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Once principios: Respeto por todos los seres. Satish Kumar

julio 16, 2013

Última parte*:

“11. RESPETO POR TODOS LOS SERES (Sparsha Bhavana) significa que la casta, el color, la clase, el credo, el sexo, la edad, la raza y otros distintivos similares no suponen una razón para ensalzar o despreciar a nadie.  

En la India el sistema de castas convierte a algunas gentes en intocables. En Gran Bretaña el sistema de clases divide a la sociedad. En el Norte de Irlanda la religión separa a las comunidades. En los Estados Unidos el color causa segregación. Hay por tanto una discriminación por razones de sexo, de edad y de raza.

La discriminación se practica en la mayoría de las sociedades de una forma más o menos sutil. En muchas culturas los hombres tratan a las mujeres como ciudadanos de segunda clase. Los ricos miran por encima del hombro a los pobres; los inteligentes y educados desprecian a los incultos. El ciudadano mira al pueblerino con desdén. Las sociedades civilizadas, de forma consciente o inconsciente, consideran dispensables a las sociedades primitivas y tribales. Las sociedades industrializadas ven las sociedades agrarias como un atraso.

Desde luego que las actitudes están cambiando, la armonía racial mejora, la intocabilidad en la India se ha ilegalizado y en los Estados Unidos se han recuperado los derechos civiles. Sin embargo, aún estamos muy lejos de establecer la igualdad y el respeto incondicional hacia todos los seres humanos. Y mucho menos hacia las otras especies. Hasta cierto punto el concepto de los derechos humanos se ha convertido en un discurso popular, pero los derechos de los animales y de la vida salvaje, incluyendo a todo el mundo animado e inanimado, apenas se han pronunciado.

La mayoría de la gente piensa y actúa como si Dios hubiese creado a los animales en beneficio del ser humano, de forma que se creen con derecho a cazarlos, matarlos por deporte, montarlos y matarlos para comer. Esta actitud hacia los animales es comparable a pasadas actitudes hacia los esclavos y sirvientes. Se continúa argumentando que los animales no tienen alma y por tanto no tienen más valor que la utilidad que suponen para los humanos. Esta miopía colectiva es la raíz de la crisis ecológica que sufrimos hoy en día. Millones de especies se están extinguiendo porque los humanos invaden sus hábitats.

No creemos que la naturaleza exista por derecho propio. Si vemos una parcela de tierra, automáticamente asumimos que algún individuo o gobierno la posee; si un pedazo de tierra no está siendo utilizado para labrar o para construir, la gente piensa que se está desperdiciando.

Si estamos dispuestos a cultivar el respecto hacia todos los seres, entonces necesitamos un cambio radical de actitud.

Desde luego que necesitamos tomar cosas de la naturaleza: madera para la casa, alimento para el cuerpo, lana y algodón para el vestido… pero no debemos tomarlas como un derecho sino como un regalo y sentir agradecimiento hacia la naturaleza.

Si tenemos esa actitud, entonces actuaremos con cuidado y respeto porque pensaremos que, al cortar un árbol, no sólo nos llevamos la vida de aquel árbol sino todo un entorno, el hogar de muchos pájaros e insectos, la sombra y el alimento para todo tipo de criaturas. Así que, al podar un árbol, deberíamos plantar cinco en su lugar.

Básicamente es una cuestión de actitud. La actitud que permite a la gente matar animales y arrasar bosques es la misma actitud que permite a las naciones fuertes atacar a las más débiles. Deseo ver el surgir de la era de la ecología. Nosotros los humanos necesitamos redescubrir nuestra humildad y aprender a practicar Sparsha Bhavana hacia todas las especies. Existe un instinto de supervivencia en todas las especies. Necesitamos respetar ese instinto, el derecho a vivir y a florecer.”

