consiste en el tiempo limitado de nuestras vidas. Nos prolongamos en nuestros hijos como en nuestras obras. En consecuencia, aspiramos a proporcionar a las generaciones de mañana una vida más plena. Más fuerte en el respeto de sus derechos. Más feliz en el cumplimiento de sus deberes.”

“Queremos que las futuras generaciones argentinas sepan sonreír desde la infancia… Bajo los gloriosos pliegues de nuestra bandera, no puede ni debe haber niños argentinos que no puedan ir a la escuela, o que tengan que ir a ella mal alimentados. Tampoco los debe haber que vivan desnutridos, en hogares sin luz y sin calor. Luchamos, los hombres de este gobierno, porque vosotros, los niños, podáis vivir despreocupados del presente, entregados a vuestros juegos y a vuestros estudios, amparados en una familia cristianamente constituida, seguros del porvenir”.

“Todas las fuerzas son utilizables en nuestro movimiento si son nobles y leales y todos los hombres serán bienvenidos si vienen con lealtad y con sinceridad a servir bajo nuestra bandera.”

“Para conducir un pueblo la primera condición es que uno haya salido del pueblo, que sienta y piense como el pueblo.”

“Algunos dirán que somos nazis, que somos fascistas; yo les pregunto en qué país del mundo la economía es libre. Cuando no la orienta el gobierno, la orientan los grandes consorcios financieros, con esta diferencia: el gobierno la orienta en beneficio de todos los habitantes del país y los consorcios capitalistas hacia sus cajas registradoras.”

“Yo sé que hay muchos que quieren desviarnos en una o en otra dirección; pero nosotros conocemos perfectamente bien nuestros objetivos y marcharemos directamente a ellos, sin dejarnos influir por los que tiran desde la derecha ni por los que tiran desde la izquierda.”

“Aquel que en cualquier lugar intente alterar el orden […] puede ser muerto por cualquier argentino […]. Y cuando uno de los nuestros caiga, caerán cinco de los de ellos […]. Y eso lo hemos de conseguir persuadiendo, y si no, a palos.”

“Ya que me la piden, ¿por qué no la dan ustedes?”. [Pregunta de Perón ante una multitud enfervorizada que gritaba “¡leña, leña!”]

“El mal de este tiempo y especialmente de este país son los brutos, y tú sabes que es peor un bruto que un malo”. [Carta de Perón a Evita, escrita desde la cárcel el 14 de octubre de 1945.]

Leído en: https://soydondenopienso.wordpress.com/2011/10/08/algunas-frases-de-juan-domingo-peron/

Proverbio taoísta (vía Akikaze-Akizuki)

Qué difícil!

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Memorias del Mayo francés del 68: «Seamos realistas, pidamos lo imposible.» 

A 50 años del Mayo francés… dos notas alusivas:

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¿Pasó algo en Mayo del 68?, por Oscar Marcano

La revuelta estudiantil más conspicua de la historia cumple cincuenta años. Revolución o no, generó una poética tal que aun hoy panegiristas y detractores debaten sobre sus efectos. Sin demasiadas certezas pero con innegable creatividad, del 3 de mayo al 16 de junio de 1968 se desató un huracán que arrebató al célebre Quartier Latin e inoculó al mundo.

Nunca se imaginaron los estudiantes de Humanidades de Nanterre que protestaban por la detención de los miembros del “Comité Nacional contra la Guerra de Vietnam” la que se armaría. Bajo las consignas de “La imaginación al poder”, “Seamos realistas, pidamos lo imposible” o “Prohibido prohibir”, no solo se alzaron barricadas y llovieron adoquines sobre París, sino que se hizo patente la luminosa frase de Camus (el gran ausente, por su fallecimiento prematuro) cifrada diecisiete años antes en El hombre rebelde: “Cada rebelión es nostalgia de inocencia y apelación al ser”.

Al estallar, las protestas son reprimidas, pero en lugar de aplacarse escalan. Sorprendentemente, los estudiantes reciben el apoyo de los trabajadores. Sorprendentemente, pues Francia vivía los llamados Trente Glorieuses, un período de auge económico que duraría hasta principio de los 70, cuando en virtud de la guerra de Yom Kippur y el embargo petrolero impuesto por los países árabes contra Occidente por su apoyo a Israel, se disparó el precio del crudo de 4 a 12 dólares en 1974. Hasta entonces, Francia contaría con una moneda firme y una clase obrera que, superando las privaciones de la posguerra, disfrutaba de un mejor estándar de vida.

