La gente positiva

…es la que se cayó, se levantó, se sacudió, se curó los raspones, le sonrió a la vida, y le dijo: voy de nuevo.»

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Pesimismo u optimismo?

Fragmento (que me quedó ‘flotando’ después de leer un post en soydondenopienso )

«…El hombre es malo. Se trata, lo sé, de una conclusión pesimista. No creía, a los, digamos, veintitrés o treinta y dos años, que el hombre era malo. No creía que era tan malo. Tan hondamente malo. La vida no tendría que -además de envejecernos- volvernos amargos. No hay que permitirlo. Pero vivir es terminar por verlo todo. El motivo es sencillo: uno vive y en ese largo desarrollo ve, en su interior, en uno mismo, todas las caras posibles del animal humano. Lucha por evitar las peores y lucha por dar las mejores. Pero lo que vio -en sí mismo y ahí afuera: en la vida que lo atrapó en su urdimbre- no lo puede olvidar. Hace lo posible. Pero sabe que el horror y su posibilidad están en uno y están en todos. Lo maravilloso de este paisaje de brumas es que, sabiéndolo, se puede caminar todavía por el lado soleado de la calle, tomarse un vaso de vino, tener amigos, amar a una mujer y creer en las causas justas, posibles o no.»

José Pablo Feinmann / Fuente: Pagina/12

PD: «No soy pesimista. Soy un optimista bien informado.» /Saramago
😉

Los optimistas y el arte de contentarse

“Los optimistas aceptan lo que no puede cambiarse.”

“Como en la mayor parte de las cosas, el equilibrio es esencial; sin embargo, el equilibrio entre tenacidad y sumisión no es fácil de mantener.

En las reuniones de ventas, los oradores motivadores a menudo sacan brillo elocuentemente a las virtudes de la perseverancia. …

Existe algo que es cortar las pérdidas y dirigirse a otros proyectos a que albergan más esperanza.

Si al principio no tiene éxito, intente otra vez. Si a la segunda vez aún no tuvo éxito, intente una vez más. Pero si a la tercera vez no tiene éxito, abandone. No tiene sentido hacer el tonto por ello. …

Todo lo que puedes hacer es todo lo que puedes hacer, pero todo lo que puedes hacer es suficiente.”

Del libro «El poder del optimismo», por Alan Loy McGinnis, pag. 196/199, Vergara Bolsillo.

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Conversaciones de pesimistas y de optimistas

“Los optimistas se complacen trocando buenas noticias.”

“… Una vez conocí a un hombre que estaba casado con una mujer asombrosamente atractiva, a la que dejó por una mujer de la oficina que la gente describía como “un tanto desaliñada”. Era el estereotipo opuesto, ya que en vez de dejar a la esposa para tener un romance con una mujer más joven y sexy, estaba haciendo lo contrario.

Fui designado para “hacerlo entrar en razones”, pero no llegué muy lejos. Me explicó que la razón del cambio era simple. Ya no podía tolerar más la negatividad de su esposa. Se pasaba las noches oyendo quejas… Dijo que su nuevo amor quizá no se viera tan bien, pero lo amaba sin condiciones “y cuando abre la boca es para decir algo alegre, por lo general… Si algo salió mal o la molestó… no lo oculta; pero principalmente hablamos acerca de las cosas buenas que ocurrieron… Estamos tomando café en una cafetería… en vez de decir un comentario cínico… ella diría: Sabes?, para ser una cafetería, este lugar no está nada mal…” 

Del libro “El poder del optimismo”, por Alan Loy McGinnis, Vergara Bolsillo

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Los optimistas y las propias capacidades

“Los optimistas creen que tienen una capacidad casi ilimitada de dar de sí mismos.”

Otra peculiaridad en el carácter que distingue a los optimistas del resto del mundo es esta: sin considerar la edad, tienen la obstinada creencia de que lo mejor en el plano personal aún está por llegar.”

Del libro «El poder del optimismo», por Alan Loy McGinnis, pag. 147/154, Vergara Bolsillo

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