Del libro: No Destination – An Autobiography by Satish Kumar, Capítulo 17 -Influences. Green Books. Foxhole, Dartington. Totnes, Devon TQ9 6EB.
Publicado por androide en GeoMente 

PD: *Los otros 10 principios los fui compartiendo en posts anteriores. Los encontrarán fácilmente buscando (ver en el margen, Google para Acuarela) por el nombre del autor. Espero que su lectura les haya provocado algunas reflexiones. A mí, me encantó, pues encontré principios éticos que se me fueron inculcando, formulados de manera clara, ordenada y amena. Namasté!

Relacionados:
Declaracion universal de la UNESCO sobre la raza y los prejuicios raciales
Declaración universal de la UNESCO sobre la diversidad cultural
Diferencia entre Derecho de animales, derechos de los animales y libertades de los animales
Derechos de los animales 
Declaración Universal de Derechos Humanos  

Once principios: Economía local. Satish Kumar

julio 4, 2013

Continuación:

“10. ECONOMÍA LOCAL (Swadeshi) significa desarrollar un sentido de lugar propio y amarlo. Todos tenemos un padre y una madre que nos han traído al mundo. De la misma forma, todos tenemos un sitio donde vivir. Ese sitio nos sustenta, y nosotros debemos sostenerlo a él. Un estado-nación puede tener un gobierno propio, comunidades autosuficientes, vecindarios, distritos, pueblos y bioregiones donde la gente alimenta sus vidas con los productos de sus propias localidades. Cuando todo el mundo su cuide sus parcelas de tierra, entonces todos los lugares estarán cuidados. Cuando prevalece una economía local, el pueblo obtiene un máximo beneficio de sus propios productos y ya no desea poseer ni controlar los recursos de otras localidades. No permiten que nada pueda dañar a sus gentes ni a su entorno. “No en mi terreno” es una formulación perfecta, ya que todo terreno es el terreno de alguien. Si todos están protegidos, ninguno será dañado.

Esto significa: manzanas locales, mantequilla local, verduras locales, queso local, artesanía local, industria local, comercios locales, escuelas locales, hospitales locales… productos y servicios locales antes que otros. El máximo poder económico y político, incluyendo el poder de decidir lo que se importa y se exporta de la comunidad local, está en manos del gobierno local. Durante miles de años, antes de la revolución industrial, el transporte en masa y la energía barata, los pueblos de todo el mundo vivían en relativa armonía con su entorno, fabricando sus ropas, alimentándose de la comida del lugar, cuidando del campo, construyendo hogares, templos e iglesias con materiales locales. Y aún así las ideas, culturas, artes y religiones se esparcieron por todo el planeta, creando una conciencia universal. Pensar globalmente y actuar localmente* se ha practicado durante miles de años.

Pero en los tiempos modernos las mentes se han cerrado mientras los mercados se han expandido. Cuando los productos y los servicios eran locales había libertad de movimiento y libertad para que viajaran las ideas. Era una situación mucho más sana y menos perjudicial para el entorno. Ahora los gobiernos imponen severas restricciones a la entrada de inmigrantes, pero en cambio permiten la exportación de sus productos a países donde también abundan. Por ejemplo, la mantequilla de Nueva Zelanda se comercializa en Inglaterra mientras la mantequilla Inglesa se amontona. El vino de California se exporta a Francia mientras este país no sabe qué hacer con sus reservas de vino. Los coches japoneses se imponen en el mercado americano mientras los suyos propios no se venden y permanecen aparcados ocupando una enorme cantidad de espacio. Mientras, el transporte de mantequilla, vino, coches y otros productos provoca la destrucción de la capa de ozono y el calentamiento global. ¿Quién, más que las grandes corporaciones, se beneficia de este movimiento masivo de productos? Las tiendas, industrias y negocios pequeños y locales tienen que cerrarse, mandando a los trabajadores al paro.

El Wuppertal Institute de Alemania formuló esta pregunta: ¿cuántas millas viaja un contenedor de yogur de fresas antes de llegar a la mesa de un hogar de Alemania? Descubrieron que el yogur, incluyendo su vasito de plástico, la etiqueta impresa, el azúcar, la leche y las fresas habían viajado once mil millas. Si aquel yogur fuera un producto local, no hubiera viajado en absoluto.