Aun así los trabajadores se vuelcan al conflicto. Empresas como Renault y la constructora aeronáutica Sud Aviation son ocupadas, y el paro en ciudades como París, Lyon y la región de Normandía es total. Rápidamente se suman los ferrocarriles nacionales, el transporte público, los controladores de tráfico aéreo, los astilleros, trabajadores metalúrgicos, del gas, el carbón y la banca: una gigantesca huelga que algunos calculan en 9 millones de personas y que moviliza casi toda la fuerza laboral del país.

París era una fiesta detrás de las barricadas. Y fiel al viejo dicho, tuvo fiebre y tembló Francia entera. La nación estaba paralizada. En pleno caos renuncian ministros. De Gaulle se tambalea. Mitterrand exige su dimisión y propone un gobierno provisional. Aduce que desde el 3 de mayo no hay Estado y se postula como candidato a la presidencia. El 29, De Gaulle deja París. Se dirige a Baden Baden a reunirse con el general Massu, comandante de las fuerzas francesas acantonadas en Alemania. A su regreso, al día siguiente, cuando todos lo consideran vencido, disuelve la Asamblea Nacional y llama a elecciones parlamentarias para el 23 de junio. Miles de franceses se vuelcan a la calle en su apoyo. Decreta aumentos salariales, flexibiliza las medidas contra los estudiantes y consigue un aplastante triunfo electoral.

En su mensaje de fin de año, el 31 de diciembre de 1968, resuella: “Enterremos finalmente a los diablos que nos han atormentado durante el año que se acaba”.

¿Muerto el perro se acabó la rabia?

Si bien el poder resultó indemne a la asonada –el movimiento jamás se planteó tomarlo–, el respeto por la autoridad no volvió a ser el mismo. Las viejas tradiciones, así como el prestigio de padres, maestros, gobernantes, iglesia, estamento militar –de la institucionalidad toda–, rodó como el jinete que cae de su cabalgadura. Y aunque el Mayo francés no virulentó el establishment ni modificó estructura política o económica alguna, inauguró una nueva mirada. Muchos distinguen en aquella osadía una vuelta de tuerca en favor del avance de la libertad. Otros encuentran en ella la depauperación, el empobrecimiento de las formas, educación incluida.

Para Jean-Paul Sartre, “al principio, los estudiantes se rebelaron contra las llamadas reformas educativas (…), según las cuales debían decidir a los dieciséis o dieciocho años qué querían hacer con sus vidas. Los jóvenes se negaron. Querían poder leer a Goethe al tiempo que estudiaban la física no euclidiana de Riemann. Pero al sumar fuerzas, su rebelión se convirtió en una forma de rechazo al Estado, y desapareció el motivo original de las manifestaciones, convertidas en una especie de lucha de clases en la que quienes luchaban eran los jóvenes amenazados por el paro. Cuando se les unieron los trabajadores, pasó a ser una contienda de marginados contra dirigentes, en la que los primeros estaban representados por cualquier persona harta de actuar según el código definido por «esa gente» —es decir, los mayores, los ricos, aquellos que se habían graduado en las grandes écoles, los medios de comunicación, los que marcaban tendencias, la Iglesia, todas las iglesias—; en suma, los que se consideraban «la élite».

Jean-Pierre Le Goff, filósofo presente en las barricadas, sostiene que Mayo del 68 “introdujo una flexibilidad en las relaciones sociales y humanas entonces inimaginable (…) Francia se desprendió de los últimos despojos del siglo XIX, del moralismo católico y su glorificación del dolor. Surgió una mentalidad hedonista y se dejó de sentir el peso de los muertos. La sacralidad y verticalidad del Estado fueron puestas en duda”.

Para el expresidente Nicolás Sarkozy, constituyó el origen de todos los males modernos de Francia y Europa: Hay que “liquidar la herencia de Mayo del 68”, vociferó en su campaña presidencial de 2007. Quiso el destino que por financiación ilegal este año fuese detenido en Nanterre, el mismo distrito del departamento de Altos del Sena en cuya universidad se diera el aldabonazo del movimiento que, a su ver, “confundió el bien y el mal, lo verdadero y lo falso, lo bueno y lo malo”.

