Posts Tagged ‘Og Mandino’

Acerca del modo de orar. Og Mandino

noviembre 13, 2017

“… Nunca oraré pidiendo las cosas materiales de este mundo.

No estoy llamando a un sirviente para que me traiga alimentos.

No le estoy ordenando a un fondista o mesonero para que me proporcione habitación.

No pediré jamás que se me otorgue oro, o amor, o buena salud, o victorias mezquinas, o la fama, o el éxito o la felicidad.

Sólo oraré por directivas y orientaciones, para que se me señale el camino para adquirir estas cosas, y mi oración será contestada siempre.

Quizá recibiré la dirección y orientación que busco, o tal vez no, pero ¿no son estas dos cosas una respuesta?

Si el niño le pide pan a su padre, y el padre no se lo da, ¿no le ha respondido el padre?

Oraré pidiendo directivas y orientación…”

De: El vendedor más grande del mundo, Cap. XVII, El Pergamino Nº 10, por Og Mandino

(Archivo blog Acuarela de Palabras/2012)

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Plan de batalla II. Og Mandino

noviembre 9, 2017

“…

Aunque el desánimo y la tristeza son fáciles de reconocer, hay otros que se nos aproximan con una sonrisa y con un amistoso apretón de manos pero también pueden destruirnos. Contra ellos, también, debo estar siempre alerta:

Si se apodera de mí la confianza excesiva, recordaré mis fracasos.

Si me siento inclinado a entregarme con exceso a la buena vida, recordaré hambres pasadas.

Si siento complacencia, recordaré mis competidores.

Si disfruto de momentos de grandeza, recordaré momentos de vergüenza.

Si me siento todopoderoso, procuraré detener el viento.

Si alcanzo grandes riquezas, recordaré una boca hambrienta.

Si me siento orgulloso en exceso, recordaré un momento de debilidad.

Si pienso que mi habilidad no tiene igual, contemplaré las estrellas.

Hoy seré dueño de mis emociones…”

De: El vendedor más grande del mundo, Cap. XIII, El Pergamino Nº 6, por Og Mandino.

Plan de batalla. Og Mandino

noviembre 6, 2017

“… antes de ser capturado por las fuerzas de la tristeza, de la autocompasión y del fracaso:

Og-mandinoSi me siento deprimido cantaré.

Si me siento triste reiré.

Si me siento enfermo redoblaré mi trabajo.

Si siento miedo me lanzaré adelante.

Si me siento inferior vestiré ropas nuevas.

Si me siento inseguro levantaré la voz.

Si siento pobreza pensaré en la riqueza futura.

Si me siento incompetente recordaré éxitos del pasado.

Si me siento insignificante recordaré mis metas.

Hoy seré dueño de mis emociones.  …”

De: El vendedor más grande del mundo, Cap. XIII, El Pergamino Nº 6, por Og Mandino quien cuenta “la leyenda de Hafid, un camellero de hace dos mil años, y su ardiente deseo de mejorar su humilde condición. A fin de poner a prueba su habilidad en potencia, es enviado a Belén por su señor Pathros, el gran mercader de caravanas, a vender un solo manto. Fracasa y, en cambio, en un momento de compasión, regala el manto para abrigar a un bebé recién nacido en una cueva cerca de la posada. Hafid retorna a la caravana avergonzado, pero viaja acompañado de una estrella brillante que resplandece sobre su cabeza. Este fenómeno es interpretado por Pathros en el sentido de que es una señal de los dioses, y le obsequia a Hafid diez pergaminos antiguos que contienen la sabiduría necesaria para que el joven realice todas sus ambiciones…”

Oración de un vendedor. Og Mandino

julio 7, 2012

Por si a alguno le sirve…

“Oh creador de todas las cosas, ayúdame.

Porque hoy me interno en el mundo desnudo y solo, y sin tu mano que me guíe me extraviaré del camino que conduce al éxito y a la felicidad.

No pido ni oro ni ropas ni aún las oportunidades en consonancia con mi habilidad; en cambio guíame para que adquiera habilidad para aprovechar mis oportunidades.

Tú les has enseñado al león y al águila cómo cazar y prosperar con sus dientes y sus garras. Enséñame a cazar con palabras y a prosperar con amor para que sea un león entre los hombres y águila en el mercado.

Ayúdame a permanecer humilde en los obstáculos y fracasos; sin embargo, no ocultes de mi vista el premio que acompañará a la victoria.

Asígname tareas en cuyo desempeño otros hayan fracasado; sin embargo guíame para que pueda arrancar las semillas del éxito de entre sus fracasos.

Confróntame con temores que me templen el espíritu; sin embargo, concédeme el valor para reírme de mis dudas.

Dame un número suficiente de días para alcanzar mis metas; y sin embargo ayúdame para vivir hoy como si fuera mi último día.

Guíame en mis palabras para que produzcan frutos. Sin embargo sella mis labios para que no diga chismes y nadie sea calumniado.

Disciplíname para que adquiera el hábito de no cejar nunca; sin embargo señálame la forma de usar la ley de los promedios.

Hazme alerta a fin de reconocer la oportunidad; y sin embargo otórgame paciencia que concentrará mis fuerzas.

Báñame en buenos hábitos para que los malos se ahoguen; sin embargo concédeme compasión para las debilidades de los hombres.

Déjame saber que todo pasará; sin embargo ayúdame a contar mis bendiciones de hoy.

Exponme ante el odio para que no me sea extraño; sin embargo llena mi copa de amor para que pueda convertir a los extraños en amigos.

Pero que todas estas cosas sean así si es tu voluntad. Soy tan sólo un pequeño y solitario grano de uva que se aferra a la viña, y sin embargo me has hecho distinto de todos los demás. En realidad debe existir un lugar especial para mí. Guíame. Ayúdame. Señálame el camino.

Déjame que llegue a ser todo lo que tienes planeado para mí cuando mi semilla fue plantada y seleccionada por ti para germinar en la viña del mundo.

Ayuda a este humilde vendedor. Guíame, Dios.”

De

: El vendedor más grande del mundo, Cap. XVII, El Pergamino Nº 10, por Og Mandino

Acerca del modo de orar. Og Mandino

abril 27, 2012

“… Nunca oraré pidiendo las cosas materiales de este mundo.

No estoy llamando a un sirviente para que me traiga alimentos.

No le estoy ordenando a un fondista o mesonero para que me proporcione habitación.

No pediré jamás que se me otorgue oro, o amor, o buena salud, o victorias mezquinas, o la fama, o el éxito o la felicidad.

Sólo oraré por directivas y orientaciones, para que se me señale el camino para adquirir estas cosas, y mi oración será contestada siempre.

Quizá recibiré la dirección y orientación que busco, o tal vez no, pero ¿no son estas dos cosas una respuesta?

Si el niño le pide pan a su padre, y el padre no se lo da, ¿no le ha respondido el padre?

Oraré pidiendo directivas y orientación…”

 

De: El vendedor más grande del mundo, Cap. XVII, El Pergamino Nº 10, por Og Mandino
También: Decir una oración y todas las de la categoría Plegarias

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