Una vez E. F. Schumacher me contó una anécdota. Observó un enorme camión que transportaba galletas de Manchester a Londres. Unos minutos más tarde observó otro camión transportando galletas de Londres a Manchester. Puesto que era economista, comenzó a calcular el beneficio económico que podía suponer transportar galletas de Manchester a Londres y viceversa. ¿Cuál podía ser? Si en Londres se deseara consumir una especialidad de galleta de Manchester, el fabricante podría enviar la receta a Londres por correo, o mandar a alguien a Londres para enseñarles el arte de hacer galletas. Schumacher no podía entender qué beneficio se obtenía por utilizar una flota de camiones, congestionando las autopistas, contaminando el aire y manteniendo a los conductores sentados durante horas día tras día en el mejor momento de sus vidas, al servicio de las galletas. Al final, desesperado, se dijo a sí mismo, “Oh!, bien, soy un mero economista y no un nutricionista. ¡Quizás el valor nutricional de esas galletas se incrementa con su transporte!”.

Schumacher no iba en contra del comercio. Era razonable que lo que sólo pudiera fabricarse en Manchester se intercambiara por algo que sólo pudiera fabricarse en Londres. Pero comerciar con productos idénticos no es sano para la economía. El comercio entre naciones y regiones debería ser mínimo.

Esta observación me la narró a principios de los 70, antes de que la globalización de la economía, el dominio de GATT y NAFTA y la obsesión por el comercio mundial fueran tan grandes. Ahora, bajo el régimen de la liberalización, las galletas se transportan desde Manchester a Moscú, desde Londres a Los Ángeles y de Tokio a Toronto.

Si la gente piensa que la economía global se basa en la racionalidad, ¡entonces debería hacerse mirar la cabeza! El comercio mundial es el sistema más irracional que se ha inventado. Todos pierden excepto las grandes corporaciones, y el medio ambiente sufre más que nadie. La globalización de la economía es simple y puro colonialismo, bajo una máscara de comercio libre, progreso, desarrollo, ciencia, tecnología, modernidad… la promesa de la utopía del mañana. Hoy existe un flujo neto de recursos y riquezas desde los países pobres del Sur hacia los países ricos del Norte.

La respuesta a la globalización es swadeshi. Todo lo que se produzca en una localidad debe usarse primero y básicamente por la gente del lugar. Cada comunidad local debería tener sus propios carpinteros, zapateros, albañiles, mecánicos, granjeros, ingenieros, profesores, doctores, banqueros, mercaderes, músicos, artistas y sacerdotes. En otras palabras, cada comunidad local debería ser un microcosmos en el macromundo.

El principio de swadeshi no va en contra de las ciudades, pero sí en contra de que se extiendan creando suburbios y megapolis. Si hubiera ciudades de uno o dos millones de habitantes, rodeadas de cinturones de vegetación y suficientes cantidades de tierra de cultivo y granjas, entonces Nueva York no dependería de la lechuga importada de California y Londres no dependería de las patatas importadas de Egipto.

Swadeshi no se refiere a la autosuficiencia personal o familiar, sino a la autosuficiencia de la bioregión. Junto con el principio de trabajo manual, la economía debería basarse en modos de producción descentralizados, caseros y artesanos, no centralizados y mecanizados. En otras palabras, producción por las masas en lugar de producción en masa.

La producción en masa se refiere al producto, mientras que la producción por las masas tiene que ver con el producto, el productor y con el procedimiento. El sistema industrial depende de estructuras impersonales, alienantes y destructoras, mientras que los métodos de producción a pequeña escala fomentan las relaciones humanas y el respeto por el vecino. La gente cuida de los demás, de los animales, de la tierra y del bosque. Una economía sana es una economía local, y una economía local es una economía sana.

Los campeones de la globalización son los Estados Unidos y Europa Occidental. Dicen practicar la democracia, pero democracia y economía global son contradictorias. Las industrias trabajan de forma anónima. Su poder y riqueza es tal, que muchas naciones pequeñas y pobres, por no mencionar comunidades locales, no son capaces de sobrevivir. Las multinacionales pueden utilizar su fuerza y su dinero para sobornar a funcionarios; pueden contratar a buenos abogados para que interpreten las leyes en su favor; pueden gastar enormes sumas de dinero en recibir e impresionar a políticos, y pueden utilizar su ingenio para derrotar a cualquier contrario.