Fernando Savater reconoce cierta nostalgia romántica en esa época. “La conclusión de aquella revolución de 1968 es que no hay un dogma o catecismo único, sino que hubo muchos mayos, casi tantos como países”.

Gilles Lipovetsky, el pensador de la soledad creciente, considera que “Mayo del 68 fue la primera revolución en presente. Todos los otros grandes movimientos de la historia fueron revoluciones para el futuro, que convocaban al sacrificio y la muerte. La primavera juvenil de 1968 desdeñó ese sentido trágico de la historia para protagonizar la primera revolución lúdica y pacífica”.

Por el contrario, Eric Hobsbawm escribe en su Historia del siglo XX, que “las revueltas resultaron eficaces, fuera de proporción (…) y, sin embargo, no fueron auténticas revoluciones” (…) “Para los trabajadores (…) fueron solo una oportunidad para descubrir el poder de negociación industrial que habían acumulado, sin darse cuenta, en los 20 años anteriores”. Y es que para la mayoría de los pensadores marxistas, Mayo del 68 fue una revolución traicionada. Rechinando los dientes, responsabilizan en su despecho a sus camaradas del Partido Comunista francés y de la Confederación General del Trabajo el haber desperdiciado un movimiento de masas sin precedentes, y no haberlo convertido en otra experiencia colectivista, de corte estalinista o maoísta.

Raymond Aron, por su parte, calificó el polvorín como un psicodrama: “No conozco otro episodio de la historia de Francia que me haya dejado el mismo sentimiento de irracionalidad”, escribió. Y Régis Debray (Mayo del 68, una contrarrevolución exitosa) asegura que fue el ingrediente cabal del capitalismo para imponer el modelo neoliberal: “Si la república burguesa celebra su natalicio en la toma de la Bastilla, celebrará el renacimiento en la toma de la palabra del ‘68”.

El líder más visible del movimiento, Daniel Cohn-Bendit, “Dany el rojo” (“por el color del pelo, no por mis ideas”, alerta), opina que hay que dejar atrás el asunto. En su libro Forget 68 (2008), celebra las ideas de aquella floración que impactó al mundo junto al movimiento hippie, la revolución sexual y el movimiento contra la segregación racial de Martin Luther King, pero pide a los jóvenes que constituyan otra agenda. “Las interminables conversaciones de mayo de 1968 suelen ser una forma de evitar hablar sobre los problemas de hoy”.

Tras una reunión con Sarkozy cuando era presidente, Cohn-Bendit le obsequió un ejemplar de su libro, con la siguiente dedicatoria: “Para Nicolás. ¿Para cuándo la imaginación al poder?” Y coincide con Savater en que incluso el líder de centro-derecha, sometido hoy a juicio, es un producto de Mayo del 68: “¿Quién hubiera imaginado antes un presidente con dos divorcios en el Elíseo?”.

Mayo del 68 parece destinado a mantenerse indefinidamente en la polémica. Y en una gama que va desde los que reconocen que su onda expansiva, antiautoritaria, se hermana a un movimiento mayor que incluye toda la gesta liberadora de fines de los sesenta, Primavera de Praga incluida, hasta los que, como Michel Houellebecq, con su desdén característico, se preguntan: “¿Acaso pasó algo en Mayo del 68?”.

Julio Cortázar, que residía en París desde 1951 y que debió haberlo vivido de cerca, no ocultó su identificación con la tolvanera estudiantil, y en Noticias del mes de mayo, (Último Round, 1969) sentimentalmente escribe:

Sí, nuestros sueños

Una vez más los sueños golpeando como ramas de tormenta

en las ventanas ciegas

Una vez más los sueños

la certidumbre de que Mayo

puso en el vientre de la noche

un semen de canción de antorcha la llamada

tierna y salvaje del amor que mira hacia lo lejos

para inventar el alba el horizonte (1968,117)

Leído en: https://prodavinci.com/paso-algo-en-mayo-del-68/

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El 68 – Memoria de Mayo – 4 May, 2018 – por Noé Jitrik – (vía revista La Barraca) 


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