Si las compañías fuesen pequeñas y locales trabajarían con el apoyo local, según la cultura local y la contabilidad local. Estarían obligados a servir a la comunidad local puesto que obtendrían un beneficio de ella. La ética y la economía irían a la par. Habría más posibilidad de implementar la triple línea de base – el provecho financiero sería necesario para cuadrar con la responsabilidad local y la sostenibilidad medioambiental. Dentro de la economía local el provecho tiene su sitio, pero no se sale de él. En la matriz de la sociedad, el provecho, la cultura, la naturaleza y la espiritualidad completan el cuadro.”

De: Satish Kumar. Vía: GeoMente   
(Continuará)

*“… (Think Global, Act Local) ha sido utilizada en contextos variados, desde la política a la planificación urbanística, el medio ambiente  o los negocios.” (Wikipedia)

Once principios: Respeto por todas las religiones. Satish Kumar

junio 27, 2013

Continuación:

“9. RESPETO POR TODAS LAS RELIGIONES (Sarva Dharma Samanatva) quiere decir apreciar todas las tradiciones religiosas y tolerar las creencias con las que no estamos de acuerdo. Una religión surge de una condición histórica particular, de un contexto geográfico específico, o de una necesidad social común. Una religión da respuesta a una inquietud espiritual a través de una serie de formulaciones y principios e historias. Siguiendo la revelación original, los maestros, filósofos, teólogos y escritores crean teorías, interpretaciones y comentarios.

Los sacerdotes y los predicadores convierten las enseñanzas originales de un gran profeta en dogmas, que luego son interpretados de una manera literal, inflexible y rígida. En consecuencia, se olvidan el espíritu y el significado de las enseñanzas originales y se rinde culto a algo vacío. El ritual adquiere importancia y se convierte en un fin en sí mismo.

El reto para un buscador espiritual es despojarse de todo y buscar su propia experiencia. En el fondo, todas las religiones apuntan hacia el mismo deseo: el deseo de amor y compasión, de paz y generosidad, de servicio y serenidad, de ausencia de ego y de autorealización.

De manera simple, los diferentes caminos religiosos son como las diferentes cocinas. Los ingredientes son los mismos: arroz, harina, patatas, vegetales, hierbas, etcétera, pero en las manos de cocineros chinos, indios, franceses, italianos y árabes, esos ingredientes se transforman. Huelen, saben y aparecen muy diferentes, pero todos sirven para satisfacer el hambre.

De manera similar el amor, la verdad, la compasión y la caridad desde el punto de vista de las tradiciones religiosas cristianas, hindúes, musulmanas, budistas y judías pueden parecer distintos, pero si se practican de forma sincera todas ellas pueden hacer surgir una transformación de la conciencia que conduzca a la paz y a la igualdad.

Por supuesto que de esas diferentes religiones emergen distintas creencias – creer o no creer en Dios, en la reencarnación, en el cielo y en el infierno, en la virtud y en el pecado. Esas creencias son como las teorías sobre la comida; algunos creen que una infusión de camomila te ayudará a dormir, que el ajo es afrodisíaco, o que una manzana al día mantendrá alejado al doctor – nadie puede determinar con certeza si tales teorías son ciertas o no, o si funcionan para todo el mundo. Por lo tanto no tiene sentido pelearse, discutir o matarse en nombre de una u otra teoría. Los hindúes y los musulmanes podrían coexistir felizmente, como coexisten restaurantes italianos y chinos. Si la gente prefiere la comida china a la italiana o viceversa, dejémosles disfrutar de la comida que prefieran.

Cultivemos el respeto por la diversidad y la pluralidad de las religiones. Si todo el mundo tuviera sólo una religión la situación no mejoraría. La gente inventaría religiones dentro de las religiones, sectas dentro de las sectas. No todos los cristianos han sido célebres por vivir en paz y armonía, ni todos los budistas.

Así que el principio de Sarva Dharma Samanatva es dejar que las mil flores florezcan.

Así como tenemos multitud de lenguas con sus propias excelencias y perspicacias, es maravilloso que tengamos tantas religiones. El mundo es más rico por esta razón. Si no queremos descartar pequeñas lenguas como el húngaro o el tibetano en nombre de la conveniencia, ¿por qué deberíamos desear que el cristianismo, el islamismo o cualquier otra religión fuera la única válida para todo el mundo?.

La religión no se encuentra en el Corán o en la Biblia, está en nuestros corazones, en nuestras acciones, en nuestra práctica. La religión no se halla en una iglesia, en una mezquita o en un templo, sino en la forma de relacionarnos con los otros humanos, con los animales, con los bosques, con los pobres y oprimidos, con los enfermos y los moribundos. Creer en esto o en aquello a veces resulta especulativo, más que interesante. Curar al herido, compartirnos con otros, escucharles, ser amables, abiertos y humildes son expresiones inmediatas y prácticas de la verdadera religión.

Por lo que uno debería ser libre de practicar la religión que le plazca, pero sin el peso de la responsabilidad, de la arrogancia y la exclusividad.”

De: Satish Kumar. Vía: GeoMente
(Continuará) 

Once principios: Ausencia de miedo. Satish Kumar

junio 21, 2013

Continuación:

“8. AUSENCIA DE MIEDO (Sarvatra Bhaya Varjana) quiere decir estar libre de miedos siempre y en todo lugar. Nuestras vidas están dominadas por el miedo. Miedo a la muerte, miedo a la vejez, miedo a la enfermedad, miedo al desempleo, miedo a fallar, miedo a los superiores, miedo a los inferiores, miedo a la responsabilidad, miedo al compromiso y numerosos miedos que nos provocan un continuo estado de ansiedad. El miedo conduce a la violencia y a la guerra; el miedo evita que busquemos y pronunciemos la verdad; el miedo nos fuerza a robar, nos impide amar, nos hace acumular cosas.

El miedo es la raíz de todas las maldades. El miedo es la causa de la inseguridad interior y exterior. Es por el miedo que queremos controlar, dominar y mandar a otros. El miedo destruye la armonía personal y social.

El remedio para los problemas provocados por el miedo es la confianza incondicional en el funcionamiento del universo. Así como confiamos en que el sol saldrá, el agua calmará la sed, el fuego cocinará el alimento, los barcos surcarán los mares, también debemos confiar en que toda vida, incluso la nuestra, alcanzará su destino.

La mayoría de nuestros miedos son inducidos artificialmente desde la escuela, la familia, el grupo de amigos, los políticos, los medios, las religiones y nuestra propia ignorancia. La gran tarea es liberarnos de todos estos miedos.

En muchas tradiciones religiosas y mitológicas se ha predicado la disolución del ego como el viaje del héroe o el camino del guerrero. Cuando soy capaz de lanzarme para ayudar a alguien sin temer mi propia muerte me convierto en un héroe, porque en ese momento dejo de estar pendiente de mi vida. Si aquel momento de vacío, aquella experiencia de ausencia de ego, aquella dicha puede convertirse en una forma de ser para siempre y en todo lugar, entonces estaré libre de miedos.

Un héroe no es un ser especial, sino que cada persona es un tipo de héroe especial cuando él o ella no sienten miedo. Cada vida es el viaje de un héroe. Cuando confío en el universo no temo asumir riesgos. Si tengo miedo de asumir riesgos, ¿vale la pena vivir?.

Todos los seres humanos forman parte del universo, parte de una red a la que está conectado. Nada existe de forma aislada. Cuando tomo conciencia de esta red de grandes relaciones pierdo la ilusión de mi yo independiente, pierdo el ego, pierdo el sentido de “yo” y de “mío”.

Cuando no hay ego, ¿quién teme a quién?.

Cuando dejo de pensar en mí, o de buscarme, entonces dejo de ser tan crítico y prejuicioso hacia los demás. Soy capaz de vivir la vida, más que de preocuparme por ella. Me levanto por la mañana, me lavo los dientes, como una pieza de fruta, cavo el jardín, contesto cartas, hago la compra para mí y para mi vecino enfermo, preparo la comida y la comparto con mi familia, lavo los platos y descanso, leo, escribo, salgo de paseo, asisto a una reunión, hago unas llamadas y por la noche me acuesto. El día siguiente es otro día. Lo que tenga que hacer, lo hago. Sin estar siempre preguntando, compadeciendo, criticando, dudando y, sobre todo, temiendo. 

En palabras de Gerald Jampolski, “El amor es desprenderse del miedo”. Siempre estoy buscando el amor pero soy incapaz de amar porque no puedo deshacerme del miedo. Amor es todo lo que necesito. El amor es la fuente de una vida feliz. El amor es mi verdadero destino. En el amor encuentro el sentido de la vida. El amor es la base de toda relación. Busco el amor, pero el miedo me impide dar y recibir, me impide realizarme.

Cuando haya conseguido cultivar la falta de temor en mi vida cotidiana y haya alcanzado la confianza absoluta desde la que fluyen todos mis actos, entonces seré capaz de actuar social, política y colectivamente sin temor y siguiendo el curso verdadero y correcto.

Cuando me halle ante una ley injusta, estaré preparado para enfrentarme a ella y luchar por la justicia, la libertad y la integridad; no temeré las consecuencias, incluyendo la prisión y la muerte, como demostraron Emile Zola, Henry David Thoreau, Martin Luther King y Mahatma Gandhi.”

De: Satish Kumar. Vía: GeoMente
(Continuará) 

Once principios: Evitar el mal gusto. Satish Kumar

junio 13, 2013

Continuación:

“7. EVITAR EL MAL GUSTO (Aswada). En el caso de la comida, significa no comer alimentos malsanos. Es decir, comida basura, comida rápida, comida procesada, comida importada y demasiada comida. Somos lo que comemos. Con buena comida, el cuerpo y la mente funcionan bien. La mala comida contribuye a tener crisis mentales, ansiedad y una mala salud. Una buena vida no puede construirse desde una mala dieta.

La comida debería ser agradable para los ojos, agradable para la nariz, agradable para la lengua, pero, sobre todo, debería nutrir el cuerpo y el alma.

La comida es sagrada. Es un regalo de la naturaleza, y deberíamos tomarla en su forma natural en la mayor medida de lo posible. Hacer política o negocio con la comida es un insulto a nuestro sentido común. Manipular la comida mediante la ingeniería genética y la creación de patentes es una muestra del deseo de dominar los procesos naturales. Patentar la comida es un robo. Con razón se le llama biopiratería. Las naciones dominantes y las grandes corporaciones han creado leyes y reglas para satisfacer sus propósitos en nombre de la nutrición.

La ciencia india clasifica la comida en tres tipos: satvik, rajsik y tamsik. La comida satvik va asociada a la auténtica comida. Es simple, natural, local y de temporada. Pertenecen a esta categoría las frutas, los vegetales, los cereales, las legumbres, los frutos secos y las hierbas. Los nutricionistas indios y doctores “Ayurvedic” consideran que la cocina de la más alta calidad consiste en saborear el gusto natural, el sabor original de la comida con el mínimo de interferencias y procesamientos. Aquellos que se alimentan de comida satvik no necesitan medicinas. Es la dieta de los dioses y los ángeles, de los sabios y los sadhus, de las madres y sus bebés. Agua natural de primavera; leche y yogur frescos sin tratar; arroz puro hervido; patatas cocinadas con su piel; alubias y guisantes; ensaladas de todo tipo; tomillo, romero, salvia, cardamomo, comino, azafrán, albahaca, cilantro, cebollino y otras hierbas; y mangos, manzanas, plátanos y cualquier fruta local son alimentos satvik.

No sólo se trata de lo que comes sino también de cómo lo comes. Cuidar su preparación, compartiéndola y celebrándola, sin prisas, relajadamente, en un ambiente de convivencia contribuye a que la comida sea satvik. Preparar y comer alimentos satvik es una práctica espiritual.

La comida rajsik está asociada al rey Raja. Muy condimentada, estimulante, excitante, generosa y elaborada. Cebollas, ajos, chili, especias, pepinos, quesos curados, sal, azúcar, conservas, bebidas alcohólicas, té, café, chocolate, helado, comida importada y comida congelada fuera de temporada pertenecen a esta categoría. La comida rajsik es promovida por soldados, comerciantes y personas que anteponen el sabor a la nutrición, el placer a la satisfacción y el diseño al deleite.

La comida tamsik va asociada a las fuerzas malévolas que provocan letargo, depresión, enfado, crueldad e intoxicación. Es artificial, violenta y adictiva. Alcoholes fuertes, drogas duras, tabaco, carne, comida pasada, demasiado hecha o quemada y comida robada pertenecen a esta categoría. Comer demasiado también es tamsik.

Algunos lectores pueden oponerse a que la carne se incluya en esta clase, pero los métodos modernos que se utilizan para criar animales en las granjas y matarlos mecánicamente en enormes mataderos implica muchísimo dolor y sufrimiento para ellos. La producción de carne a esta escala también precisa de grandes cantidades de tierras, provocando la extinción de la vida salvaje. En países donde sus gentes sufren malnutrición y viven bajo el límite de la pobreza se siembran enormes cantidades de grano para exportarlas y alimentar a los animales de los países ricos e industrializados a muy bajo coste. Además, los bosques vírgenes están siendo talados para construir granjas y criar ganado de forma que los que comen carne puedan comprar hamburguesas baratas. Todo eso, ¿en beneficio de qué? Comer carne provoca infartos, cáncer y otras enfermedades. Y luego se gastan miles de millones de dólares en el cuidado de la salud. Las propias medicinas son el resultado de crueles experimentos con animales.

Un futuro ecológicamente equilibrado, que respete el medio ambiente y económicamente sostenible debe ser, sin duda, vegetariano. Y los alimentos deben producirse con métodos orgánicos. En el futuro tendremos que volver a la agricultura a pequeña escala, en la que habrá más gente trabajando la tierra y se cultivará el suelo con herramientas más simples. Trabajar en una granja será más parecido a la jardinería que a un negocio de agricultura. Envenenar la tierra con cantidades masivas de abonos químicos para obtener ganancias a corto plazo es en sí mismo un acto tamsik contra la ética de la buena comida. Los métodos basados en permacultura, agricultura biodinámica, granjas forestales y agricultura natural están en sintonía con la comida satvik.

El punto esencial de la buena alimentación es practicar la moderación en cualquier circunstancia.

Las categorías de satvik, rajsik y tamsik no son conceptos “herméticos”. Proporcionan un punto de referencia de forma que podamos pasar progresivamente de tamsik a rajsik y a satvik en todo lo posible. Son unos indicadores muy útiles para situar nuestras prioridades. Un estado satvik es una aspiración, más que una regla.

Estas tres cualidades también pueden aplicarse a otras esferas de la vida.

Por ejemplo, películas inspiradoras, poéticas, educativas y no violentas pertenecen a la categoría satvik; las películas románticas, entretenidas y de alto presupuesto son rajsik; las películas violentas, pornográficas o deprimentes son tamsik.

De forma similar, un hogar simple, bonito, del tamaño adecuado y construido con materiales naturales y locales es satvik. Las casas opulentas, caras, exhibicionistas, lujosas y llamativas son rajsik. Los edificios altos, de alta tecnología, las casas construidas con plástico, amianto y otros materiales artificiales son tamsik. Las castillos construidos para dominar el paisaje y el pueblo son tamsik.

Estas cualidades pueden aplicarse a ciudades, transporte, vestido, deporte y otras áreas de la vida. En cada caso, al meditar sobre las tres cualidades uno se encamina hacia la práctica del buen gusto.”

De: Satish Kumar. Vía: GeoMente
(Continuará)

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